cine, cine | tv — 3 octubre, 2014 at 9:27

Perdido forastero

por

Por Hermes Manyés

Léolo es un film dirigido por Jean-Claude Lauzon cuya historia principal es la de un peculiar niño de doce años que se enfrenta a un mundo kafkiano, a una prematura psicosis, a un delirio utilizado como salvavidas de la realidad, a una obsesión insostenible y a un deseo incontrolable; una incandescente lucha hacia la búsqueda de la utopía perfecta.

Léolo (Maxime Collin) es un niño canadiense que nace en un mundo equivocado. Su familia trata de otorgarle la mejor educación que puede darle: ir de vientre es signo de salud y rasgo de excelencia, metafóricamente lo que la familia puede ofrecerle a su hijo está a un nivel subterráneo frente a lo que Léolo es capaz de proporcionar al mundo. Léolo odia a su padre y delira sobre un quimérico padre biológico de Sicilia que dé sentido a su singularidad; llora desconsolado al ver que su madre ha matado a sus pequeños bichos que le proporcionan más compañía que su propia familia. El rechazo hacia sus dotes literarias en el colegio y la vivencia de hechos tan perversos como la violación de un gato, exaltan la repugnancia de su vida. Este grotesco y sucio entorno empuja a Léolo a construirse un mundo paralelo que le ayude a sobrevivir esta idiosincrasia familiar tan ajena a su persona.

La idea de tener raíces sicilianas, la italianización de su nombre, la obsesión por su objeto de deseo y su refugio en la literatura son algunos rasgos de su delirio que más tarde será quebrantado. Intenta paliar su colisión con lo real desenvolviendo una actitud de rebeldía contra su entorno y su yo; procede a asesinar a su abuelo que interfiere con su desenfrenado deseo de poseer a Bianca (Giuditta del Vecchio); mantiene contacto sexual con una mujer llamada Regina (Catherine Lemieux), asegura conformarse con ella por no tener el valor de asumir su amor por Bianca y es en este preciso momento cuando su delirio estalla ante la realidad. Léolo se da cuenta de que jamás podrá tener a Bianca, su mundo se desmorona y el crudo enfrentamiento con lo real termina con su vida haciendo que se autolesione, entrando en un estado catatónico del que jamás se recuperará.

Léolo abre los ojos, chilla el nombre de su amada en las ruinas romanas, pero Bianca no responde… zanjando su solitario paso por el mundo los cierra para siempre. Bianca se convierte inalcanzable en cualquier tipo de espejismo, dejando constancia de la asfixiante muerte de Léolo y del sobrecogedor final del film.

@HerrSerr

música cine libros series discos entrevistas | Achtung! Revista | reportajes cultura viajes tendencias arte opinión

Deja tu comentario

Comments are closed.