festivales de música, música — 4 noviembre, 2014 at 7:32

Monkey Week: adelantándose a su tiempo

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Texto Rose Stone – Juan Antonio Gámez | Fotos Juan Antonio Gámez

Los Jaguares de la Bahía, un proyecto de Paco Loco, pusieron el broche a la Monkey Week
Los Jaguares de la Bahía, un proyecto de Paco Loco, pusieron el broche a la Monkey Week

Sexta edición del Monkey Week, un festival que crece cada año como cita indiscutible para la industria musical, ampliando la oferta para hacerlo aún más ecléctico y consiguiendo que el Puerto de Santa María se convierta en la ciudad de la música.

Monkey Week hace una labor importantísima como escaparate para nuevas bandas que quieren difundir su trabajo y visibilizarlo en estos foros, sirviendo de altavoz a programadores y esperemos que si el éxito acompaña, llegar hasta el gran público. Trasiego de furgonetas montando y desmontando equipos, bandas llenas de ilusiones deseosas de contactar con managers, productores, o fans que se mueven inquietos a su alrededor. En este mismo espacio conviven: parkas, melenas onduladas, rastas, barbas y bigotes en todas sus variantes hipsters.

La magia del Monkey Week consigue en la jornada inaugural aunar en La Cristalera una programación de actuaciones sobresalientes: The Milkyway Express, Pony Bravo y Orthodox, conviviendo con la música más comercial que se programa en esta sala, donde sus clientes habituales pudieron reflexionar con las letras de ‘El Político Neoliberal’, ‘Eurovegas’, o ‘La Rave de Dios’.

Hablamos después con Quentin Gas sobre su proyecto con Los Zíngaros, donde se arropa con el arte flamenco de su familia, sin olvidar una buena dosis de distorsiones a lo White Stripes. Una propuesta  que quiere hacer crecer el magnífico cantante y guitarra de Los News, contento con estas nuevas sensaciones y por la respuesta del público.

En la sala Mucho Teatro, Betunizer llenó el espacio con su sonido post-hardcore experimental reivindicando la importancia de la batería, en el centro del escenario a plena potencia y marcando las pautas a guitarra y bajo. Como sigue siendo muy complicado sonorizar la sala, el trío valenciano tiró de brutalidad y crudeza musical; venían a darlo todo sin dejar prisioneros. Sus ritmos atronadores quieren derribar cualquier muro de indiferencia en el público, dando hachazos con sus guitarras y encargándose la batería de machacar todo lo demás.

Para Holy Fuck más es mucho más, y así lo demuestran contraviniendo el minimalismo pues atiborran el escenario con teclados, efectos, mesas de sonido, pedales, juguetes y hasta película de 35 mm. Todo ello para conseguir música electrónica orgánica, hecha con el cariño de unos artesanos. Durante la primer parte del concierto, los canadienses estaban algo contrariados debido a la falta de iluminación en el escenario, que les dificultaba manejar todo su equipamiento, aún así consiguieron divertir al público, haciéndolos a bailar dando saltos y ya solventados los inconvenientes, desatando la euforia con ‘Lovelly Allen‘ esta vez en con un sonido más saturado, pero igualmente apetecible. Terminan su actuación reivindicando el más duro electro-pop de los 80, demostrando que lo analógico pervive. Llegaron, tocaron, vencieron y se marcharon como los grandes: arrojando al suelo rabiosamente el soporte con todos los efectos.

The Parrots comenzaron tan fuertes que rompen una cuerda antes de la primera canción, !!!eso es actitud!!!, pero fue el principio de un conjunto de problemas encadenados. No se merecen este lamentable sonido, el bajo se come al resto de instrumentos, las guitarras y voces están desaparecidas. Se mantienen los problemas, pero su fuerza y entrega absoluta es la de siempre.

Debemos indicar a la organización del Monkey Week que la gente va a divertirse a bailar y no pasa nada, ni altercados ni paranoias, estando de sobra tener a la seguridad en boca de escenario diciendo al personal cómo debe bailar y cómo no, máxime cuando en ningún momento hubo atisbo de alboroto.

