ACHTUNG!, achtungrafías, artes | letras, carrusel, libros, literatura — 13 noviembre, 2018 at 21:14

Ismaíl Kadaré y la Gran Estratagema: a la libertad desde la literatura

por

Nuestro compañero de Achtung!, José Carlos Rodrigo Breto, presentará mañana en Madrid su ensayo sobre la obra del escritor albanés Ismaíl Kadaré, que ha publicado la editorial barcelonesa Ediciones del subsuelo. Por este motivo, desde Achtung!, queremos hablaros de esta obra que, a la vez, también es hablaros de la literatura del albanés.

¿Qué nos podemos encontrar en Ismaíl Kadaré: la Gran Estratagema? En primer lugar, un ensayo que analiza, estudia y busca aproximar la obra de Kadaré, y el sentido de esa obra, a los lectores, independientemente de que hayan leído o no al albanés. Esta es una de sus características importantes, porque el libro habla, fundamentalmente, de literatura.

Por las páginas de la obra de José Carlos Rodrigo Breto desfilan los mitos clásicos griegos, Cervantes, Dante y Kafka, y conceptos como la literatura de fractales o la literatura cuántica. Todo esto se pone en relación con la narrativa kadareana, de forma que se produce un efecto de vasos comunicantes, demostrándonos la voluntad comparatista que siempre ha acompañado a Jose Carlos Rodrigo Breto.

En efecto, se trata de un ensayo sobe Kadaré, pero realmente se trata de un ensayo de literatura comparada. La idea y la concepción de la literatura del autor del trabajo es clara: todos los libros y autores hablan con todos los demás libros y autores, en una conversación a través de los siglos y del tiempo, de adelante atrás y de atrás adelante, lo que configura referentes, imaginarios, coincidencias, sub textos, proyecciones, reinterpretaciones y reescrituras.

Además, un libro es un universo en conexión con todos los demás universos; un libro no termina cuando lo cerramos, cuando acabamos su lectura. Es entonces cuando, realmente, al incorporarse a nosotros, a nuestro interior, a ese muro de lecturas interno que llevamos, comienza a influir sobre las futuras lecturas que realizamos y alumbra los aspectos oscuros de aquellas otras que hicimos antes, dotándolas así, a todas, de nuevos significados.

Esta forma de comprender el fenómeno literario, repercute de una forma definitiva en Ismaíl Kadaré: la Gran Estratagema, dado que posibilita una comprensión comparativa de la obra del albanés. Rodrigo Breto relaciona la literatura de Kadaré, y el despliegue de sus imaginarios, con la Comedia de Dante, con la literatura kafkiana, o nos la muestra como reescrituras de algunos de los mitos más importantes de la literatura clásica.

Ifigenia, Orfeo y Eurídice, la Guerra de Troya y su caballo, Ulises, Laocoonte, Proserpina, el propio Zeus, Prometeo, y un largo etcétera de referencias clásicas que vienen a demostrar la pasión de Kadaré por los mitos clásicos, en concreto por Esquilo, y que utiliza como una forma de distracción de la censura, junto a otros recursos bien curiosos.

Ismaíl Kadaré y José Carlos Rodrigo, el novelista y el estudioso de su obra:

 

Porque esa Gran Estratagema a la que se refiere José Carlos Rodrigo en el título del ensayo, es una estratagema doble —tal y como demuestra, acertadamente, la ilustración de cubierta, con esos dos laberintos sujetos a unas cuerdas que una mano mueve en la sombra—.

Una situación que Kadaré define así:

En toda tiranía la realidad es doble o triple: está lo que se dice; luego, más importante, está lo que no se dice pero debe sobrentenderse y luego están las cosas que el estado dice y que nadie se va a creer y que ellos saben que será así. El principio de cada tiranía es el miedo; lo más importante es que la gente tenga miedo, por el método que sea”.

Por un lado, la estratagema de Kadaré para publicar en el seno de uno de los peores sistemas totalitarios, la Albania de Enver Hoxha, burlando censuras y esquivando preceptivas del realismo socialista, obviando amenazas de todo tipo. Por el otro, la estratagema del Estado, concebida para ahogar, explotar y destrozar a los albaneses, intentando que se sometieran y mirasen para otro lado como forma de aceptar su desgracia.

La estratagema literaria de Kadaré va conducida a denunciar la estratagema criminal del Estado totalitario. Por eso, el empleo de personajes clásicos y mitológicos le permite reflejar en ellos historias que denuncian al régimen y que, de otra forma, nunca burlarían a la censura. Otros dos recursos que emplea el escritor son la ubicación de las narrativas en la denominada noche otomana y la resistencia climatológica, que Rodrigo Breto ha venido a calificar como novela anti solar.

