ACHTUNG!, arte, carrusel, entrevistas, escena, fotografía, tendencias — 29 marzo, 2021 at 18:46

La fotografía y las artes escénicas son una bonita pareja

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Hemos entrevistado al fotógrafo especializado en artes escénicas, Luis Castilla. Quien con sus más de treinta años de experiencia, nos ha ido ilustrado sobre la relación que tiene su disciplina con las que están centradas en lo escénico.

Sin olvidar, de que les estamos acercando al fotógrafo que ha captado muchas de las sorprendentes imágenes correspondientes a piezas que fueron programadas, en el Festival de Danza Contemporánea “Mes de Danza” (Sevilla), con el fin de documentarlas e incluso,  reinterpretarlas. Festival del que nunca se ha de olvidar que está suspensión, después de que la organización haya publicado el comunicado Barbecho, hace algo más de un año (en el que se exponían las razones de este parón hasta nuevo aviso). He ahí que conviene refrescar este tema, y recoger el testimonio de uno de los que ha sido sus protagonistas, por más que su rol, aparentemente, haya sido discreto.

A continuación, les dejo con lo que fue mi conversación con Luis Castilla:

Con las cientos de fotografías que ustedes toman de una pieza de artes escénicas, podrían construir una especie de “comic” de la misma. Lo cual supone que ustedes atrapan muchos “ahoras”, y esos “ahoras” no se caducan en unos meses; sino que si son conservados adecuadamente, podrán ser vistos de la misma manera aunque hayan pasado veinte años.

Si, la fotografía detiene el tiempo.

De todas formas, cualquier hecho escénico es muy momentáneo, y aunque la fotografía se haga en un momento concreto, ella lo fija. No obstante en el caso del vídeo, lo pones y tienes todo lo que has grabado.

Entonces si las artes escénicas, son artes efímeras, es decir: al ya haberse hecho un movimiento, éste se ha consumado, no volverá hasta que se vuelva a reproducir la pieza en cuestión.

Esto lo veo como una bonita pareja, cada uno pone de su parte. Así entre las artes escénicas y la fotografía, se genera algo: es evidente que yo necesito del hecho escénico para hacer una fotografía. Y es verdad que las artes escénicas no están hechas para eso, lo cual es lo que más me gusta. Sobre todo en danza, cuando tu puedes imponer una quietud dentro de su movimiento.

En el ejercicio de la profesión de ustedes, están ampliando la repercusión que tiene esa pieza. Primero están abstrayendo imágenes del  momento en que se representó, incluso la están recodificando. Siendo que el intérprete la exhibe de una forma determinada,  tal y cómo éste quiere que sea vista. Por ejemplo:  el intérprete usa una diagonal para tal movimiento, el fotógrafo podría captar ese movimiento de manera frontal.

Así es. No es que yo intente alejarme de lo que la obra propone, pero si procuro entenderla desde mi punto de vista: como fotógrafo, más que como espectador. Yo cuando he ido a ver, sobre todo danza, yo adopto otra actitud y visión, de cuando trabajo como fotógrafo.

Como fotógrafo uno busca una cosa muy concreta, y no tiene que coincidir con las maneras de entender del autor o de quienes interpretan la pieza en cuestión. No obstante, cuando el intérprete está actuando no sabe lo que yo estoy haciendo: con sólo usar una óptica o un focal determinado, ya estoy tomando decisiones.

Elegir es fundamental en el hecho fotográfico, por eso considero a la fotografía como algo muy individual.

Luís Castilla en su estudio. Foto Juan Antonio Gámez
Luís Castilla en su estudio. Foto Juan Antonio Gámez

 

¿En qué tipo de criterios te apoyas a la hora de elegir fotografiar una cosa u otra?

Allí hay una mezcla de cosas: de conocimientos, de técnica, de intuición (cuando voy a un espectáculo, muchas veces no sé qué va a ocurrir allí). Esto es algo que suelo decírselo a mis alumnos, si uno se informa de la pieza, mejor (sea buscándola por You Tube o lo que fuere). Y eso da una visión global de lo que va a ocurrir allí.

