ACHTUNG!, achtungrafías, carrusel, literatura, miradas, relatos — 2 enero, 2021 at 1:01

Los reyes del mambo

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La navidad es una época mágica. “En estas fechas tan señaladas” (que diría el rey), uno no sabe si comerse doce huevos de Fabergé o doce uvas, porque el precio es el mismo.

Quizás los huevos sean algo más baratos.

Yo he visto abuelas de esas de abrigos de visón y pelo de algodón de azúcar, ir a la misa del gallo con collares de uvas gordas. En esa época llevar perlas es de pobres.

También es la época en la que los vendedores de marisco (no los mariscadores) empiezan a ver los catálogos de barcos.

Si vendo estos dos kilillos de gambas blancas de Huelva, me compro este yate gordo, pero como venda seis kilos de percebes, me hago una copia del Titanic y meto dentro el yate gordo, no antes de llenarlo de uvas.

Foto: Deleece Cook
Foto: Deleece Cook

 

Es la fecha en la que tus padres permiten que tres tíos vestidos raros, y un gordo con barba entren en tu casa sin llave, y no llaman a la policía. Por lo visto, mis padres siempre han dejado entrar a cualquiera en casa, cuando se me cayó el primer diente me dijeron que lo dejara debajo de la almohada, que esa noche vendría el ratoncito Pérez a llevárselo y dejarme dinero. Desconozco el por qué, pero les parecía de lo más normal, que una rata entrase en mi cuarto por la noche a dejarme dinero. ¿Y si lo de los dientes era solo una excusa para meterse en mi cuarto y ponerme sus huevos de rata en la cara mientras se hacía una foto? Me gustaría saber si alguien después de que se le haya caído un diente, se ha levantado con la boca llena de pelos de rata.

Una vez le dejamos a los reyes magos una botella de anís en el salón. Cuando nos despertamos, mi padre estaba sobre el suelo en calzoncillos, con la botella vacía en la mano y alguien había vomitado a su lado, o eso decía él. Siempre pensé que se encontró con los reyes magos y decidieron acabar la botella. Según mi padre, el que vomitó fue Gaspar. Estos mamones se beben tu anís, dejan a tú padre en un estado deplorable, te vomitan en el salón y se van. Así es la navidad en mi casa.

El año siguiente no se pasaron ni a dejarme el carbón de mierda ese que te deja las encías reventadas. Le pregunté a mi madre que por qué no se habían pasado ese año, y me dijo que les daría vergüenza pasar después del espectáculo del año anterior, o que yo no había escrito bien la dirección de mi casa en la carta. Desde luego, hay que joderse. No recuerdo habernos mudado nunca, de hecho, mi madre sigue viviendo allí, ¿Qué mierda de excusa era esa de no haber escrito bien la dirección?.

El caso, es que ese año no hubo regalos. Yo personalmente creo que no se pasaron porque sabían que aquí ya no había más copitas para ellos. Son unos cabrones, rencorosos y borrachos.

El año siguiente no pensaba quedarme sin regalos, así que, fui a ver la cabalgata con los padres de un amigo y mientras todos cogían los caramelitos, yo les gritaba mi dirección y les tiraba papeles con mi ubicación. Ese año no tendrían excusa, por lo menos por la dirección. Tampoco vinieron.

El tema de los caramelos que tiran los reyes magos es un tema delicado. El año pasado vi un niño coger uno con el logo de la expo´92 de Sevilla, uno sabor melón. Hay que ser muy cabrón para tirar un caramelo con más de 25 años, pero hay que serlo aún más, para hacer un caramelo sabor melón. Creo que los fabricantes se están quedando sin ideas, dentro de poco darán al salto a los sabores más de la tierra, sabor alioli, gazpacho con pepino o filete empanado.

Hace mucho me enteré que había una heladería en Málaga que vendía helados con sabor boquerones en vinagre, lo peor no es que lo vendan, que tiene delito, lo peor es que haya gente que los compre. Ya puestos, propongo helados sabor sangre encebollada o hígado en salsa.

Una vez, en una cabalgata vi a una abuela coger un caramelo, chuparlo, meterlo otra vez en el papelillo y tirarlo al suelo. Cabe la posibilidad de que esa señora no estuviese sola y formara parte de un grupo organizado de chupadoras de caramelos. Moraleja: las abuelas cabronas existen y están entre nosotros. Si en algún momento vas a ver la cabalgata y pierdes contacto visual con un caramelo que acaban de tirar los reyes magos, no te agaches a cogerlo, déjalo en el suelo, písalo, no merece la pena arriesgarse. Seguro que no cojo un caramelo del suelo para que no me pasen esas cosas, y luego llega un niño cabrón que coge caramelos para cuando su padre salga de nazareno, y te lo acabas comiendo en semana santa. Esto es una puta pesadilla.

Volviendo al tema delicado del posible alcoholismo de los reyes magos. Si en cada casa les dejan una copita de alcohol, y hay millones de casas, estoy seguro que al final de la noche, tienen que ser los camellos los que dejan los regalos en tu casa. Es imposible que un rey mago, por muy mago que sea, después de tantas copitas pueda seguir trabajando.

Si algún año te encuentras una mierda de camello en el salón, ya sabes que eras de los últimos en recibir los regalos. Yo nunca he visto una mierda de camello, pero espero que no se parezca al carbón dulce.

Foto: Volodymyr Hryshchenko
Foto: Volodymyr Hryshchenko

Me puedo imaginar a Baltasar esa noche con una papa como un mulo, entrando en una casa de esas de: “compro oro”, mientras los otros dos lo esperan fuera, liando porros de incienso y mirra, o vendiendo tus regalos.

