ACHTUNG!, achtungrafías, arte, danza, entrevistas, escena — 22 febrero, 2021 at 1:12

Los bailarines deben ser como un junco: una base fuerte para moverse según sople el viento

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Recientemente he entrevistado a la jefa del departamento de danza contemporánea, del Conservatorio Profesional Antonio Ruiz Soler de Sevilla. Me refiero a Marta Toro, quien con su bagaje profesional y una fuerte vocación por la enseñanza, nos ha intentado dar respuestas a muchas de las dudas que hay en torno a cómo se forma al alumnado de este centro, mostrándonos que todos los días se sortean una serie de variables, que hace un desafío perseguir los objetivos pedagógicos de este conservatorio.

Para la preparación de esta entrevista me he decantado por hacer un pequeño sondeo que me ha ayudado a hacer unas preguntas que abarquen  lo más posible (dentro de lo que está a mi alcance) las sensaciones y reflexiones  de diez alumnas que se han formado en este centro público: ocho de ellas ya se han titulado de la especialidad de danza contemporánea entre el año pasado y los tres anteriores; y las otras dos personas, actualmente están cursando el último curso de dicha especialidad.

Y aunque es un hecho que todo tiene una explicación, el caso es que hay estudiantes que se quedan con la sensación de que hay cosas que se pueden hacer de otra manera, y no por ello se está cuestionando el sistema. A dónde quiero llegar, es que me gustaría que esta entrevista sirviera para que fuese más fluido el diálogo y la comprensión entre los estudiantes de danza en general, con quienes les orientar y evalúan, durante su formación.

Considero que ofrecer el testimonio de Marta Toro como jefa de departamento de un conservatorio profesional y profesora de danza contemporánea, puede ayudar a orientar a las personas que son ajenas a este mundo, sobre las dificultades que supone asumir la responsabilidad de formar a estudiantes, que se espera que tomen un relevo generacional algún día. En un contexto donde dedicarse a la danza contemporánea en España, es poco menos que una temeridad.

Por último, he de aclarar que en este centro se imparten otros ciclos formativos de danza: enseñanzas básicas, la especialidad de danza clásica, la de danza española y la de flamenco. Con ello quiero dejar en claro, que sólo se abordarán los entresijos de la especialidad de danza contemporánea. Asimismo notarán que durante la redacción de esta entrevista, me refiero al alumnado como “alumnas”, dado que hay que atender de algún modo al hecho, de que la inmensa mayoría de las personas que se forman en este conservatorio, son mujeres. Sin más dilaciones, les doy paso a mi conversación con Marta Toro:

Foto: Juan Antonio Gámez
Foto: Juan Antonio Gámez

 

-Desde que existe este conservatorio, siempre éste ha estado emplazado en instalaciones provisionales  ¿Cómo va el proceso de que a este conservatorio, se le conceda nuevas instalaciones?

La cosa va evolucionando. Pero como todo organismo que está enmarcado en unos protocolos de actuación, que a su vez es dependiente de una institución como lo es la Junta de Andalucía; tienen que superarse una serie de pasos para que alcancemos algo tangible: esos pasos se están dando.

Recientemente salió un artículo en el Diario de Sevilla, hablando sobre que se ha hecho una solicitud de un nuevo terreno al Ayuntamiento de Sevilla, para construir un espacio para el conservatorio de danza y de música. Pero claro, algunos terrenos pertenecen a la Junta y otros al Ayuntamiento.

Desde que yo he vuelto a este conservatorio hace tres años, yo he estado a disposición del centro para ayudar en este tema, sugiriendo ideas. Yo quiero ser muy optimista, y pensar que  si en cinco años no tenemos unas nuevas instalaciones, al menos estaremos muy cerca.

