festivales de música, música — 25 septiembre, 2015 at 10:20

La Suite vuelve a conseguirlo con su oferta amplia y variada a orillas del Guadalquivir

por
Christina Rosenvinge_JAG7527
Una Christina más salvaje y sensual de lo acostumbrado conquistó al público del Nocturama

Texto Antonio Jesús Reyes  Fotos: Juan Antonio Gámez

Tras un julio lleno de sorpresas y calidad, cuando llega agosto y La Suite a Nocturama, sólo puede ser igual o mejor al mes anterior con Green Ufos como organizador. Claro que para gustos los colores, y puestos a escoger, mejor elegir ambos. Sobre todo este año, la repuesta al calor y a la música en Sevilla se está haciendo cada vez más amplia, y están surgiendo nuevas propuestas, casi todas acercándose a los márgenes del río y también en la Isla de la Cartuja. Nocturama, sigue siendo hasta el momento el nombre que corre de boca en boca cuando llega el verano. Veremos en qué deriva esta ampliación de la oferta.

Más fuerte no pudo empezar el ciclo de agosto, Guadalupe Plata. Lleno total, sin que eso signifique agobios ni empujones. El espectáculo rojo de los pantanosos Guadalupe Plata de blues a lo Juan Rulfo, a lo José Guadalupe Posada, a lo Úbeda profunda, cautivó y embrujó a un número de personas sorprendente teniendo en cuenta lo áridamente quebrada y despellejada que es su música. Todo un contraste con los siguientes, Surrounders, con su bluegrass técnicamente perfecto, medido a la par que natural… Casi necesario o terapéutico, después de la tormenta de arena de los de Úbeda. Los sevillanos Surrounders son de Sevilla, cualquiera lo diría, sí, pero son más americanos que más de un americano. A la noche siguiente, más América, pero del sur. Otro lleno espectacular con la mexicana Julieta Venegas. Deseosa de volver a la ciudad, contó allí arriba en el escenario, comenzó con “Original” de Otra Cosa. Fue una de esas actuaciones que van ganando vida a cada canción, en la que se agradeció que se dejaran atrás sonidos como los de Los Momentos; “Te Vi” sonó extraordinariamente, otras, clavadas a las grabaciones. No faltó “Me Voy”, como amago de despedida, pero “El Presente”, “Sin Documentos” y “Andar Conmigo” (interpretada por el público) le sucedieron. De presencia cercana, su magnetismo femenino se volvería a repetir una vez más, en otra de las noches. De seguro le saldría a esta Julieta algún Conde Paris entre el público, presuponiendo que ya tendrá algún Romeo. Música Prepost cerraron con sonidos experimentales y mucho ritmo, recordándonos a Pony Bravo en algún momento. Primera y más que satisfactoria semana de Nocturama, para más de uno, memorable.

Mi Capitán desde Cataluña llegaron a la orilla del Guadalquivir nombrando otro río en su único álbum hasta hoy, Drenad el Sena. Suele ocurrir que los grupos híbridos (vienen de Standstill, Love of Lesbian, Egon Soda) son de un sonido sea enorme. Ellos no son una excepción. De entre los grupos que han actuado este año, Mi Capitán han sobresalido por su intención de dar un espectáculo instrumental ejemplificante. Además, siempre es de agradecer que alguien desde el escenario, se muestre cercano, como hizo Gonçal Planas (guitarra y voz). Interpretaciones en directo de “Algo Inesperado”, “Asalto a la Cosa Blanca”, “Millones de Palabras” les ponen en su sitio. La versión de “Alta Suciedad” de Andrés Calamaro palidecía en comparación con los temas propios. La final, “Acaba con él”, nos dejó con un buenísimo sabor de oídos. Luego, un DJ con buen gusto, un Sentío llamado Toni Love, dispuesto a poner ese tipo de clásicos de segunda fila que son mejores que los primera. La diferencia no es garante de nada. Aquella noche sí. Acerca de la siguiente, su artista principal, el título de su nuevo álbum y el sello al que pertenece se presentan como esclarecedores; Pablo und Destruktion tocó el jueves presentando Vigorexia Emocional (Marxophone, 2015). Conjuntando algo de folk de su Asturias y algo de cantautor atormentado, las letras profundas con voz profunda del asturiano toca todos los asuntos que afectan al ser humano estructural y coyunturalmente. De “Los Días nos Tragarán” a “La Vida es Hermosa” desplegó creatividad y directo contundente, acompañado de la banda con la que grabó Vigorexia Emocional. El dúo Crudo Pimiento (Raúl Frutos e Inma Gómez) no quiso ser un mero cierre de noche. Su música es difícil de definir. Se podría decir que sería muy del gusto de Captain Beefheart. Los instrumentos, de fabricación propia, son el medio para transmitir un directo intensamente ardiente y desenfrenado. Así acabó la semana, dejándonos con la boca abierta.

