carrusel, cine | tv, series — 4 junio, 2012 at 17:00

Smash, a la espera del «showtime» | series

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Por Ignacio Prados

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It’s showtime, folks!, repite en más una ocasión Joe Gideon (Roy Scheider) en All that Jazz, esa película de 1979 que sigue la puesta en escena de un musical de Broadway desde la perspectiva de un director mujeriego, fumador y adicto a las pastillas que recibe visitas de un misterioso ángel de la muerte que interpreta una jovencísima Jessica Lange (ahora tan de moda por American Horror Story). Y aunque Smash nos presenta una historia semejante en cuanto a lo de showtime se quedan cortos.

Ya en 1933 el gran Busby Berkeley coreografió La Calle 42, una película que nos presenta una historia acerca de la creación de un musical. En un momento de crisis económica un grupo arriesgado de creadores y productores monta un musical para Broadway, enfrentándose a todos los problemas habidos y por haber para una obra de teatro musical: lesiones de los actores, líos amorosos, problemas económicos, mala baba del director… Smash repite ese esquema pero de una manera más acorde a nuestros tiempos y supuestamente más espectacular, pero tal espectáculo sólo se ve a pinceladas y no explota hasta la recta final de esta temporada de quince capítulos que nos presenta el montaje de un musical alrededor de la figura de Marilyn Monroe.

El gran problema de la serie son los personajes, excesivamente estereotipados. Por un lado tenemos a las contendientes por el preciado papel de Marilyn, cuya relación fluctuará siempre entre la más pura enemistad y momentos de alianza inesperada. Ivy Lynn (Megan Hilty) es una veterana actriz y bailarina con el físico perfecto para hacer de Norma Jean, mientras que Karen Cartwright (Katherine McPhee) es una chica de Iowa (parece que todas las chicas del rural americano son de Iowa, Nebraska o una de las dos Dakotas) aún verde sobre el escenario pero con esa ingenuidad innata que caracterizaba a la Monroe. Por otro lado, están los mejores amigos Tom Levitt (Christian Borle), un homosexual algo frívolo que es el encargado de la música de la obra y Julia Houston (Debra Messing, que le debió de pillar gusto a eso de ser la mejor amiga de un gay tras la exitosa Will & Grace) que escribe los diálogos y las letras, una mujer sumida en problemas con su ejemplar familia. También está muy manida la figura del director de escena mal encarado pero brillante, Derek Mills, un británico interpretado por Jack Davenport, quien ejerce también de atípico galán. Y ya por último está esa vieja gloria del cine que es Anjelica Huston interpretando a la productora de fama y éxito pero recién divorciada Eileen Rand. Ah, y Smash también tiene el mérito de tener a uno de los personajes más insoportables e innecesarios de la televisión, Ellis (Jaime Cepero), un asistente trepa y sin escrúpulos que cae mal desde el primer momento. Ninguno destaca, ninguno se sale del guión de personajes de manual. Por ejemplo, Karen, “Iowa”, es demasiado buena y no tiene ambición como chica de campo que es, mientras que Ivy, educada por una madre desquiciada, es mala y demasiado ambiciosa, por lo que es fácil coger partido por una de las dos desde el principio.

En cuanto a la historia, debido a sus múltiples líos amorosos, sus sentimientos encontrados y los coitos entre bambalinas, la serie a veces parece un Sensación de vivir ambientado en una compañía teatral. No fue eso lo que prometieron. Nos vendieron una serie producida por Steven Spielberg y creada por Theresa Rebeck, una conocida dramaturga neoyorquina, una ficción con buenos números musicales pero bien engarzados con la historia. Es decir, iban a quitarle la parodia y el componente adolescente a la primera temporada de Glee para hacer una serie musical decente para adultos. Aún así al César lo que es del César, Smash tuvo una etapa buena: la de antes de estrenarse. El tráiler era maravilloso, los anuncios del reparto eran ilusionantes y que estuviera ahí detrás Spielberg significaba que de dineros no iban a ir cortos, pero fue comenzar con un piloto más que aceptable y desinflarse con los capítulos, igual que su audiencia. Eso sí, no se puede decir que no lo hayan intentado: ha salido de artista invitado uno de los Jonas Brothers y Uma Thurman interpreta a una estrella de cine durante varios capítulos.

La NBC, esa cadena en constante crisis, la ha renovado para una segunda temporada de otros quince capítulos y ya han anunciado varios cambios. Por un lado, han despedido a la creadora, Theresa Rebeck, y han contratado a Josh Safran como showrunner. Segundo, han confirmado la baja de algunos personajes que sobraban mucho en la historia y han anunciado la incorporación de nuevos personajes. Ahora que Bombshell, ese musical que tantos quebraderos de cabeza les dio a los protagonistas, ya ha sido estrenado, parece que la serie seguirá el devenir de esta peculiar compañía de teatro en la competitiva Broadway. Confiemos en que no hagan al espectador pasar otra vez por el trance de buscar actores, inversores o novios y la serie  muestre ya lo que prometió: espectáculo.

@Victimista

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