De todas formas se están medrando algunas cosas en el centro, por ejemplo: se van arreglar los suelos de algunas aulas, se van a mejorar las calderas, se han cambiados varios equipos de música, etc… Hay que tener en cuenta que la cantidad de dinero que tenemos disponible, no depende de nosotros, sino de la Delegación de Sevilla, quien cubre muchos centros públicos como colegios de primaria y secundaria. Por eso hay que repartir el dinero que hay entre todo el mundo.

-¿Cómo han abordado el cumplimiento de los protocolos sanitarios por la pandemia?

Nos estamos apañando. Se ha mejorado la red wifi en muchas aulas, con el fin de retrasmitir las clases a alumnas que estén confinadas. Este un ejemplo de cosas que hemos ido resolviendo, que de base ya fallaban.

-De todos modos las aulas siguen siendo pequeñas para impartir clases de contemporáneo: hay ocasiones en las que se hacen tres grupos o más, para hacer un ejercicio de suelo.

Para contemporáneo, para clásico, para todo el mundo.

En la Semana Cultural del curso pasado, se proyectó un documental sobre uno de los profesores insignia que han pasado por las aulas de este conservatorio, José Antonio Rivero. Fue impactante las condiciones de cómo empezó su actividad este conservatorio, y aún con todo, consiguieron estas instalaciones que en un principio son provisionales.

De cualquier modo, hemos alcanzado tener dos grupos en primero y segundo de todas las especialidades: eso era impensable. En esa línea, hemos conseguido que las enseñanzas básicas estén en otro centro.

Y aunque con la pandemia se ha bajado la demanda de solicitud de ingreso al conservatorio, el caso es que la tendencia en los últimos años, iba en aumento. Por ello seguimos haciendo cosas para que esto se conozca más, siendo que aún hay personas que viven en Sevilla que no saben dónde está el conservatorio.

-Es relativamente reciente que la especialidad de danza contemporánea, se oferte en algunos conservatorios de Andalucía. Me imagino que esa realidad no se daba en la época en la que estudiaban las personas de tu generación, en la cual algunos venían de  formarse de danza clásica o danza española, e incluso algunos, se iban al extranjero a tomar clases de contemporáneo ¿Qué diferencias encuentras entre las personas que se han titulado de la especialidad de contemporáneo, con los de tu generación, en cuanto salían de su formación profesional?

Varía muchos de los grupos, los hay que tienen más iniciativa, y otros esperan que uno tire más de ellos. Pero todos los grupos  parten con más facilidades que las que teníamos nosotros, y el alumnado no las aprovecha. Por ejemplo cuando yo estudiaba contemporáneo con dieciocho o diecinueve años,  yo no tenía acceso a internet, no me enteraba de las audiciones; en paralelo, los vuelos eran mucho más caros a donde fuera, ahora hay muchas ofertas para ir a algún lugar a hacer cursos o audiciones.

Nosotros nos buscábamos las habichuelas, me acuerdo que tras haber recibido unas clases con Ramón Oller, le estuve “persiguiendo”, para recibir sus clases en Barcelona, en Valencia. Esa inquietud, ese espíritu de lucha, no lo estoy viendo tanto.

Pero eso es generacional, es decir, nosotros nos hemos preocupado tanto en darle a la siguiente generación lo que nosotros no hemos tenido, para que al final nos hayamos convertido en “mamás pato”, protegiéndoles. Yo pienso que una cosa es orientar, y otra es darles todo hecho.

Día mundial del ballet. Conservatorio Profesional de Danza de Sevilla Antonio Ruiz Soler
Día mundial del ballet. Conservatorio Profesional de Danza de Sevilla Antonio Ruiz Soler

 

-Entonces ¿Qué más podrían hacer las alumnas fuera del horario lectivo, tomando en cuenta el tiempo y el dinero que disponen, asimismo, que la mayoría de ellas son menores de edad?

En este curso está surgiendo la iniciativa de varias clases magistrales de fin de semana. Yo siempre se lo digo a mis alumnas: una clase magistral con un profesor desconocido, viene muy bien para entrenarse cuando uno va a presentarse a una audición.

