carrusel, internacional — 6 mayo, 2013 at 10:00

Más populares que Jesucristo

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Por Malinalli García

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El presidente Enrique Peña Nieto con su esposa Angélica Rivera

La ex actriz mexicana Angélica Rivera pasea por las calles de Tokio. Un hervidero de japonesas suplican un autógrafo mientras su esposo Enrique Peña Nieto, presidente de México, se entrevista con el emperador. La actual política mexicana está llena de ejemplos en los que la popularidad y credibilidad se gana al casarse con actrices y vestir bien.

El presidente de México se casó con la popular actriz Angélica Rivera –alias La Gaviota- y desde entonces la relación políticos-famosas es una moda. El actual gobernador de Chiapas, Manuel Velasco Coello, está saliendo con Anahí, actriz y cantante famosa por protagonizar la novela ‘Rebelde’, emitida también en España. Anahí es la persona más seguida en el Twitter de México con 6.442.959 personas.

El joven gobernador que tan sólo tiene 32 años curiosamente pertenece al Partido Verde Ecologista que hasta hace poco era un aliado del Partido Revolucionario Institucional(PRI).

Recientemente Emilio Salinas, hijo del ex presidente de México Carlos Salinas de Gortari, se casó con la actriz Ludwika Paleta. Emiliano Salinas es empresario y no se dedica a la política, pero su padre es un destacado miembro del PRI.

El dato más curioso es que los tres pertenecen o son afines al PRI y las actrices son parte de Televisa, empresa de medios de comunicación más grande de habla hispana que impulsó la candidatura del hoy presidente de México.

Parece ser que el PRI, después de 70 años de estar en el poder, y dejar doce años que gobernará la oposición, está haciendo una estrategia para consolidarse muchos años más en el poder utilizando el espectáculo como catalizador.

Un ejemplo fue el primer acto público de Angélica Rivera como Presidenta del Consejo Ciudadano Consultivo del Sistema Nacional DIF. En la residencia presidencial fueron invitados actores y actrices, todos ellos de la empresa Televisa.

En México, 51,9 millones de personas (un 45,6% de la población del país) viven por debajo de la línea de la pobreza y no han podido acceder a la educación. Es precisamente este núcleo de la población la que ve lo que emite Televisa, en cuya parrilla de programación abundan los melodramas de mujeres pobres que se casan con ricos.

El actual gobernador de Chiapas con la actriz Anahí

México es un país de una clase modesta muy jodida, que no va a salir de jodida. Para la televisión es una obligación llevar diversión a esa gente y sacarla de su triste realidad y de su futuro difícil.” Esta frase, dicha por el fundador de Televisa, Emilio Azcárraga Milmo, -fallecido hace tiempo- deja entrever la misión de la televisión que ahora está a cargo de su hijo Emilio Azcárraga.

Está clase jodida votó por el PRI o vendió su voto cautivada por un discurso popular, la falta de ingresos y la imagen de un presidente joven y guapo que durante seis años gobernará el país. La maquinaria sigue trabajando y ya se ve entre los próximos presidenciales a Jorge Aristóteles Sandoval Díaz, gobernador de Jalisco que ha copiado incluso la vestimenta y peinado de Enrique Peña Nieto. La nueva burocracia mexicana tiene en común la juventud, el gusto por el lujo, las sonrisas de calendario y las novias de la factoría Televisa.

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