ACHTUNG!, arte, carrusel, danza, escena, internacional, tendencias — 27 octubre, 2020 at 1:12

“Nomad” de Sidi Larbi Cherkaoui/ Eastman, lleva la calidad de la iluminación en su puesta en escena, a otro nivel

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Nomad de Sidi Larbi Cherkaoui/ Eastman, lleva la calidad de la iluminación en su puesta en escena, a otro nivel. De esta manera, ha proporcionado un mayor grado de realismo, abordando  la trágica relación que tenemos los seres humanos con nuestro entorno. Mientras transitamos de un sitio a otro, porque migramos a un nuevo lugar de residencia, comerciamos, visitamos a un ser querido…, entre otras tantas cosas, que dan evidencias de que nuestra interacción con el mismo, está mediatizada.

Foto: Filip Van Roe
Foto: Filip Van Roe

 

El amigo que me acompañó a ver Nomad de Sidi Larbi Cherkaoui/Eastman, definió en primer momento a esta pieza, como una serie de paisajes costumbristas de un desierto. No obstante, el mismo no sólo estaba compuesto de una imagen proyectada en el fondo de escenario (que enmarcaba a la pieza en un desierto de forma permanente; como también, ayudaba a ubicarnos a los que estábamos allí reunidos –incluidos a los intérpretes- en qué momento del día se estaba en cada escena), sino que además,  los únicos que lo habitaban eran seres de silueta humana. Siendo que los intérpretes representaron un más allá del cómo vive la humanidad en un desierto.

Foto: Filip Van Roe
Foto: Filip Van Roe

 

Que quede por delante que les estoy hablando de una pieza sumamente curtida de alegorías e imágenes, que nos invitan a repensar en aquello,  a lo que aludimos cuando estamos en un desierto, esto es: ¿Necesitamos ver una película, leer una novela, una poesía, o quizás un ensayo filosófico…, en la que su temática sea ambientada en un desierto, para aproximarnos a la idea de que la condición humana (también lleva consigo), el que somos unos seres solitarios que habitamos en un vasto universo, que aún con todo, nos cuesta asumir el hecho que formamos parte del mismo?  Tras ver esta pieza, sigo considerando que es así.

Foto: Filip Van Roe
Foto: Filip Van Roe

 

Dado que este tipo de manifestaciones de nuestra cultura, nos conducen a reconocernos como individuos que estamos tan arraigados a nuestras respectivas realidades cotidianas, que resulta irremediable si quiera plantear, que hemos instaurado un artificio de tan grandes dimensiones, que se nos ha hecho olvidar que hemos construido un fuerte que nos mantiene aislados de la Naturaleza, porque hemos concertado que el más allá de nuestros muros, todo es hostil e incierto. O dicho de otra manera: nos protegemos del afuera, mientras nos intentamos convencer de que eso es lo único que podemos aspirar. Sin embargo, por más que nos hayamos confeccionado una red de fuertes para nosotros los seres humanos, el hecho es que no existe un afuera en el universo.

Foto: Filip Van Roe
Foto: Filip Van Roe

 

Puede que muchos de los pilares de nuestra civilización se hayan erigido basándonos en metáforas, para luego olvidamos que fueron tomadas demasiado en serio. Lo cual ameritaría un tránsito un tanto desventurado, para recordar que esas metáforas fueron constituidas porque nos resultaban útiles en su momento fundacional (ya que las mismas nos ayudaban a afrontar la incertidumbre, y el hecho de que hemos nacido para morir). Más no fue del todo mesurado, separarlas de nuestra autoría para conocerlas como algo que nos excede. De cualquier modo, si no hubiésemos pasado por toda esta experiencia individual y colectiva, difícilmente hubiésemos alcanzado a recordar que fuimos sus creadores originarios, y el viaje dialéctico que ha supuesto (entre otras cosas, de esto se trata la crítica de Friedrich Nietzsche al respecto del concepto de verdad que hemos manejado en nuestra cultura occidental. Pero meternos a fondo en ello, nos desviaría de lo que aquí nos convoca).

Foto: Filip Van Roe
Foto: Filip Van Roe

 

Teniendo presente lo anterior, cabe retomar la idea de que el sin fin de imágenes que nos ofrece la pieza Nomad, combinan las que se refieren a lo que es la vida en un desierto (que podría estar en cualquier parte de la península arábiga, o quizás del Norte África), con alegorías que representarían la trágica relación que tenemos los seres humanos con la Naturaleza. Así se nos sugiere a los espectadores, que la supervivencia de los seres humanos en cualquier lugar de este mundo (en especial en un desierto), exige que nos aliemos, que seamos solidarios los unos con los otros, porque si no, difícilmente quedará alguien para que dé testimonio de lo que ha acontecido en nuestro entorno.

Foto: Filip Van Roe
Foto: Filip Van Roe

 

Por tanto, se nos representan escenas conmovedoras, de máxima tensión…, donde el reconocernos con los intérpretes, es signo de que en realidad, nos hemos permitido implicarnos en tanto espectadores. Si no ha sido así, me temo que más de los que se han sentado en una butaca del Teatro Central (los pasados 23 y 24 de Octubre del presente año) ha desaprovechado una oportunidad valiosa, para actualizar cuál es su relación con su comunidad y consigo mismo, en tanto miembro de dicha comunidad.

Me gustaría resaltar, que también ha habido imágenes que probablemente no se refieran a nada en concreto (más allá de los enlaces propios de seguir la coherencia interna de su dramaturgia, o bien, porque la danza contemporánea se puede permitir con su lenguaje, emitir sin tener por qué pretender  transmitir un contenido especifico, que rebase el movimiento de los intérpretes puesto en juego); sin embargo, nos invaden con tanta belleza y sofisticación en la ejecución de la interpretación de los intérpretes, que el no deleitarse con este regalo que nos han dado (todo el equipo de Sidi Larbi Cherkaoui/Esatman), sería un signo de resistencia.

Foto: Filip Van Roe
Foto: Filip Van Roe

 

Sin olvidar, que la iluminación no sólo iba en consonancia con el momento del día que se nos indicaba en la proyección que estaba presente en el fondo del escenario (lo cual daba pie, a ver cómo los modos en que se relacionaban los personajes, se viese reconducida dado que el medio en el que estaban emplazados se había transformado); sino que también, dotaba a la pieza de matices, de juegos  de volúmenes  en las siluetas de lo que fuere que estuviera en escena, etc…, lo cual hace que me resulte complicado recordar un espectáculo visual que se le acerque. Es hasta frustrante intentar recordar al detalle, alguna de las imágenes que se vieron, sin desmerecer el extraordinario trabajo de iluminación que tiene esta pieza.

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