Por tanto ¿Cuándo haces fotografías hay un juego de equilibrios?

Al final desarrollas una serie de mecanismos, para identificar los elementos que componen lo que uno está cubriendo, y uno percibe qué cosas van a suceder, y luego esperas a que ocurran. Si eso es lo que pasa, estás preparado, y ya tienes decidido con qué técnicas vas abordar lo que pasa…, esto normalmente funciona.

Por ejemplo, si sabes que vas a cubrir un dúo donde hay un chico y una chica, va haber un momento donde ellos tendrán algún tipo de conexión. Por tanto, si capto ese momento será probablemente más interesante de fotografiar, en comparación de si pillo a cada uno en puntos diferentes del escenario. Ya que gráficamente, la fuerza se pierde en el espacio que hay entre los dos, en detrimento de lo que uno quiere contar.

Es muy básico: si hay dos personas sobre el escenario va a haber una cogida, un abrazo, etc…, se puede buscar o no. Como estos hay más ejemplos.

En el caso del flamenco, yo prefiero alejarme de lo que todo el mundo hace, o lo que ha sido más visto. Lo más común es que si hay un cantaor, lo cojas en el momento en que está emitiendo un grito. Pues yo lo evito, dado que quiero encaminar mi carrera a hacer otro tipo de cosas ¿Qué me resulta interesante? Por ejemplo, tras el quejío suele haber un instante de silencio que se enlaza con que alguien empieza a tocar la guitarra, pues ese momento me interesa más.

De todas formas, cuando un bailarín ejecuta un movimiento, básicamente, lo está haciendo en una temporalidad, en un espacio y con una energía determinada. Mientras tanto, ustedes los fotógrafos, con sus “juegos de luces” pueden hacer muchas cosas, dentro del marco que tengan disponible en ese momento. Así está a vuestro acceso, cambiar la imagen que quiere dar ese intérprete.

No es del todo correcto lo que dices, en lo técnico. Para empezar nosotros no escogemos las luces que estarán sobre el escenario, pero el cómo tratarlas sí (aunque cuando trabajo en un estudio si las decido yo). Cuando estás cubriendo algo que está sobre un escenario, se puede pedir que aumenten la graduación de la luz, pero dentro de lo que hay. Como también, no puedo decirle al bailarín que se ponga algo rojo, porque a mí me podría interesar.

Eso sí, con la interpretación que hace el fotógrafo de lo que capta, puede hacer que ello sea leído de otra manera. Además en mi trabajo no contemplo la palabra, siendo que yo me centro en la imagen.

Cuando has cubierto un espectáculo de artes escénicas, seguro que has tomado cientos de fotos, y al final, habrás entregado tres o cuatro fotos (en el caso de que te las hayan encargado) ¿Cuál es tu criterio a la hora de escoger?

Aunque puede sonar mal: porque lo decido yo. Mi criterio viene de mi recorrido.

También tengo la suerte de estar en proyectos como el Mes de Danza, que sus responsables confían totalmente en mí. María González (la directora de dicho festival), jamás me ha puesto un pero a lo que le he presentado.

¿Es similar para ti escoger cuándo tomar fotos en un espectáculo, a cuando estás frente al ordenador seleccionando las que vas a entregar o publicar, sobre un espectáculo que ya has cubierto?

No es exactamente lo mismo, porque en el segundo caso ya tienes los disparos hechos. En el momento que estás fotografiando un espectáculo, entran otro tipos de factores que hay que tener en cuenta.

Siempre hay que estar pensando, concentrado, y no fotografiar por fotografiar. La cuestión está en ir buscando la foto que tú mismo te compones, y poco a poco te vas acercando.

¿Cómo si estuvieras “bailando” con los intérpretes, pero desde otro rol?

Si, en danza lo suyo es entrar en conexión con lo que está ocurriendo, desde el lado del fotógrafo. En los conciertos de música también conviene pararse, entender lo que sucede, sentirlo…, y luego conectas con lo que está pasando.