Supongo que el día 7 de enero en algún lugar perdido de oriente, se podrán vivir este tipo de situaciones:

Hola, soy Melchor y soy alcohólico, en una noche me puedo beber millones de copas de anís, pacharán, licor de café, whisky y lo que me pongan, fumo incienso y luego conduzco un camello junto con mis dos colegas.

Pensar que los reyes magos van borrachos me alivia un poco, porque una vez les pedí una video consola y me trajeron un chaleco de lana. Pensar que lo hicieron de forma consciente era muy decepcionante. Qué ilusión le tuvo que entrar al chaval que esperaba un chaleco de lana de rombos, y se encontró con una Mega drive.

¿Nadie nunca se ha preguntado cuales son los nombres de los camellos de los reyes magos?

Papa Noel tiene 9 renos y todos tienen nombres: Rodolfo, Trueno, Relámpago, Juguetón, Cupido, Cometa, Brioso, Bailarín y Acróbata. Los reyes magos sólo tienen tres camellos y ninguno tiene nombre. En los años 90, sólo en mi barrio, había muchos más camellos y todos tenían nombres: el cabeza, el pepino, el gordo, el pincho, etc. Todos apodos que te hacían pensar que ninguno sería ingeniero.

Hace años leí que en la iglesia ortodoxa armenia se creía que los reyes magos eran doce, no tres. Imaginaros la escena, doces camellos cagando en el portal mientras los reyes van por el bloque dejando regalos. O peor aún, te levantas a mear la noche del 5 de enero, y te ves a doce tíos que no conoces con pelos largos en el salón. Eso tiene que acojonar a cualquiera, yo pensaría que una comuna de hippies me está okupando el salón. Pero si lo pensamos bien, doce reyes, son mínimo doce regalos. Qué cabrones estos armenios.

Una vez los reyes magos (mandados por mi hermano) me trajeron unas manoplas, lo recuerdo con nitidez, porque me pareció un regalo de mierda, ¿quién usa manoplas en Sevilla, que la temperatura media es de golpe de calor? Si llego a saber que el tema de ese año en navidad, era Groenlandia, le hubiese regalado una piel de foca o unas raquetas para la nieve, algo también muy práctico en Sevilla. Al final estuve usando las manoplas para acariciar al gato de mi madre, un auténtico sádico.

También recuerdo con mucho cariño el año que los reyes magos vinieron dos veces a mi casa. Vinieron el 6 de enero para dejar los regalos, y volvieron el día 7 para llevárselos otra vez. Por lo visto, a mi hermano (otra vez el de las manoplas) no le habían gustado los regalos que había recibido, así que, llamó a Melchor y le dijo: Avisa a los otros dos y ya estáis aquí recogiendo estas mierdas. Pero no antes de traerme lo que yo les he regalado a esos desagradecidos.

Reconozco que regalarle un mechero Clipper tampoco fue muy elegante, pero coño, es que yo nunca he tenido un duro. Peor fue lo de mi otro hermano que, aun teniendo dinero le regaló una bombona de gas para rellenar el mechero. Según él, no quería hacerme quedar mal regalándole algo de mayor valor, además, bien visto, y siendo muy optimista, parecería un kit, un regalo hecho con cariño de sus dos hermanos.

Fue una putada, porque ese año los reyes me habían traído un mp3, pero claro, se lo llevaron.

Foto: Andrew Neel
Foto: Andrew Neel

 

Esto es tan verídico, que ahora cada año los “reyes magos” nos mandan las fotos de los tickets de compra, como diciendo: Puedo descambiar todo lo que os he comprado, así que, espero cosas equitativas.

Lo de las cenas familiares ya es para escribir una trilogía larga. Yo he estado en cenas de navidad con más conspiraciones que en juego de tronos.

Niño, si te pregunta tu tía no le digas nada de lo de tu padre.

Tu tía ese año es un agente secreto mandado por “la otra parte” para sacarte información.

 

No te sientes al lado de tu tío Juan que bebe mucho y seguro que empieza a hablar tonterías.

Con tantas cosas de las que no hablar y no hacer, uno acaba sentado en una esquina sólo, bebiendo de la botella y mirando de reojo con miedo a que alguien te pregunte algo.

Una navidad me sentaron al lado de un chaval de unos 19 años que yo no había visto en mi vida. Por lo visto, era el hijo de una prima mía que yo no veía desde la comunión.

Dale un beso al tito. Le decían.

El chaval me miraba raro, yo más. Siempre he odiado esa obligación esa de dar besos. Yo saludo a mis hermanos con un toque leve, pero intenso en el hombro, ¿por qué carajo querría yo que un tipo que no he visto en mi vida o la hermana de mi abuela que huele raro, me dieran un beso?

Lo único optimista que se puede sacar de una situación así, es que sabes que posiblemente ese chaval desconocido hasta esa fecha, tenga órganos compatibles con los tuyos, de esta forma, amplias tu abanico de posibles donantes en caso de necesitarlos. ¡Brindemos por la navidad y por la unidad familiar!

Hay años en los que he tenido “suerte” y me han sentado con un amigo de la familia. Un tío que no viene a la cena vestido con la equipación del Barcelona, porque la mujer no le deja. Este ser humano, es capaz de llevar cualquier tema al ámbito futbolístico, repito, cualquier tema.

El otro día se murió mi abuelo.

 

Es una putada, pero para putada lo del sorteo de la Champions, ¿has visto en qué grupo está el Barcelona? (Hijo de puta)

Cuando me sientan con este individuo, siempre acabo esperando que haga el amago de atragantarse con algo, para así poder darle diez hostias en la espalda, y quedarme esperando que me dé las gracias.

Algo debe de intuir, porque es la única persona en la tierra que mastica 30 veces la comida antes de tragársela, se come una uva y hace mosto.

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