La noche otomana consiste en ubicar las narraciones en la época del Imperio Otomano, cuando Albania pertenecía a ese Imperio; de esa forma se asimila a la Unión Soviética con la Sagrada Puerta, y sus decretos, su expansionismo y violencia, sus desmanes con la Albania sometida, resultan de un inteligente paralelismo con la Albania comunista de Hoxha.

Por otra parte, el sistema dictatorial imponía el optimismo, vendía la imagen del país como un lugar en el que siempre brillaba el sol. Kadaré ubica sus novelas en climas de heladas, con tormentas y nevadas, en un mal tiempo crónico albanés, que es el reflejo de la congelación interior de sus habitantes y de la helada rigidez mortal del sistema de Enver Hoxha. Dos recursos que le funcionan a la perfección, una estratagema que le vale para burlar a la censura.

José Carlos Rodrigo Breto reflexiona sobre este asunto estratégico como forma de burlar a la autoridad totalitaria:

La obra de Kadaré es una batalla continua por publicar, oponiéndose a la política oficial del Régimen, incluso con riesgo para su vida en algún momento. Por eso, desarrolla su propia estrategia para burlar a la censura. La tiranía de Hoxha puso en marcha una Gran Estratagema de engaños, mentiras y crímenes y, para poder denunciarla en sus obras, Kadaré se vio obligado a desarrollar toda una poética de la resistencia de la que hablo en el ensayo. Las novelas de Kadaré no solo son un ejercicio de ingenio literario, también son una muestra de engaños y trampas con las que se puede burlar a un censor. La búsqueda de modelos clásicos para retratar estas situaciones prohibidas convierten la obra de Kadaré en un permanente ensayo sobre lo que nos hace humanos, al estilo de Shakespeare, Dante o Cervantes, movilizando personajes inolvidables que, a menudo, nos representan a todos”.

El ensayo está repleto de otros aspectos sorprendentes. Gracias a la visión literaria de Jose Carlos Rodrigo, las novelas del albanés se nos muestran en toda su inmensa riqueza. Sin embargo, la pregunta que nos hacemos como lectores al descubrir este mundo tan rico, pero tan oculto, tan minoritario y desconocido para el lector español, resulta obligada: ¿Qué motivos le han llevado a elegir a Ismaíl Kadaré y no a otro autor, para llevar a cabo un ensayo de estas sorprendentes características? Rodrigo Breto lo aclaraba así en una reciente entrevista:

Hace muchos años, tres novelas de Kadaré aparecieron ante mí en una librería de segunda mano y fue un golpe de suerte increíble. Estaban atadas juntas con una goma: El año negro, Abril quebrado y El Nicho de la vergüenza. Yo no conocía a Kadaré de nada y bien poco sabía entonces de Albania. Pero me sentí atraído por esos libros de forma extraña. Nada más llegar a casa aparté a un lado otros volúmenes que acababa de comprar y empecé El año negro. Quedé hipnotizado. Lo que se narraba allí nunca lo había leído antes. Era una mezcla deslumbrante: un espacio oscuro y complejo, mítico, repleto de reflexiones sobre el tiempo, sobre la historia, junto a una de las prosas más cautivadoras que había encontrado en mi vida. Después, leí los otros dos libros del tirón y ya me perdí completamente con este escritor. Literariamente hablando, es lo mejor que me ha pasado en mi vida”.

Ismaíl Kadaré ha declarado a menudo que la literatura era el único ejercicio de resistencia posible que podía oponer a los crímenes del sistema totalitario. Así, llegó a afirmar:

No llegué a la literatura desde la libertad, sino a la libertad desde la literatura”.

Esta frase suscita una rápida reflexión en José Carlos Rodrigo, que entiende la literatura de Kadaré como:

una literatura de resistencia. De resistencia ante una situación criminal y de crimen de Estado. Él necesita expresarse y expresar algunas cosas peligrosas que no se admiten en la Albania de Hoxha. La verdad es que se limita a escribir, o a tratar de escribir con normalidad, en el lugar más anormal del mundo: en eso consiste la resistencia de su literatura. Después, leída por otros, esa resistencia que es producto de la necesidad de respirar y de expresarse, puede ser tomada como un arma política, pero eso sucede ya desde el lado de la interpretación, no en el origen de la creación de las obras, que no obedecen tanto a la necesidad de oponerse como a la necesidad de expresarse libremente. Pero claro, intentar hacer algo con libertad en esa Albania es, obligatoriamente, un ejercicio de oposición, de rebelión. Y, al final, también de resistencia política”.