ERTZA en Mes De Danza. Foto Luis Castilla
ERTZA en Mes De Danza. Foto Luis Castilla

 

Es curioso lo que dices sobre los conciertos de música, porque un fotógrafo no tiene acceso a fotografiar los sonidos que emiten los músicos. Por tanto ¿Tú cubres un concierto desde otro sitio, al que ocuparías ante una pieza de danza?

No te creas, al final estás haciendo un trabajo visual. Por eso hay que buscar en cada disciplina cuáles son los valores visuales, y la música los tiene.

Hay una puesta en escena, una manera de sentir del intérprete. Por ejemplo, cuando he cubierto conciertos de orquestas sinfónicas, es interesante ver que cada cosa tiene su desarrollo, y como ellos interpretan más allá de emitir sonidos. Si es que en música se pueden aportar cosas que transcienden al sonido, siendo que con las fotos de un concierto se puede captar la pasión, la calma…, por la que han pasado los intérpretes durante la pieza. Con eso, uno se acerca mucho a comunicar la música.

Sin embargo, supongo que habrán momentos que el intérprete o el autor, les interesen que queden plasmados, digamos, imágenes emblemáticas de su pieza.

En mi caso, no tengo esa interacción con el intérprete. Aunque uno a veces pregunte al mismo si hay algún momento en que saldrá con su compañero, o cualquier cosa así. Pero yo creo que lo que se fotografía, debe decidirlo el fotógrafo.

Aún con todo lo que has comentado, muestras el “otro lado” de la pieza en cuestión, es decir: las cosas que se nos pueden escapar a nosotros los espectadores. Siendo que las narrativas de las piezas están diseñadas, para ir guiando a una dirección determinada la atención del público. No es que los intérpretes pretendan tener al público “controlado”, pero si lo suficientemente seducido para que se dejen dirigir.

Una vez vistas  muchas fotografías, uno aprende a identificar qué momentos están más arriba, de los más simples. Por eso es importante tener bastante formación como fotógrafo, y así integrarlo a nivel visual.

Cuando un fotógrafo toma una foto de algo que en otros contextos, puede parecer anecdótico, por ejemplo, captar a una persona tirando algo en la basura; se llega al punto en el que se emplaza a esa persona, a un lugar similar al de  un escenario. Siendo que los que estamos viendo esa foto, estaríamos interpretando el papel de espectadores.

Es como si ustedes los fotógrafos, estuvieran creando diferentes escenarios en cada imagen que han fotografiado.

Así es, al final el fotógrafo hace una interpretación. Uno escoge desde dónde se ve el sujeto que se va a fotografiar, y desde cómo quieres enmarcarlo. De esta manera, queda fijado como si fuera un fotograma de cine.

Por otra parte, yo identifico que hay dos tipos de fotografía: la que te encuentras, y a partir de allí decides qué haces con eso. Y la otra es la que uno interviene, y escoge cómo plantearla de antemano.

La fotografía documental es la que encuentra motivos, personas…, y de allí se hace un relato. En realidad no es lo que más hago, a pesar de que he de reconocer que cuando tomo una foto de una orquesta, estoy elaborando un relato de lo que allí ocurre.

Cuando cubro un concierto de una orquesta, hay una foto que si o si he de hacer, la que podríamos llamar “la foto oficial”: ello es documentación, no interpretación. Por ejemplo, cuando sale el director de la misma y hace un gesto para empezar, y en esos dos segundos has de tomar esa foto. Después de eso, lo demás es interpretación mía.

Cambiando de tema: cuando he visto que hay fotógrafos publicando en Instagram que tienen más seguidores que tú, y muchos de ellos no son profesionales ¿Qué te viene a la cabeza ante esa realidad?

Allí hay mucho de qué hablar, daría para otra entrevista…

Hay muchas variables en Instagram, como también hay que tomar en cuenta que ello funciona con unos códigos determinados. Es verdad que hay gente muy joven que es más fiel a este tipo de lenguajes. Y yo ya tengo un perfil y una edad, muy concreta.