Ver YouTube, leer cosas sobre danza…, y si no saben dónde buscar, estamos aquí las profesoras para orientarles. Yo desde que las cojo en primero de profesional, les recomiendo de forma individual y colectiva, que miren a este u otro bailarín.

-No obstante ¿Hay una parte importante de alumnas que están  al día de las tendencias en Instagram o en Tik Tok; y al mismo tiempo no saben quién es Carmen Werner o la compañía Mal Pelo? ¿O será que estamos siendo un poco carcas al sorprendernos de este hecho?

Para eso estamos nosotros, para darles indicaciones. Está muy bien que estén pendientes de Tik Tok, porque les mantiene al día de lo que se hace hoy; pero esto viene de algún sitio, y conviene que tengan la inquietud sobre qué se hacía hace unos años, porque aunque no lo parezca, todo ya estaba inventado.

Aunque se mezclen cosas en esas redes sociales, la base proviene de Loie Fuller e Isadora Duncan, y esa es una de las razones del por qué damos historia de la danza.

-¿Y sobre eso de que hay muchas alumnas que no frecuentan los teatros? O cuando el festival “Mes de Danza” programaba espectáculos en la calle, o sea que en este caso, no hay un asunto económico de por medio ¿Es posible que el centro esté fallando en algo, en lo que respecta a la transmisión de nuestro legado dancístico?

No. Porque al menos yo, soy de las más pesadas en decirles de que vayan al teatro. No obstante es cierto, que la mayoría de nuestras alumnas son menores de edad, y hasta que no tienen dieciséis o diecisiete años, no les permiten ir solas. Entonces habrá padres que pensarán, que han de pagar un dinero para llevar a sus hijas al teatro, y encima “fastidiarse” una noche de sábado. Esto ocurre y hay gente que no lo entiende.

Alguna vez hemos metido la pata con los padres, al haberles recomendado ir a ver  una pieza de una compañía estupenda, donde de repente aparecía una persona desnuda. Y claro, a mí se me ha caído la cara de vergüenza tras haber animado a alumnas de doce o trece años, ir a verla: nosotros hemos de saber qué recomendamos, y sobre todo a las alumnas más pequeñas.

-Entonces ¿Cómo hacemos entender a  todo el mundo, de que aquí no se imparten “extraescolares de danza con muchas horas”?

Lo primero que intento hacer cuando soy tutora de un curso, y hay alguna alumna que va regular, a ella le pregunto el por qué está aquí. Y dependiendo de lo que me haya dicho esta alumna, yo hablaré con los padres de un modo u otro. Esto es muy parecido a los “Juegos del Hambre”, donde se van cayendo según pasan los cursos: es que hay mucha carga horaria. Entonces quien llega hasta el final, normalmente, es quien quiere dedicarse profesionalmente a esto. El resto lo va dejando, porque los estudios del instituto les pueden.

Cuando pones una nota porque la alumna no llega a lo mínimo previsto, al tiempo aparecen las conversaciones con los padres. Y allí es donde se ve cuál es el motivo del por qué esta alumna está estudiando aquí, es decir: esta alumna está porque quiere, o porque los padres quieren que esté aquí.

Cuando veo a las alumnas desmotivadas, suelo preguntarles sobre el por qué están aquí. Y si entienden esto como  un hobby, yo les digo que me les arreglaré para que todos nos la pasemos muy bien. Y les añado la idea, de que si quieren ser bailarinas profesionales, ese no es el camino.

Foto: Juan Antonio Gámez
Foto: Juan Antonio Gámez

 

-En este conservatorio se permite que hayan estudiantes de una edad superior a la que normalmente está estipulada, de los once a los dieciocho años ¿Qué balance hacen de esta experiencia?

Esto lleva siendo así desde el principio, entre otras cosas porque se necesitaba alumnado. Por otra parte, cuando yo he tenido en mis clases a gente de veintitantos compartiendo aula con alumnas de doce años, para mí ha sido productivo (y me consta que otras compañeras te dirían lo mismo). Por ejemplo, si se me revolucionan las más chicas, digamos que tenemos ayudantes. También aportan otro punto de madurez y de modos de hacer las cosas. Normalmente suele funcionar bien.

Nos gustaría tener lo que tienen en el conservatorio profesional de Granada, en el cual hay un grupo por la mañana de adultos: ello da una riqueza y otro royo. Como también, les da otra vida a las que se acercan al contemporáneo.

-Me alegra que digas eso, porque aún existe esa percepción en la danza, de que las personas que llegan a cierta edad han de retirarse.

Yo siempre lo digo, las personas que somos de contemporáneo o los que hacen flamenco, no tenemos una edad limitada. Yo he visto a Carolyn Carson con más sesenta años bailando. Es decir: mientras el cuerpo y el cerebro funcionen bien, las condiciones físicas me dan igual.

Si una alumna tiene la cabeza en su sitio, yo le enseñaré a trabajar bien con su cuerpo, y no con la imagen  del cuerpo de la persona de al lado. O dicho de otra manera, se trata de formar a cada alumna con su cuerpo siguiendo las técnicas que le van a ayudar.

En estas nuevas generaciones está habiendo algo que me está preocupando, es lo siguiente: los niños de hoy comen peor y se mueven menos, lo que conlleva a que el sobrepeso esté a la orden del día. Yo no soy de esas personas que buscan una estética determinada, pero si me preocupo por las articulaciones de mis alumnas, y allí es donde yo les aconsejo que vayan a un endocrino, y después a un nutricionista.

Esto viene porque me he encontrado alumnas que por sobrepeso, están teniendo problemas en sus rodillas. Y les digo que me gustaría que siguieran bailando, al menos hasta la edad que yo tengo. Para que así no dejen la danza a los veintitantos por una lesión, por lo demás, para mí no tiene ningún recorrido.

-¿Crees que las personas que se inscriben en la especialidad de contemporáneo (provengan de las enseñanzas básicas,  o vengan de fuera del centro), saben a lo que se van a enfrentar?

No tienen ni idea. Las alumnas de básicas tienen muchas referencias de pasos propios de otras especialidades, diferentes al contemporáneo. Por esa razón este va a ser el primer año, en el que hagamos un día dedicado a dar a conocer  referentes de la danza contemporánea.

Muchas veces me he encontrado con alumnas de básicas, que dicen que el contemporáneo es estar por el suelo, o hacer lo que sea. Y cuando me ha tocado impartir clases a un primero de profesional, les tengo que dejar claro  que hay una técnica por detrás de todo esto.

Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Conservatorio Profesional de Danza de Sevilla Antonio Ruiz Soler
Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Conservatorio Profesional de Danza de Sevilla Antonio Ruiz Soler

 

-El desconocimiento sobre el qué es la danza contemporánea, se da en la sociedad en general ¿Qué hacemos  para dar a conocer el legado que llevamos recorrido, desde hace más de un siglo de historia?

Ello puede abordarse a través de que las alumnas traigan a alguno de sus amigos a ver nuestras actuaciones, o hablen de lo que hacen aquí. Creo que en el conservatorio profesional de Granada, se les permite una vez al año a las alumnas traer a algún amigo a clase, y aunque al final esa persona no quiera bailar después de ese día, al menos te puedes ganar un nuevo espectador.

Cuando tenía 23 años, estuve un verano en Nueva York recibiendo clases. Yo aluciné al ver por la calle muchas escuelas de danza porque se han preocupado en fomentarla, y decidí contribuir a promover la danza contemporánea en Andalucía.

-¿Consideras que las estudiantes que terminan esta especialidad, están preparadas para enfrentarse a audiciones, al mundo profesional, etc…?

No. Porque nosotros damos una formación básica, y luego deberían enfrentarse a las clases de distintos profesores, coreógrafos, etc…, ya que con haber recibido clases con seis profesoras como máximo, ello no es suficiente para conocer  el amplio abanico que hay en el contemporáneo.

Esto es como bachillerato, y luego uno se puede meter a la carrera que uno quiera ¿Y cuál es nuestra universidad? Patearte medio mundo.

-Existe un esquema en nuestra sociedad en el que se hace creer que esto es igual que un instituto, y lo aparentemente equivalente a  hacer a continuación, es meterse a estudiar a un conservatorio superior, o hacer audiciones a cualquier sitio.

La idea es que se enfrenten a la vida. Yo les digo a las alumnas de cursos superiores que aquí les estamos tratando entre algodones, y por ello soy tan exigente con las notas: prefiero que se choquen conmigo, que con otra persona de fuera de este centro.

 La realidad es que si uno pega una patada,  salen 10000 bailarines iguales o mejores que uno mismo. Nosotros les damos a las alumnas una base, pero no toda la formación, porque ello es imposible. Yo todavía me estoy formando.

No se puede pensar que la formación de una bailarina se acaba tras haber finalizado en este conservatorio, y tampoco después de haber superado un conservatorio superior.

-Hay muchas alumnas que tienen previsto irse al extranjero cuando terminen su estancia en el conservatorio, y hay profesores que legítimamente, lo fomentan ¿Qué quedará de danza contemporánea en España? Lo digo porque más de uno no volverá a este país para ejercer.

Esto pasa igual con los médicos de este país. El caso es que cuando hay crisis lo primero de donde se recortan recursos, es en cultura, y debería ser al revés.

-Ello alimenta a crear un ambiente en el que parece, que en España no se puede hacer, o no se hace buena danza. Y luego vas a ver a alguna de las compañías extranjeras  que programan en el Teatro Central, y parece que no hay manera de competir con lo que ellos hacen.

Si es que en España miramos como mejor a lo de fuera, que a lo nuestro ¡Eso mismo decía Lola Flores!

No obstante está bien que la gente se busque la vida en el extranjero, porque eso te da una experiencia de vida estupenda. Pero debemos insistir en crear un público, y si no creamos una mayor  demanda, las instituciones no se fijarán en nosotros. Y así se generaría una red profesional fuerte, que facilite que la gente se quede en este país.

Foto: Juan Antonio Gámez
Foto: Juan Antonio Gámez

 

Cambiando de tema ¿Quién determina el plan de estudios?

Lo que tiene que ver con el número de horas, es determinado desde el BOJA. Y los contenidos vienen del BOJA, y cada departamento los va especificando por curso.

-Dentro de las estudiantes que les he hecho el sondeo antes mencionado, me he encontrado con la percepción de que muchos de los contenidos que se imparten aquí están anticuados, y a la vez, consideran que no se da tiempo suficiente para la investigación del movimiento propio de cada uno.

¿Por qué anticuado?

-Porque aunque resulte interesante tener una aproximación a técnicas como Graham o Limón. El hecho es que cuando van a ver un espectáculo o asisten a un cursillo, eso no se toca, a menos que se algo especifico de alguna de estas técnicas.

Por otra parte, al llegar a un conservatorio superior o estar en otro camino, después de estar en este conservatorio, se ven a veces desorientadas improvisando o montando algo. Insisto, esto que te comento son sensaciones.

Lógicamente hoy en día no se baila Graham o Limón (salvo en las compañías que conservan esta herencia). Estas dos técnicas al ser tan codificadas (un poco menos el Limón), resultan ser una manera de organizar los cuerpos y los cerebros, de personas de edades tan pequeñitas. Por eso siempre digo, que los bailarines deben ser como un junco: con una base fuerte para que luego se puedan mover según sople el viento.

