arte, escena, teatro — 12 noviembre, 2021 at 13:40

La Zaranda volverá a remover nuestras conciencias con la Batalla de los ausentes

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Los próximos 19 y 20 de noviembre se representará en el Teatro Central (Sevilla), La Batalla de los ausentes, de la mano de La Zaranda. Teatro inestable de ninguna parte. Un trabajo que lleva acumulando excelentes críticas en los últimos meses, y con el  mismo vuelven a Andalucía, para que los que residimos en esta región recordemos, porque son un orgullo y parte de nuestro patrimonio cultural.  

 

“La batalla pudiera ser un ajuste de cuentas con el tiempo, contra los enemigos naturales del creador: la burocracia, el comercio, la insensibilidad de la época hacia tu trabajo”, apunta Calonge. Ahí está la farsa, dice el dramaturgo: “Ese reír del teatro de las glorias engañosas del mundo. De hecho, hay una preparación para la ausencia y un resarcirse de muchas cosas que sabes que ya no tienen importancia”.

Y al respecto de los personajes, explica Calonge:” No cejan en su intento vano de ganar una batalla contra el olvido, magnificando aquellas escaramuzas, meras efemérides que a nadie interesan…Combate inútil, que parece ser nuestra esencia cultural, lo quijotesco. Épica para tres farsantes, sátira de todo poder humano, la dignidad y la fe como acto de resistencia. Esas fueron siempre nuestras trincheras. Siempre derrotados, nunca vencidos”.

Estas citas procedentes de una crítica de La batalla de los ausentes  del diario El País publicada el pasado 26 de julio,  las cuales nos aproximan a un terreno desolador que nos remite a cierto nihilismo. Pues, muchas de las cosas a las cuales aluden sugieren que nosotros los seres humanos nos hemos creado una serie de dispositivos para dotar de contenido a todo aquello que se diluirá con lo que fuere que caiga encima suyo, siendo que semejantes artificios no nos pueden prometer más que un imaginario capaz de velar una realidad que ha sido teñida de vanas batallas, y épicas de cartón-piedra. Muchos nosotros los seres humanos, nos aferramos a lo que hemos identificado como nuestros destinos, pero quién sabe si todo aquello a lo que hemos invertido tantos esfuerzos y anhelos, tan sólo nos han tenido entretenidos de nuestro vacío interior: como quien se afana de huir hacia adelante.

Si es que es conocido que los espectáculos de esta  compañía jerezana, nos conducen a reflexiones que nos arrinconan sobre nuestro lugar en el mundo. Y no tanto para someternos a un existencialismo asfixiante, sino más bien, que sus imágenes extra-cotidianas alcanzan a que cualquier ser humano se vea como un sujeto  universalizable, un sujeto que podría protagonizar cualquier historia en cualquier parte del mundo, hablando en cualquier idioma. Todo ello proviene de una forma de hacer teatro, en donde no se escatima en tiempo y astucia en la creación e investigación teatral. Los componentes de La Zaranda suelen decir algo así al respecto: Durante el desarrollo de la obra, vamos descartando lo más superfluo hasta quedarnos con lo esencial. El texto también es algo mutable ya que nace, se compone y se recompone a lo largo de la creación artística.

Un suerte de entender el texto como un ser orgánico, susceptible de evolucionar a la par de que se vayan sucediendo puntos de inflexión, o pequeños acontecimientos que los vayan curtiendo. Este tipo de modelos han sido muchas veces imitados con mayor o menor fortuna, y no es para menos, la “música” suena muy bien, pero ejecutarlo está al alcance de pocos. De esta manera, La Zaranda se nos presenta como una de las compañías andaluzas más internacionales y exitosas, en sus más de cuarenta años de historia.

Sin más que añadir, les dejo con la sinopsis de esta pieza que está disponible en la web del Teatro Central:

Paco de La Zaranda, que también interpreta junto a Gaspar Campuzano y Enrique Bustos, los tres rostros clásicos de la compañía, traza una sátira del poder y la fe como acto de resistencia, encarnados en tres viejos soldados que vuelven al escenario de la derrota.

Queda lejana la guerra, pero presente en sus memorias, revivida, porque, ¿hubiese sido distinto de haber alcanzado la victoria en aquella lejana guerra? ¿Fue aquel combate crucial o queda el decisivo contra la muerte?, se pregunta La Zaranda.

Los veteranos son el ejército en desbandada, en guerra contra el mundo, un reflejo de la extraña poética de la derrota, y quienes, en un tiempo de pesimismo como el actual, ofrecen un canto de dignidad humana, de esperanza frente a la oscuridad del mundo”.

 

 

La Batalla de los ausentes de La Zaranda es una antología que cuestiona el valor de estar vivo

 

 

 

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