De todas formas, uso Instagram como una herramienta para visibilizarme, y voy poniendo mis fotos con cierta continuidad.

Es curioso todo esto, dado que Instagram es una red social, que nació en principio pensando en los fotógrafos. Con el fin de que entre estos profesionales se dieran a conocer, se pudieran generar redes.

Sin embargo se ha desfigurado totalmente, desde el punto de vista profesional. Convirtiéndose en un espacio donde hay gente que expone su vida personal, u otros trabajos diferentes a los de un fotógrafo.

Instagram es uno de esos ejemplos, de que con el paso de los años se han democratizado tanto ciertos recursos, que no es que ustedes los fotógrafos sean menos importantes, sino que estos fenómenos les coloca en otro sitio, que el que ocupaban hace unos años.

Desde mi experiencia personal, cabe decir que antes hacía falta tener una web, ahora uso esta plataforma.

NOWHERE THEATER en Mes De Danza. Foto Luis Castilla
NOWHERE THEATER en Mes De Danza. Foto Luis Castilla

 

¿Te has sentido condicionado por el lenguaje que se emplea en Instagram?

Me siento libre, y me tengo que sentir libre para funcionar.

Mientras tanto en tu perfil de Instagram, he visto que tienes muchas fotos que has tomado para ser destinadas a los “books” de actores y actrices, que te habrán encargado. Una de las cosa que me pregunto al respecto, es si cuando les has fotografiado ¿Ellos se están interpretando a sí mismos, o simplemente, están dando la imagen de actores y actrices, que quieren mostrar?

Básicamente, lo que yo intento hacer con los actores y las actrices, es despojarles de todo tipo de artificio, que además creo que es lo más difícil.  Porque en ese contexto no deben hacer un papel, y si veo que lo hacen, lo he de reconducir. La idea es que sean ellos mismos, que es una cosa que a todos nos resulta muy difícil, pero ese es el objetivo: mostrarles siendo naturales, ir a la esencia de cada uno. En definitiva, para que se haga una lectura básica de quién es esa persona.

Claro, al estar su profesión tan focalizada para enfrentar a un público, entonces ¿Qué diferencias localizas cuando ellos van a ser fotografiados, a cuando están actuando?

Para ellos son infinitas las diferencias, dado que ellos están despojados de todas sus herramientas de interpretación.  No han de agarrarse a un personaje que te da una fisicalidad,y otras tantas pistas. Además, he comprobado que ellos se sienten más seguros detrás de un personaje, porque estas fotos tienen un sentido comercial, hacen de las veces de “tarjeta de presentación”.

Yo trabajo con directores de casting, y ellos lo que quieren es ver a ese actor de la manera más natural posible, ya luego le darán el papel que sea. Siempre uno intenta apoyar para que la cosa juegue a su favor: con las luces los puedes hundir, o los puedes hacer parecer casi dioses.

Ello se ve claramente en el cine: si se presenta a un personaje como malo, usan un tipo de luz diferente al que usarían, con un personaje que es presentado como bueno.

Cuando pienso en la iluminación en el campo de la fotografía, me evoca a que ustedes crean un “mundo paralelo” que no es accesible, para nuestra mirada cotidiana. De esta forma, este es un mundo que sólo se puede ver desde el formato de la fotografía. Incluso, si llevo lo anterior a un extremo, ustedes amplían la manera de ver la realidad.

Así es, de hecho se sale de la realidad para luego volver a ella. Porque lo que queremos ver es una persona, no un personaje. Y ello lo distingue perfectamente el director de casting, ya que luego él determinará si ese actor cabe en uno de sus personajes o no.

De cualquier modo, esto no es algo que tenga que ver con la fotografía escénica, aunque si coincida con que en ello están los intérpretes de las artes escénicas.

Al fin al cabo, ustedes forman parte del entramado de las artes escénicas: desde la elaboración de un dossier para que la pieza en cuestión consiga ser programada, pasando por la documentación de la misma, u ofreciendo un soporte visual de una crítica.  Y ello se acentúa aún más, si entendemos que estamos en un mundo muy visual, donde al final, valen más unas buenas imágenes que un texto, aunque esté bien escrito.