La técnica Graham proporciona una forma de potenciar las capacidades físicas básicas de un modo muy concreto, y el Limón posibilita que las alumnas se empiecen a soltar un poco. Y con el release, con eso que se supone que está instaurado en las alumnas, se ha de aprender a trabajar de otra manera.

– ¿Acaso en la danza clásica no se trabajan cosas que nos ofrece la técnica Graham. En el sentido que ésta te proporciona un código muy estructurado, una forma segmentada de entender cada parte del cuerpo, entre otras cosas?

No. Porque el tratamiento del tronco que tienen el Graham y el Limón, el clásico no lo tiene, aunque si tienen en común la parte de abajo. Por ejemplo, si haciendo una variación de release necesitas hacer una contracción en el suelo para no matarte, y no estás familiarizada con las contracciones ¿Cómo vas a enfrentarte a esto en sexto de contemporáneo?

En la técnica Limón se empieza de una manera muy sencilla, de hecho la combinación de pies recuerda al clásico. Y de repente la cosa se complica al introducir los redondos. Ya lo decía José Limón: “el cuerpo debe ser una orquesta”, que tiene sus elementos diferentes, pero todos van al mismo son. Sin olvidar, que se imparte release desde primero a sexto de profesional, para que las alumnas no piensen que bailar consiste en estar constreñida todo tiempo.

-Al ser esta formación tan académica, es fácil caer en la conclusión que la misma se centra más en la buena ejecución del movimiento, más que en la interpretación o en el análisis de alguna coreografía.

No estoy de acuerdo. Yo siempre le digo a mis alumnas que la técnica sirve para dos cosas fundamentales: para sacar el máximo partido del cuerpo de cada uno, cuidando el cuerpo, con el fin de seguir bailando durante mucho tiempo. Por otro lado, nos sirve para transmitir lo que uno quiere transmitir, no lo que uno le sale de casualidad.

Nuestro cuerpo es nuestro instrumento de expresión, por tanto si uno no es consciente de dónde están todos los pelos del cuerpo de cada uno, con la intensidad justa, con la respiración justa, con el peso justo, etc…, puede parecer que uno está trasmitiendo una cosa, pero en el fondo, se está transmitiendo todo lo contrario. Al igual que un actor.

Vivimos en una sociedad donde se le da mucha importancia a destacar. Se muestra que hay personas que son capaces de hacer diez piruetas seguidas, y yo digo ¿y qué? Entonces los hay que están de puertas hacia afuera. Es nuestra labor dejar claro que si una alumna levanta una pierna tiene que estar bien hecho, y que tenga que ver con lo que está intentando contar en la coreografía.

En mi caso personal, cuando yo me encargo de la asignatura de improvisación, y está en la programación trabajar esto montando un solo, un dúo, o lo que fuera; yo les hago hacer una sinopsis, ponerle un título, y demás cosas por el estilo, para que ellas me demuestren que tienen claro qué quieren transmitir.

Memorias. Conservatorio Profesional de Danza de Sevilla Antonio Ruiz Soler
Memorias. Conservatorio Profesional de Danza de Sevilla Antonio Ruiz Soler

 

-Aún con todo lo que me dices ¿No sigue habiendo un desequilibrio, entre la buena ejecución del movimiento y la interpretación?

En primer lugar se depende de cuál es la profesora que esté a cargo de un curso determinado, y de la trayectoria previa que haya tenido dicha profesora. De todas formas ojalá tuviéramos más hora de improvisación, y claro que se nos queda corto.

En lo que respecta a la búsqueda del movimiento personal, claro que hay unos contenidos contemplados en la programación,  pero tenemos las horas que tenemos. Nosotros queremos que nuestras alumnas salgan lo mejor preparadas posible, y vemos las carencias. El siguiente paso, es cambiar esa normativa que  tiene atados nuestros pies y nuestras manos, y ello requiere un proceso, que por más tedioso que sea, no lo vamos a abandonar.