Y el propio Kadaré reafirma esta idea:

El único acto de resistencia posible en un régimen estalinista clásico es el de escribir –o puedes acudir a una reunión y decir algo realmente muy valiente, y serás asesinado. Creo que he sido muy afortunado por haber podido publicar de tiempo en tiempo. Un montón de escritores, simplemente, fueron represaliados”.

El ensayo Ismaíl Kadaré: la Gran Estratagema tiene su germen en un trabajo de fin de Máster y en una posterior tesis doctoral que recibió el cum laude. Sin embargo, el autor no quería limitarse a reproducir una versión resumida de estos trabajos, hasta que encontró la forma de articular el ensayo:

Era fundamental viajar a la Albania de Kadaré, es decir, a la Albania de sus novelas y a la Albania de su infancia: a su localidad natal, a Gjirokastër. Al visitar esa ciudad tan hermosa, pero tan dura, escarpada, pétrea, comprendes mucho mejor el imaginario del escritor y los matices de su prosa. Descubrí, no solo en la localidad natal de Kadaré, esa Albania que aparece en sus obras, especialmente en Tirana, con un pie en el pasado y otro en el futuro. Fue una visita inolvidable que estoy deseando repetir, porque tuve la ocasión, y esto fue lo mejor de todo, de moverme en el escenario de las novelas de Kadaré como si habitara en un diorama de sus obras; eso es un lujo para el estudioso de cualquier autor”.

El resultado es un libro que encierra muchos libros, que permite infinidad de lecturas, que abre puertas y que celebra, por encima de todo, la escritura y la lectura. La llegada de Kadaré al universo lector de José Carlos Rodrigo Breto le causó un terremoto que ha intentado compartir y transmitir a quienes se acerquen al ensayo:

Mi descubrimiento de Kadaré, tan afortunado, supuso la reconciliación con la Gran Literatura, la demostración de que es posible crear una obra de calidad inmensa en las condiciones menos favorables y me llevó a convertirme en comparatista. Mucho de lo que soy como comparatista se lo debo a Kadaré y a la intrincada red de correspondencias que establece con otras obras, mitos e imaginarios, y que aparecen en sus novelas. Kadaré significó para mí, en un momento crucial, el regreso a los brazos de la literatura, el redescubrimiento del amor por los libros, incluso la vuelta a la universidad para realizar una nueva carrera; por eso le debo, completamente, el haberme convertido en comparatista. Gran parte de todo ello he intentado devolverlo y devolvérselo en el ensayo, que es, fundamentalmente, un ejercicio de literatura comparada”.

Porque lo excepcional de la obra de Kadaré, la circunstancia que lo ubica junto a Kafka, Cervantes o Dante, es su carácter de resistencia tranquila mientras se encuentra inmerso en un mundo completamente disparatado y peligroso:

¿Qué hice yo bajo el régimen totalitario? Simplemente hacer literatura normal en un país anormal; eso ya es mucho”.

En efecto, es mucho; tanto como para componer una de las obras literarias de mayor riqueza y complejidad que se han dado entre la segunda mitad del siglo XX y principios del siglo XXI. Y una de las claves de este éxito lo desvela Kadaré en estas declaraciones:

 “Mis jefes no han sido los jefes de la Albania comunista. Mis jefes son los jefes del mundo de la literatura: Dante, Shakespeare, Goethe, Kafka. Su presencia relativizó la presión del régimen que tenía que soportar”.

Una novelística formidable que ha encontrado en este ensayo de José Carlos Rodrigo Breto una celebración de la Gran Literatura, apoyado por una editorial de evidente talante ensayístico. La combinación resultante ha sido el primer libro que ahonda en la obra del albanés, que la interconecta con todos sus imaginarios y que la entrega al lector lista para su lectura y disfrute.

José Carlos Rodrigo despliega toda su perspicacia de comparatista para acercarnos a un Kadaré deslumbrante y original:

Eso es, disfrute: porque José Carlos Rodrigo Breto entiende la literatura como un goce, y el inmenso amor que tiene por los libros se ha traducido en un ensayo que, además de traernos a Kadaré, nos brinda la posibilidad de pasárnoslo en grande. Algo que, tratándose de un ensayo, tiene mucho mérito.

La presentación de este ensayo tendrá lugar mañana miércoles 14 de noviembre en la librería La Central de Madrid.

Deja tu comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *