Uno de hadas

En aquel entonces vivíamos adictas a Badoo. Esa red llevaba, sin mayores complicaciones, hasta un montón de tipos. Con algunos de ellos cuadrábamos citas, estudiando cada prospecto y terminando estrábicas de mirar el monitor, afónicas de la discutidera.   Era la única forma de superar nuestros peros y objeciones, algunas veces bien ridículos. Esa manía nos quedó desde que Marite se fue […]