ACHTUNG!, arte, carrusel, escena, teatro — 22 noviembre, 2021 at 12:43

Vértebras de Teatro Incandescente es el inicio de doce prometedoras carreras profesionales

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Se estrenó en el Teatro TNT (Sevilla), Vértebras, de la compañía emergente Teatro Incandescente. En el contexto del Festival Fest, se representó un trabajo hecho por doce soñadores, que más pronto que tarde, nos demostrarán lo lejos que se puede llegar con la integración de los contenidos, de la completa formación que han recibido en su paso por el 22º  Laboratorio de Creación del Centro TNT.

Es común que nosotros los seres humanos estructuremos las narraciones sobre nuestra historia y nuestra condición humana, como si todo lo que acontece se manifiesta de forma cíclica; sin embargo ¿Por qué al menos en el caso de Vértebras, no lo planteamos como si sus personajes estuviesen en medio de una vorágine en espiral?  Invito a esta pregunta dado que el final de esta pieza que se representó los días 20 y 21 de noviembre del presente año, nos deja con puntos suspendidos más que en un “continuará”.

De esta manera, no sólo se deja margen a la esperanza de que la purga proveniente del derrocamiento de la reina y demás hechos reflejados en la dramaturgia de esta pieza, dará paso a una nueva oportunidad para que los habitantes de la Tierra se reconstituyan desde cero; sino que además, se nos despliega una antropología en la que el ser humano es lo que es en tanto y cuanto, un ser en el que se desarrolla una contienda entre fuerzas opuestas (defectos y virtudes, luces y sombras, etc…) que es, precisamente, lo que lo hacen un ser que está en continuo cambio, tendiendo hacia el infinito.

Foto: @elesavidson
Foto: @elesavidson

 

Ahora bien, quien pretenda leer  Vértebras  bajo la premisa de la tradición judeo-cristiana de que el mal es carencia de bien, tendrá problemas en el instante en que busque dilucidar que dicha purga no fue tanto una rebelión, sino un hecho orgánico. Esto es: Gracias al pintoresco grupo de “exploradores espaciales” (por llamarles de alguna manera), es más fácil caer en la cuenta que la naturaleza del ser humano, precisamente, no se rige bajo las categorías irreconciliables de bien y mal, más bien diría que dichos parámetros son un artificio que nosotros los seres humanos, hemos instituido como modo de organización política y ética. Aunque se haya llegado a tales grados de decadencia de que las mismas, en la práctica, se termina confundiendo los medios con los fines que le dieron lugar a su fundación.

Por ello entiendo que es ineludible preguntarse por qué tipo de narrativas el ser humano se ha sometido, para justificar una cosa como la que ha fundado y ha guiado su condición, en vez de ver este hecho o leyenda, como algo meramente contingente. Así es cómo al menos en mi caso, me puedo permitir contemplar esa “rebelión” como una purga, más que como una revolución que “irremediablemente” nos conducirá por una fase de caos y arbitrariedad ¿Será posible que hemos querido naturalizar cosas como los mandamientos judeo-cristianos (o su deriva secular, Los Derechos Humanos) para seguir considerándonos como seres civilizados, no como una “turba de bárbaros” que precisan normas para contener sus instintos más animales?

Por si queda alguna duda, aquí no se trata de justificar y celebrar los inquietantes hechos que se vieron en escena; sino a lo que quiero llegar, es a invitarles a valernos una vez más, de las artes escénicas como vehículo que nos induce a pensar nuestra condición humana a través de las abstracciones de nuestra realidad en las que se apoya. De tal manera, nos podemos parar a pensar y fantasear escenarios, para hacer filosofía y arte como medio para comprendernos a nivel individual y como miembros de un colectivo.

Seamos serios y responsables, es mejor “experimentar” y “jugar”  con la literatura, las artes escénicas, la filosofía….  que aplicarlo en la realidad sin antes haber construido un consenso colectivo. Si no estamos hablando de una deriva autoritaria que se llevará por delante, en todos los sentidos, la vida de numerosas personas que no tendrían acceso a tomar el turno de palabra para que las diversas resoluciones vinculantes, se den de la manera más democrática posible.

Foto: @elesavidson
Foto: @elesavidson

 

Mientras tanto, se vieron a doce intérpretes y creadores sacándole partido a una incontable cantidad de herramientas que habrán recogido de su formación durante en el Laboratorio de Creación  del Centro TNT, más sus respectivas trayectorias previas. Así, se podía identificar resonancias a cosas a las cuales nos tienen acostumbrados las veteranas compañías Atalaya y Andanzas. Muestra de cómo aún están en medio de un proceso de trascender un lenguaje muy característico, que afortunadamente, han sabido ir haciéndolo suyo hasta ir dando indicios de que cada día están dejando de ser meros “aprendices”.

Por ello defiendo que todo lo que implica la obra Vértebras (los detalles de su proceso de creación los tenéis contemplados en un entrevista que le hice, recientemente, a cinco de sus integrantes en este medio), es un ejemplo claro de que ya se han emancipado, y han materializado de una vez por todas, su lanzamiento al circuito profesional. He allí que anime a programadores y demás personas involucradas con las artes escénicas, a que les observen con atención porque el estreno de esta pieza es el inicio de un ciclo prometedor, que terminará de sacar a la luz a doce potentes profesionales de lo escénico.

Basta detenerse en detalles en cómo fueron enlazando cada escena con un trabajo inteligente y eficaz de iluminación, cosa que no era nada sencillo, si se ve en su conjunto la miscelánea de escenas que encajaron en Vértebras. Esto es: los integrantes de Teatro Incandescente se decantaron hasta niveles testarudos, a hacer un collage de escenas que fueron dirigidas por cada uno de sus creadores, y a la vez consiguieron que la dramaturgia de esta obra no se saliese del carril de plantear la antropología que antes he comentado. Por tanto entiendo que estos doce intérpretes y creadores, ha sabido equilibrar un torrente de “creatividad enloquecida” con madurez y agilidad ¡Extraordinario!

Los juegos con el ritmo, la conservación  de un nivel alto de energía, la adecuada proyección de la voz, el dominio del espacio escénico. Son varios de los elementos que le dieron consistencia a una obra, que a mí parecer, conviene mover el máximo posible para que sus propios creadores evolucionen, y la perciban como el germen de futuros trabajos que los hagan lucirse. Lo anterior lo afirmo, porque tengo la convicción que en este estreno no vimos todo lo que son capaces de hacer.  

 

 

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