arte, escena, teatro — 3 marzo, 2021 at 0:05

Tríade Teatro nos propone una relectura del mito de Casandra

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Los próximos 11 y 12 de marzo, en el contexto del ciclo Teatro y Mujer que se está programando en el Teatro la Fundición de Sevilla, se representará Casandra. Una pieza creada por la compañía sevillana  Tríade Teatro, la cual nos emplazará a rebatir nuestras impresiones sobre este personaje de la mitología griega. Ejercicio más que oportuno, dado que este ciclo se enmarca en las vísperas del Día Internacional de la Mujer, exigiéndonos a hacer una reevaluación sobre cuál es el lugar que se le ha asignado a las mujeres desde tiempos inmemorables.

Como suele suceder en la mitología griega (dado que su difusión inicial, fue fundamentalmente oral), hay varias versiones sobre la historia de Casandra. No obstante de lo que no queda ninguna duda, es que es uno de esos ejemplos de mujeres fuertes e incomprendidas; tanto es así, que desde pequeña no fue tomada en serio, dado que se la consideraba demasiado inteligente y rebelde para lo que de una niña se podría esperar en aquellos días. Al tiempo, se hizo una mujer muy hermosa y seductora, el Dios Apolo, se enamoró de ella.

Sea cual sea la versión a la cual consulten de este mito, el caso es que Apolo le terminaría concediendo el don de la adivinación. Pero ello bajo la maldición venida de una disputa con este Dios, ella quedaría relegada a no ser creída por el resto de los mortales (salvo por uno de sus hermanos). Pasaría por un montón de desventuras: violaciones, quedarse encerrada por ser vista como loca, entre otras cosas, que hacen de esta figura una tragedia por sí sola.

En fin hay mucho más cosas que se podría extraer de la historia de Casandra. Y en esa línea, Tríade Teatro vuelve a los escenarios de Sevilla, trayéndonos este éxito, que procurará ofrecer otra versión de esta historia, de la mano de un texto de Diana M. Paco. Lo cual es propio de los tiempos que corren, en donde conviene retomar las fuentes que nos han llegado, y verificar qué es verdad de nuestro imaginario, y qué se nos ha instaurado desde un punto de vista patriarcal y autoritario.

Ya con la obra Polifonía, emprendieron un proyecto similar, en el sentido de que “la reconstrucción de la historia desvela que serán las reivindicaciones de las mujeres las que permitirán seguir avanzando en la igualdad legal y real de oportunidades y trato. En este camino avanzan de la mano Tríade Teatro y Diana de Paco para que el lema “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos” no sólo sea una teórica declaración Universal de Derechos Humanos sino que sea también el cauce a través del cual dirigirnos a personas libres, iguales y autosuficientes; ciudadanos y ciudadanas que posean derechos civiles, políticos y sociales que les permitan sentir que todos y todas formamos parte de una comunidad.

Los diálogos de las heroínas de POLIFONÍA o el monólogo trágico-mitológico de CASANDRA se transforman, sobre el escenario, a través de la dirección de Miguel Cegarra, en pura acción, puesta en escena desde y para los sentidos. Palabra, acción, esfuerzo, luz, color, aromas, sonidos, para elevarnos al universo en el que se encuentran los personajes. La imagen enmarca a la palabra a través de propuestas de teatro físico donde la expresividad del cuerpo alcanza sus máximas posibilidades y los objetos se poetizan, tornan en metáforas cargadas de significación”.

Es la princesa troyana esclava, maltratada y traicionada por los hombres y por un dios, Apolo, que con su maldición la aboca al descrédito y a la muerte violenta después de una vida de maltrato; es Casandra.

A través de este bello monólogo escrito por Diana de Paco, Casandra encuentra las palabras para hacernos partícipes de su tragedia. Su voz femenina lanzará su grito de inconformismo y libertad a pesar del silencio impuestos por la sociedad patriarcal.

Diana de Paco ofrece su versión de los hechos, habla de la verdad de Casandra y la mentira del poder, de la indefensión de la mujer y del maltrato de los hombres, del amor y de la cólera celosa, de la mujer que se rebela y de la mujer que calla y acepta la injusticia, del sometimiento.

Es esta la historia de Casandra, porque así se la contó ella a Diana, no es aquella que ofrece la tradición escrita en los libros de la historia masculina.

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