-¿Consideras que quienes tienen capacidad de decisión en todo esto, tienen conocimientos sobre artes escénicas?

Estas cosas hay que actualizarlas de vez en cuando, y yo tengo en mente unas cuantas revisiones que requieren una planificación. Para que los señores que están sentados en una oficina gestionando esto, y  aunque algunos no sepan de danza, lo puedan entender y aprobar.

-No obstante, el concurso coreográfico que se hace cada año en todas las especialidades, si que está funcionando bien.

Si. Sobre todo porque las alumnas se enfrentan, y en algunos casos por primera vez, a exponer lo que tienen dentro. Y defender lo que tiene uno dentro, en contemporáneo, es fundamental. Por tanto, al presentar las alumnas una coreografía suya, con sus luces, ante un público, etc…, y no menos importante, algo que no fue impuesto por un profesor. Ellas trabajan la frustración.

Cambiando de tema. Existen varios profesores de la Escuela de Arte Dramático que siguen ejerciendo, al menos como directores ¿Por qué hay esa percepción de que son pocos los profesores de este centro, los que continúan sobre los escenarios?

Bajo mi punto de vista, un actor puede prepararse un papel en su casa, puede dirigir a un grupo de personas en un espacio pequeño. Pero un bailarín precisa mantenerse en forma,  mientras un actor puede estar haciendo cosas estupendas hasta en una edad avanzada.

Para mí lo ideal sería seguir bailando, echo de menos estar sobre un escenario. También es verdad que te ponen muchas trabas a nivel administrativo, donde uno no puede superar un número determinado de horas en un año (ahora no recuerdo la cifra exacta), fuera del conservatorio. El hecho es que tenemos una compañera que sigue actuando, pero como se pase del número de horas, le “cortan el pescuezo”.

Uno no puede faltar a sus clases por haber tenido una actuación, cosa que en parte no estoy de acuerdo. Porque si uno toca más el escenario, se puede enriquecer las clases que uno imparte. Al mismo tiempo, si uno falta demasiado por actuar, qué continuidad les estás dando a tus alumnas.

-Parece que no ha habido un debate lo suficientemente profundo sobre esto.

Sí. Por lo menos en mi caso, yo he valorado sobre cómo estaría dando clases un viernes, en el que esa noche actuaría. No por ello he dejado de tener ganas de seguir actuando, y me las aguanto. Pero con las clases de taller coreográfico, puedo cubrir las ganas de crear, y expreso mi creatividad.

-¿Para ser profesor de conservatorio, basta tener un amplio bagaje profesional, o siempre conviene pasar por una formación reglada, proveniente de una conservatorio superior?

Yo he bailado unos cuantos años, y tras la llegada de la crisis de 2008, decidí que algo que más tenía que hacer, y de ahí vino que me metí en el superior. En mi caso, el superior me sirvió para ponerle nombre a las cosas que ya sabía: ordenando todos esos conocimientos, más otros extras de tipo más formales (anatomía, pedagogía, entre otras cosas). Por tanto, considero que para enseñar bien, algo más tienes que formarte. Sobre todo para aprender los ciclos de los estudiantes, o como yo digo, cómo pasan de ser verracos a personitas.

-Para terminar ¿Sientes que los profesionales que residen en Sevilla, perciben este conservatorio como suyo?

Sí y no. Hasta la pandemia el conservatorio ha estado abierto para ceder algunas aulas para que ensayen los profesionales. Aquí han estado gente como Juan Luis Matilla, Bárbara Sánchez, entre otros. Queremos pensar que todos saben, que estamos dispuestos a muchas colaboraciones y demás. 

De hecho para la Semana Cultural del conservatorio, solemos traer a algún profesional de Andalucía o que viva en Sevilla, para impartir algún taller. No obstante, cuando uno llega al mundo profesional, uno no se relaciona de la misma manera con el lugar en el que se formó.

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