carrusel, crónica conciertos, música — 16 noviembre, 2017 at 21:10

The Godfathers en Sala X: Peter Coyne en estado puro

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Peter Coyne – The Godfathers. Foto: Juan Antonio Gamez

Con su flamante nuevo álbum A Big Bad Beautiful Noise, The Godfathers vuelven a la carga liderados por un magnífico Peter Coyne. El Padrino demuestra sobre el escenario que su punk rock goza de muy buena salud, después de 30 años de carrera.

No parecía que la sala se fuera a llenar: cinco minutos antes de que asomara su impertérrita jeta el genial Peter Coyne, no había más de cincuenta personas viéndolas venir, pero, a la manera en la que dan el agua los vigilantes de los suburbios cuando la policía acecha, el incisivo y repetitivo riff de Cause I Said So alerta a los rezagados, que entran en la sala para acabar completando una buena entrada. No es para menos, son The Godfathers y siguen emocionando con su rock garagero directo y sucio, formula que dominan a la perfección.

Vuelve Peter Coyne, el “capo di tutti capi” de estos Godfathers que ahora forman Steve Crittall a la guitarra solista, Tim James a la batería, y los “nuevos”: Darren Birch al bajo y Jason Pegg a la guitarra rítmica. Vuelve con su nuevo disco, A Big Bad Beautiful Noise, con un concepto mucho más cercano a sus comienzos, a esos tres enormes discos que forjaron la leyenda: Hit by Hit – 1986, Birth, School, Work, Death – 1988 y More Songs About Love and Hate – 1989, todos ellos producidos por un clásico, Vic Maile, que trabajó con bandas de la talla de Fleewood Mac, Jimi Hendrix, Led Zeppelin, Eric Clapton, Motorhead o The Kinks.

En torno a esos tres discos y el que presentan, gira el repertorio de este espídico concierto, en el que encadenan los temas por pares: al Cause I Said So , de Birth, School, Work, Death, encadenan el tema que da título al nuevo disco, A Big Bad Beautiful Noise, con una aire a Iggy Pop y tomando protagonismo el riff de bajo de Darren Birch y el wah-wah de Crittall.

Como intermedio de los encadenados, tocan otro clásico: If I Only Had Time, también de B.S.W.D., con un sonido más sucio y la rítmica de Jason rugiendo en rueda de arpegios.

Steve Crittall – The Godfathers. Foto: Juan Antonio Gamez

Continúan con un encadenado triple, tocando sin resuello Till My Heart Stops Beating, How Low is Low y Some Reaction, temas nuevos y viejos donde se aprecia la continuidad del sonido rocoso y potente que son su seña de identidad, destacando Some Reaction, cara B de su single de 2017, You don’t Love Me, con la guitarra saturada de Crittall chillando y Tim James dándolo todo con el tempo desbocado.

Le siguen otros muchos temas, como Johnny Cash Blues, I Want You, Love is Dead o el excelente Defibrillator, que haciendo honor a su título, resucitaría a un infartado, con Peter Coyne en pura pose mafiosa (sigue “disfrazándose” de capo) y protagonizando esos espasmos de rabia contenida que hacen único su estilo.

Con el ambiente enardecido, llega la traca final: el super éxito ochentero que dio título a su segundo disco, Birth, School, Work, Death, coreado en su estribillo y celebrado por los fans cuarentones que solemos poblar estos conciertos de viejas glorias, consiguiendo animar a Peter para que cantara un par de extras: I Want Everything, de Hit by Hit, y un homenaje a los Ramones con un notable cover del Blitzkrieg Bop, redondeadno la noche en una Sala X que con tanto tino nos trae estos pedazos de bandas.

 

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