ACHTUNG!, arte, carrusel, danza, escena, miradas, ocio, teatro, tendencias — 18 noviembre, 2019 at 21:03

La Macana nos llena de color y aire fresco con Pink Unicorns

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La Macana y su Pink Unicorns, deja al público de la sala la Fundición (Sevilla) en pie: tras ofrecernos un trabajo fresco y personal, enriqueciendo la variedad escénica que nos ofrece edición a edición, el festival Mes de Danza.

Es de lo más alentador como esta pequeña compañía  (aunque ya consolidada, tras sus 10 años de trayectoria en la escena nacional e internacional) asentada en A Coruña (Galicia),  nos trae un montaje en que los intérpretes nos abren la puerta de su sala, de su intimidad: donde, probablemente, es un domingo lluvioso de otoño, en la que padre e hijo comparten una tarde que parece que no sucederá nada especial: no sucede nada especial. Pero justo es eso lo que hace relucir la complicidad, el juego que hay detrás de la relación de ambos personajes, que sinceramente, apuesto que ellos serán así en su día a día, aunque si mantenemos ambos pies en la Tierra, es razonable pensar que el guión está lleno de conversaciones y situaciones que han tenido antes y durante el montaje.

La Macana - Pink Unicorn. Foto: Juan Antonio Gámez
La Macana – Pink Unicorns. Foto: Juan Antonio Gámez

Esta sala de la que os hablo,  les brinda y les inspira a los intérpretes a hacer justo lo que quieren, desde una libertad desenfada, pero minuciosa e inteligente en la forma cómo están enlazadas las escenas: pues, nos cambian la estructura de sus coloridos hinchables, no sólo para marcar un enlace de escena a escena, sino que además, para cambiar el tono y la forma a la cual se traducirá la siguiente escena. En la primera parte de la pieza nos encontramos con un inesperado cuestionario entre padre e hijo, que va derivando a bailes y otros asuntos; llevando al espectador a bajar una barrera, haciéndonos reír y ganándonos el corazón, usando diversos recursos clown para mostrarnos técnicamente, su vocación por el juego y una idea básica en artes escénicas: si uno como intérprete no se divierte el público difícilmente lo hará.

La Macana - Pink Unicorn. Foto: Juan Antonio Gámez
La Macana – Pink Unicorns. Foto: Juan Antonio Gámez

No os confundáis,  no es una pieza que pretenda ser graciosa, más bien derrocha verdad y entrega de los intérpretes: claro que hay situaciones de lo más disparatadas, chascarrillos ingeniosos repartidos en el guión, pero ello sale en consecuencia de tomarse en serio la tarea de encontrar enlaces entre dos personas que son padre e hijo, y grandes diferencias generacionales. Si es que en buena parte de su interacción sacan a relucir qué es tener un hijo adolescente en estos días, qué es tener un padre que es bailarín profesional que se atreve con bailes y demás cosas por el estilo, que se han hecho virales en la red (por decir un par de ejemplos). Vemos dos personajes que traen aire fresco, con un sentido del humor inteligente aunque a veces bobalicón, que de alguna forma u otra van incorporando la danza no como algo secundario, sino como algo que se funde en las variopintas situaciones: he allí que vea irrelevante preguntarse si es una obra de danza, de teatro, o una suprema reunificación de ambas artes escénicas.

La Macana - Pink Unicorn. Foto: Juan Antonio Gámez
La Macana – Pink Unicorns. Foto: Juan Antonio Gámez

Personalmente celebro que este tipo de trabajos convivan en la escena nacional, dado que hacen valer las cosas cotidianas y que en las anécdotas, hay mucha riqueza escénica digna de ser rescatada para resignificar un trabajo contemporáneo, o dicho de otra manera: una investigación de artes escénicas contemporánea, no necesariamente ha de tener un marco conceptual complejo, e impactarnos con imágenes estridentes; tan sólo abordar la idea de poner a trabajar a padre e hijo durante todo el montaje, y sacar algo así es rompedor, no porque lo pretenda, sino porque lo practican.

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