Así es. Considero que las artes escénicas necesitan de este soporte, porque la creación escénica tiene varios pilares, y uno de ellos es el audiovisual: tanto la fotografía como el vídeo.

Cambiando de tema. Has impartido nueve veces el curso “instantes en movimiento”, como una de las actividades que se han programado en el festival de danza contemporánea Mes de Danza, que se hace en Sevilla ¿Qué les has enseñado a tus alumnos, más allá de lo técnico?

Yo prefiero contarles mi experiencia personal, y a partir de ahí, espero que a alguno de ellos les sirva para saber por dónde empezar: al final, esto implica un desarrollo personal.  Y precisamente el curso “instantes en movimiento”, es algo que te puedes echar en la maleta con el  fin de seguir  creciendo como fotógrafo.

Entonces yo les muestro sin tapujos, todo lo que he aprendido en mis más de treinta años de experiencia, y cómo ello lo aplico en el hecho escénico. Para así terminar hablando más de conceptos  que de la técnica: me llegan alumnos que están en el nivel dos, y otros que están en el nivel diez. Por tanto, ponerse a hablar de técnica, a unos les sonará a chino, y a otros les sobrará.

Por eso creo que lo suyo es indagar en el hecho en sí, en el a qué te enfrentas: cómo lo haces desde el concepto de la fotografía escénica.

PATRICIA CABALLERO en Mes De Danza. Foto Luis Castilla
PATRICIA CABALLERO en Mes De Danza. Foto Luis Castilla

 

¿Qué tal es el contraste  de cuando te llegan tus alumnos, a cuando los mismo te entregan algunas de las fotos que han tomado  en los espectáculos que han cubierto, durante la edición en cuestión del “Mes de Danza”?

Como te he comentado, lo que más me interesa es la experiencia personal del alumno. Es un hecho que el marco que proporciona el “Mes de Danza” es fantástico para eso, porque hay muchos espectáculos, lo cual propicia a que tengan un enfrentamiento real al hecho escénico.

La gran mayoría de los que se apuntan no habrían estado en esa situación, y ver su reacción de haber pasado por eso. Me hace estar ante un resultado que no he de valorar como bueno o malo, sino en cómo se han sentido en ese recorrido: rompiendo barreras en ese mundo desconocido, mientras van sacando sus propias conclusiones. Y seguro que habrán recogido diversas dinámicas, tomando esas fotos.

Para celebrar la vigésima quinta edición del “Mes de Danza” en el año 2018, se consiguió exponer varias fotos tuyas de espectáculos que han sido programados en sus anteriores ediciones, en la fachada del antiguo Fnac.  Lo cual visualizó que Sevilla en esas fechas (de finales de octubre a principios de noviembre), no se podría entender sin el “Mes de Danza”. En paralelo, se desató una controversia, dado que se retiró una exposición que llevaba años en ese sitio, que documentaba el ambiente que se vive en una corrida de toros en Sevilla.

¿Qué tipo de controversia?

Hubo gente que estuvo muy apegada a esa exposición, y de repente se encontró con fotos de danza.

Ni me había enterado, ni me interesa. Porque habrán habido muchas opiniones sobre eso, de lo único que estoy a favor, es de que se hagan cambios en cosas que llevan mucho tiempo.

Supongo que dicha exposición habrá supuesto para ti, un reconocimiento como fotógrafo.

En realidad es una cosa más de las que he hecho, aunque creo que fue más importante para el “Mes de Danza”, siendo que supuso un reconocimiento de la ciudad a este festival. Lo que más me interesa es hacer mi trabajo en buenas condiciones, y lo mejor posible.

La verdad es que ver esa exposición resultaba imponente, y la pena es que durará tan poco: yo estoy implicado con este festival desde el principio.