El sábado Oh, Trikelians! nos sorprendió con un gran sonido donde su vocalista -Jesús Gómez- aúna rabia, épica y sentimiento para articular interesantes temas indie-rock que componen ‘Todo es Automático’ (2013) su último trabajo autoproducido y autofinanciado.

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The Milkyway Express despertaron las neuronas de los asistentes a la Bodega Osborne, a base de guitarras acústicas, eléctricas y banjo,

The Milkyway Express a las cuatro de la tarde despertaron las neuronas de los asistentes a la Bodega Osborne, a base de guitarras acústicas, eléctricas y banjo, brutalmente amplificados, poderío de voces a coro con el mejor sabor del country & western actualizado al siglo 21. Todo funciona: Charly y Arturo en primera línea, un batería espectacular mas guitarra y bajo a un nivel fantástico. Colosales fraseos a los que se van uniendo el resto de componentes para crear canciones contundentes.

Como no podía ser de otra manera, al día siguiente volvimos a verlos en la Plaza Alfonso X, donde The Milkyway Express llegaron con la caldera a plena potencia, regozijando al público allí presente con sus melodías para corazones solitarios. Nadie quería marcharse pidiendo una y otra más, porque estaban dispuestos a subirse a ese fantástico tren con cadencias de rock & roll, llegando allá donde las estrellas no alcanzan a brillar.

En The Ships Paco Loco hace de amalgama entre Dani Llamas (G.A.S. Drummers) y Juan Ewan (El Sueño de Morfeo) para conseguir una magnífica combinación  de power-pop & rock, con una excitante reminiscencia a Teenage Fanclub. Paco Loco saca lo mejorcito de cada músico, lo pasa por su propio tamiz y mueve los hilos desde un segundo plano haciendo su sombra muy alargada. Llegado el momento aporrea frenéticamente el teclado, zarandea la guitarra haciendo saltar los cables por los aires y con este empuje pierde las gafas y las zapatillas que vuelan hasta la parte opuesta del escenario. Finaliza el concierto con agradecimiento general a su obra y su persona, hasta la tormenta lo respeta, esperando a que abandone el escenario para descargar una tromba de agua.

Pese al tormentazo que caía, el público se resguardó como pudo esperando con paciencia el inicio del concierto de Los Labios que por desgracia finalmente se suspendió. Merecen ser el primer grupo confirmado para el Monkey Week 2015.

En el Cielo de la Cayetana actuaron Agoraphobia, quinteto gallego de chicas guerreras que lanzan un rock vitaminado y acelerado, con algunos toques de vocalista soul. Viéndolas vestidas completamente de negro rememoran la estética del rock-gótico ochentero. Al ser las ganadoras del concurso Vodafone yu: Music Talent se les abren muchas posibilidades, y les deseamos mucho éxito, sin embargo su concierto dejó un sabor agridulce, muy interesante al principio, y perdiendo fuelle progresivamente.

Delafé y las Flores Azules traían el lado más comercial al Monkey Week, y su público respondió cantando, bailando y siguiendo las coreografías que Helena Miquel y Óscar D’aniello proponían desde el escenario. Con su último trabajo ‘Estonosepara(2014) repasan sus diez años de trayectoria incluyendo singles y rarezas. Nuevamente aparece Paco Loco, no sólo en la producción sino también interviniendo en el escenario. Los barceloneses, que están muy cercanos al pop hablado, tienen un éxito innegable y eso hace que grandes marcas comerciales los reclamen en sus anuncios.

Perro limpiaron desde el primer tema las telarañas de los cerebros allí presentes con guitarra, bajo y dos baterías en barrena, lanzando los ritmos contundentes de ‘Tiene Bacalao, Tiene Melodía’ (2013). Conseguir una buena acústica en Mucho Teatro es tarea ardua y los murcianos no dispusieron del mejor sonido, para remediarlo se unieron a la adversidad añadiendo más potencia y más distorsión. Como curiosidad, traían aprendida la lección de Nocturama y esta vez las correas de las guitarras estaban bien sujetas con cinta adhesiva, para evitar que volaran por los aires al meterles ritmo con su noise-rock de alta calidad.