Los Ganglios, durante su actuación en Nocturama
Los Ganglios, durante su actuación en Nocturama

El miércoles siguiente no se iba a diferenciar demasiado en cuanto a lo inusual del espectáculo. Más de uno había soñado con una noche con estos dos conjuntos Desde Barcelona llegaron Hidrogenesse, Genís y Carlos, con su pop electrónico y analógico. Presentaron muchos temas de Roma (2015), un álbum redondo, de nuevo, juguetón y adictivo, amén de clásicos, de entre los que destacaron “Disfraz de Tigre”. Sin embargo, a otros les caló aún más “Christopher”, con la tragedia del genio al que está dedicado el álbm del que sale, Un Dígito Binario Dudoso. Luego Los Ganglios hicieron gala de sus canciones paródicas, reflejo de su peculiar idiosincrasia, llena humor y surrealismo. Desde la cumbia al punk, pasando por el techno desgastado, y hasta el infinito y más allá, Rafael, Xoxé y Leli marcaron una noche de las más memorables, y no sólo por “Color de Rosa” o “Al final”. El jueves nos volvió a traer al mismo lugar a Christina Rosenvinge, después de dos años de echarla de menos. Una Christina más salvaje y sensual de lo acostumbrado, se dedicó a presentar lo suyo, es decir, Lo Nuestro (2015), un álbum que une su etapa americana con el sonido acústico y el lirismo de su anterior, La Joven Dolores (2011). “La Distancia Adecuada”, “Anoche”, “Tok, Tok” y “Canción del Eco” pudieron ser las cúspides de la noche. Sorpresa final con “Voy en un Coche”, de la época de Los Subterráneos, preparada especialmente para el público de Latinoamérica, tierras que pisaría días después de visitar Nocturama. Al ritmo de las canciones que puso para nosotros Stereofan, acabó la noche, y la semana musicalmente entre aquellos muros.

Pero llegó otro miércoles de Nocturama, esta vez con Tomasito. El felino Tomás Moreno nos ofreció una actuación con mucho de Azalvajao (2013), y un abanico de géneros; funky, rock, pop, hip hop… Su manera de interpretarlos van de lo buscadamente esperpéntico (las menos veces) a la corrección total con una banda solidísima. Nos quedamos sobre todo con esta segunda faceta, pero sin la otra, es que no sería Tomasito. Cercano y sin parar, fue uno de los artistas que más público congregó. Skinny Fingers y Reyes Estrada cerraron con una movida sesión nocturna. La noche siguiente fue la de Single, es decir, Ibon Errazkin a guitarra y Teresa Iturrioz a la voz. Su pop estiloso apagó el incendio de la noche anterior con Tomasito. Tras Rea (2014), los norteños nos trajeron Teresa Corazón de León. De lo que fue Aventuras de Kirlian y Le Mans nos llega esta grupo de pop melódico, barroquista y de buen gusto, con el dominio vocal extraordinario de Teresa. Como aftershow, el cierre de la semana fue con Trisexual Band, una actuación no del gusto de todos los públicos.

Ni miércoles, ni jueves. El viernes 4 de septiembre, La Suite cerró el mes de su contribución al ciclo, y lo hizo apostando sobre seguro. Primero con Al Supersonic and the Teenagers. Créanlo o no, son de Granada. Su sonido y la voz de Al pueden confundir al más atento. Su segundo álbum se llama It’s Alright, y su directo está más que alright. Más soul con Maika Suite y sus muchachos, Freedonia. Familiar a muchos de los asistentes, fue el tercer exitazo de público, marcando un ambiente festivo con este género como el que marcó Lisa and the Lips en la pasada edición. Aún con Dignity and Freedom debajo del brazo, volvieron a llenar de energía el Monasterio de la Cartuja, cuando todavía no nos habíamos quitado el buenísimo sabor de boca de su actuación en el Teatro Quintero hace pocos meses. Al igual que otros años, Tali Carreto se encargó con éxito de poner banda sonora al final de la noche musical.

El lema de Nocturama es “agosto no es un mes, es un país”. Así parece ser, y con una oferta de música rica en cantidad y calidad. El ambiente primigenio de exploración, más que de disfrute, se ha perdido, sin que esto haya hecho perder encanto ni interés al ciclo. Sin embargo, en este país del lema se sigue echando de menos algo; las primeras ediciones gozaron de un cine de verano estupendo una vez por semana, con una oferta de títulos exquisita. Quizá el 2016 sea un buen año para recuperarlo. Mientras, que suene la música, alto y claro, como este año.

Al Supersonic & The Teenagers fueron una de las actuaciones más sorprendentes del festival
Al Supersonic & The Teenagers, una de las actuaciones más sorprendentes del festival

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