María González (directora de dicho festival) reivindicaba con esta exposición que hay otra Sevilla, sin que ello vaya en detrimento de la Sevilla más folclórica (por así decirlo).

Y así se revalorizaba una plaza, no sólo como un lugar donde uno puede sentarse en un banco, sino que eventualmente, puede ser convertida en un escenario para ver danza.

Ese es uno de los grandes aciertos del “Mes de Danza”, es decir: proponer a la ciudad danza contemporánea, y en especial las que se hacían en los “Espacios Singulares” (las piezas que eran programadas fuera de los teatros); que consiste en llevar la danza a donde están los espectadores, a la calle. Y aunque haya sido un fenómeno minoritario, siempre ha tenido una gran acogida.

Dicha exposición de fotografía, pretendía redondear el círculo, siendo que es verdad que en Sevilla hay mucho folklore y otro tipo de cosas. Lo bonito es la convivencia de la historia, del folklore de Sevilla, con la danza contemporánea.

Sin embargo, hace algo más de año la organización del “Mes de Danza” publicó el comunicado “Barbecho”, donde informaban sobre el por qué no iban haber más ediciones, hasta nuevo aviso. Como comentaste que has estado muy implicado en este proyecto ¿Qué ha supuesto para ti este contexto, de suspensión del festival?

Supone sentir el dolor de algo que he perdido, al menos durante un tiempo: no sabemos si retomaremos o no. Pero veintiséis ediciones son muchas.

Yo he estado en más cosas del festival que las relacionadas con la fotografía, María González ha contando conmigo desde el principio. Por eso, para mí es un proyecto muy personal, siendo que es de las cosas que tengo una unión que va más allá de la fotografía.

Hemos construido allí una familia, en especial los primeros años donde le pusimos mucho esfuerzo, porque eran los más duros. Y al final habíamos llegado a un nivel muy digno en todo.

Personalmente, perder esto me dolería bastante, dado el caso. Aunque por otro lado, el que Sevilla pierda este festival, es peor. Porque parece que las instituciones públicas no se dan cuenta, o no se quieren dar cuenta, de que este proyecto enriquece. Y a mí me ha hecho aprender muchísimo.

Siempre que se pierde algo de cultura, me parece que es un error: sea el caso de este proyecto, u otros que han ido cayendo con el tiempo.

ALUMNOS CONSERVATORIO en Mes De Danza. Foto Luis Castilla
ALUMNOS CONSERVATORIO en Mes De Danza. Foto Luis Castilla

 

El pasado 16 de marzo el periódico, Heraldo de Aragón, publicó un artículo donde cifraba que el 97% de actores y bailarines, no son capaces de subsistir tras la irrupción de la pandemia; es decir: que sus ingresos no llegan a los 6000 euros al año. Estos son datos que aportó la Fundación de Artistas, Intérpretes, Entidad de Derechos de Propiedad Intelectual (AISGE). Lo cuales los facilitó a través de un encuesta que hizo de julio a octubre del año pasado; es más, los que sobrepasaban los 12000 euros eran el 33%, y con la pandemia sólo representan el 3%.

Me imagino que esta realidad te habrá salpicado de un modo u otro ¿De qué manera te ha afectado la pandemia en lo profesional?

Un descenso clarísimo del trabajo, y de los ingresos. Ya que nosotros los fotógrafos de lo escénico, somos una parte de ese mundo.

Hace años elegí trabajar en este espacio, y he recibido un buen golpe. Pero también los actores, los técnicos de luz y sonido…, todos.

Dicho lo anterior ¿Cómo has ido capeando estos meses en lo profesional?

Yo he estado trabajando con una productora de audiovisuales, Producciones Singulares. Y estamos haciendo documentales, y ya vamos por el tercer documental, dado que ya habían contado conmigo antes de la pandemia.

Al final me he acercado a un terreno profesional que no es el mío: el cual no dejo de amar. De todos modos, el mundo audiovisual me es cercano, aunque es verdad que tiene otro tipo de dinámicas, códigos, etc…, desde luego sigo operativo, pero por encima de todo está la fotografía.

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