Perro deleitó al personal que no paraba de bailar, y acabaron con un estupendo fin de fiesta al  lanzarse uno de los baterías desde el escenario al público enfervorizado. !!! qué estilo !!!, !!! monumental su  stage diving!!!

Las mentes inquietas que aguantaron hasta el final de la jornada, pudieron deleitarse con Unicornibot y su math-rock de 24 quilates, mordiente y combativo. Con lo maltrecha que ha quedado esta etiqueta musical, Unicornibot llegan como adalid para sacarla de su desgracia, buceando en ritmos complejos y vibrantes. No dan tregua alguna y encadenan sus temas con primor. La propia banda lo reconocía “si estás viendo a estas hora a Unicornibot eres un superviviente”.

El domingo se presentaba de lo más enérgico en el Bar Santa María, con un triplete musical de lo más contundente. Iniciaron la sesión Little Cobras, claras las intenciones de los hermanos Rejano enfundando Telecaster y Stratocaster: garage-rock de alto octanaje a plena potencia y sin concesiones. Tienen tres álbumes en la calle, un directo arrollador y se merecen urgentemente programarlos en el escenario grande del Monkey Week.

Yokozuna como buenos mexicanos son gente brava, tímidos y recatados en las distancias cortas pero cuando suben al escenario olvidan su apellido, Tranquilino, para transformarse en una bomba. El dúo es furia, metal y adrenalina, el motor de un Cadillac alimentado con TNT preparado para romper tímpanos y hacernos mover cabezas. Directo contundente y unas letras llenas de pasión, amor, sexo, drogas, venganza; todo desde lo más profundo de sus entrañas.

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El dúo mexicano Yokozuna es furia, metal y adrenalina

Termita y Desastre lo forman Dani (Little Cobras) percusión y Cherni (Holy Hobos, Wilson) a la guitarra; estrenando su flamante EP de garage primitivo y descarando con ampliación de miras: 60’s, caribeñas … y hasta una versión del ‘Mongoloide’ de Devo. Ritmo y diversión sin aditivos.

Cambiamos de localización para ver a Miraflores en la sala Rodeo. Miraflores son duros, tenebrosos, hipnóticos y toda esa crudeza les hace excelentes transmisores de los sentimientos más oscuros. Rabia, sufrimiento y fuerza a partes iguales construyendo temas que deseas escuchar una y otra vez.  Su LP recién salido rezuma el mejor post-punk como  legítimos herederos de Mark E. Smith / The Fall. Concierto a concierto se han ganado un merecidísimo prestigio en sus directos y ahora con este nuevo material son imparables.

Killimanjaro son un power-trío portugués que presentaron un estupendo show alternando milimétricamente sus dos LPs ‘Killimanjaro’ (2011) y ‘Hook’ (2014). Con esta estructura consiguen un magnífico acoplamiento entre el hard-rock clásico y el sonido de los primeros Metallica. Los de Barcelos certifican que hay vida después del fado, con una sencillez que eleva a virtud ese dolor o nostalgia, convirtiéndolo en poderío lleno de garra y nervio.

En la Plaza Alfonso X aguardaban Los Jaguares de la Bahía, un proyecto más de Paco Loco esta vez con Pablo Errea (Australian Blonde), Esteban Perles (Ledatres, Bigott) y Chuchi Cabral (GAS Drummers). Paco Loco saca nuevamente su mejor hacer y consigue un sensacional sonido de guitarras y una rotunda estructura de banda. Como fin de fiesta oficioso del Monkey Week, Paco Loco hace de maestro de ceremonias dando paso a los distintos invitados que participan en la locura de jam-session. Cuando se rompe todo hay que terminar, y así lo hizo para finalizar el concierto.

Año tras año Monkey Week se presenta como festival de referencia por el número de actuaciones (más de 200 con 140 bandas), talleres, jornadas profesionales … aunando un cartel perfectamente equilibrado con nombres de primer nivel y bandas espectaculares de las que el gran público hablará en el futuro más inmediato.

Delafé durante su actuación en Nocturama
Delafé aportó el lado más comercial al Monkey Week

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