ACHTUNG!, carrusel, miradas, reportajes — 28 mayo, 2021 at 0:15

Plásticos y océanos

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El grupo ecologista Extinction Rebellion, el cual se distingue de otras asociaciones ambientales por su forma de movilizar a la ciudadanía mediante la performance artística y de impacto en lugares clave para la contaminación ambiental, actúan también localmente y un ejemplo de ello son las actuaciones en las playas de Cádiz y alrededores, una de las cuales fue la exhibición de varios de sus miembros pertenecientes al colectivo XR La Janda (en Vejer de la Frontera) rodeados de botellas y bombonas de plástico en la Playa del Palmar, en protesta por la contaminación de mares y océanos por la falta de concienciación acerca de la toxicidad de estos materiales.

Sus miembros llaman a esta forma de manifestarse activismo poético, cuyo objetivo es generar una conciencia ambiental mediante este tipo de acciones. Bajo el lema “Nos ahogamos en plástico”, todo el material tóxico que mostraron lo habían recogido ellos mismos para esta muestra, que más tarde repitieron en el municipio de Barbate. El objetivo es llamar la atención a la ciudadanía sobre la emergencia ecológica y climática.

Mediante sus sedes, repartidas por todo el mundo, y su filosofía de llegar a la población mediante la acción directa y la no violencia desde las bases de la desobediencia civil, protestan por la inactividad y la desidia de los gobiernos, según proclaman. Desde su reciente comienzo en octubre 2018, han crecido a gran velocidad ejerciendo actividades de ámbito local a través de estrategias directas en pequeños focos. Partieron de su primera protesta, que fue de forma masiva frente al Palacio de Buckingham en Londres, actuando simbólicamente a través de un ataúd enterrado en un agujero como metáfora de un futuro contaminado.

XR La Janda en El Palmar, Cádiz. Foto Eva GC
XR La Janda en El Palmar, Cádiz. Foto Eva GC

 

Según un informe de Greenpeace en solo quince años ha aumentado la producción de plástico en cien millones de toneladas y los que llegan como residuos a los océanos son en forma de microplásticos -inferiores a cinco milímetros y procedentes de fragmentos de otros plásticos y de la propia degradación en el mar-. Según declaraciones de Extinction Rebelion, trece millones de toneladas terminan en el mar cada año. La solución, de acuerdo a ambas organizaciones y muchas otras, es la reducción del envasado con este tipo de material y la apuesta por la reutilización, libre de la cultura impuesta de ‘usar y tirar’. Medidas de reciclaje que llevan mucho tiempo poniéndose en práctica pero que, paradójicamente, siguen sin cobrar efecto en la ciudadanía hasta nuevas normativas.

La sede XR la Janda lleva en funcionamiento desde octubre de 2019 a propósito de la pérdida de biodiversidad de este territorio gaditano por la desecación que durante el franquismo sufrieron sus humedales para cultivo privado. Desde hace varios meses se ocupan desde el gobierno central de gestionar los procesos pertinentes para rehabilitar la zona y protegerla, a través del Ministerio de Transición Ecológica, entre documentos y sentencias judiciales que nunca llegaron a ejecutarse.

La gestión del plástico en las playas es tema de otras muchas asociaciones ecologistas, entre estas las ubicadas en las Islas Canarias como www.cleanoceanproject.org, que opera desde Fuerteventura y dedicada desde el año 2000 a proteger los océanos y a la limpieza de las playas, y enfocada últimamente en la gestión de residuos del plástico, la reutilización y la concienciación ciudadana. Otra de estas asociaciones es Canarias libre de Plásticos, que desde 2018 se dedica también a hacer frente a la contaminación de los océanos y a la gestión de residuos. Uno de sus centros de atención es también el tratamiento de los residuos por plásticos y la reducción del impacto ambiental, no solo por la recogida de residuos sino por la actuación desde el origen de la cuestión y desde el análisis de las medidas necesarias para reducir el impacto ambiental. Otra de estas organizaciones es The Ocean Cleanup, la exitosa asociación que creó en 2013 el holandés Boyan Slat con el fin de idear un proyecto de reducción de plásticos en las playas de California y las islas Hawai a través de un crowfounding, idea que funciona a través del desarrollo de sistemas de limpieza de plásticos y contaminación marina.

Desde el 1 de enero de 2021 quedó prohibida en España la entrega gratuita de bolsas de plástico en puntos de venta, excepto las de plástico compostable. También desde marzo de este año ha quedado prohibido en las islas Baleares, como comunidad pionera, la venta, distribución y uso de plástico desechable. Todo dentro del marco de la futura aprobación por el gobierno central de la Ley de Residuos y Suelos Contaminados, prevista para julio de este año.

 

 

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