ACHTUNG!, arte, artes | letras, carrusel, danza, escena, internacional, música — 29 abril, 2019 at 12:01

Karima Mansour: La danza es donde la cultura se comparte y las fronteras caen

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Karima Mansour bailarina y coreógrafa en El Cairo Contemporary Dance Center, es la encargada de enviar el Mensaje del Día Internacional de la Danza 2019. Junto a ella, Antonio Najarro Director del Ballet Nacional de España, lo hace para los países de habla hispana.

Antonio Najarro, Director del Ballet Nacional de España

Debemos potenciar todo el poder de esta expresión artística única en el mundo que es la Danza Española. Podemos presumir autenticidad, originalidad y poder, en todos los estilos, pero se siente huérfana de mimo y sustento colectivo. En definitiva es un mensaje a todos los creadores, maestros, profesionales, amantes, aficionados y curiosos, a unirse para conseguir mantener nuestra historia y potenciar un extraordinario futuro.

Antonio Najarro, Director del Ballet Nacional de España

Alkis Raftis, Presidente del Consejo Internacional de la Danza de CID – Unesco

Al danzar, las personas transcienden el reino de lo sobrenatural, la música y el movimiento,combinan cuerpo y mente hacia un elevado estado. Esta experiencia estática libera, se extiende muy profundamente en la propia dimensión interna, uniendo la persona con el universo.

Alkis Raftis, Presidente del Consejo Internacional de la Danza de CID – Unesco

Karima Mansour bailarina y coreógrafa El Cairo Contemporary Dance Center

Al principio hubo movimiento …y desde el principio de los tiempos, la danza ha sido un fuerte medio de expresión y celebración. Encontrado en los murales de faraones egipcios y creadores de danza inspiradores hasta la fecha. La danza se usó para evocar a los muchos dioses y diosas de la danza con todo lo que representan en significado y conceptos como el equilibrio desde el cual se conecta la justicia, la musicalidad, el tono, la conciencia individual y cósmica y más.

Leí una vez que:

Se pensaba que la danza en los tiempos de los faraones elevaba el espíritu del bailarín y de la audiencia de espectadores o participantes. La música y la danza invocaban los impulsos más elevados de la condición humana al mismo tiempo que consolaban a las personas por las decepciones y pérdidas en una vida.

El movimiento es un lenguaje hablado por todos nosotros. El movimiento es un lenguaje universal que pertenece a todos si solo abrimos nuestros sentidos y escuchamos. Escuchar es lo que se requiere, escuchar sin interferencias, escuchar sin juzgar, escuchar en silencio y permitir que el movimiento pase a través del cuerpo en el momento, porque todo lo que está dentro y alrededor de nosotros está en movimiento, movimiento constante. Esto es cuando el cuerpo no miente porque está escuchando su verdad y la está manifestando.

Al escuchar el latido de nuestro corazón, podemos bailar la danza de la vida, que requiere movimiento, agilidad y adaptabilidad, una coreografía en constante cambio.

En esta época en la que la conexión y la conectividad han adquirido nuevos significados y estamos en nuestro punto más bajo en nuestra capacidad de conexión … La danza sigue siendo la acción más buscada para ayudarnos a restablecer esa conexión perdida. La danza nos devuelve a nuestras raíces, en el sentido cultural, pero también en el sentido sensorial, personal e individual más inmediato, hasta el núcleo y el corazón, al tiempo que nos permite ser animales sociales. Porque es cuando nos conectamos con nosotros mismos cuando escuchamos nuestro ritmo interno, cuando realmente podemos establecer una conexión con otros y comunicarnos.

La danza es donde la cultura se comparte y las fronteras caen en el espacio de la inclusión y la unidad, a través del lenguaje tácito de la universalidad.

El cuerpo es un instrumento de expresión, un recipiente para nuestra voz, nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, nuestra historia, nuestro ser y existencia, nuestro anhelo de expresar y conectar lo que se manifiesta a través del movimiento.

La danza es un espacio que permite conectarse con su verdad, para eso se requiere un espacio tranquilo. La danza nos permite conectarnos y sentirnos completos, y solo en ese sentimiento que encontramos paz, y con la paz viene el silencio y es a través del silencio que podemos escuchar, escuchar, hablar y a través de la quietud que aprendemos a bailar nuestras verdades y esto es cuando la danza se vuelve pertinente.

El movimiento y la danza es donde podemos movernos de la vertical a lo horizontal, de arriba a abajo y viceversa. El movimiento y la danza es donde el caos se puede crear y reorganizar, o no. Donde somos capaces de crear nuestras propias realidades y momentos fugaces, efímeros, uno tras otro. Momentos que nos pueden tocar y permanecer en nuestros recuerdos, para inspirarnos y cambiarnos a nosotros y a los demás para toda la vida. Ese es el poder de la verdadera expresión y por lo tanto el poder de la danza.

La danza es sanadora. La danza es donde la humanidad puede encontrarse.

Invito a la gente a ir más allá de las fronteras, más allá de la crisis de identidad, más allá del nacionalismo y más allá de los marcos. Que nos liberemos de esas limitaciones y encontremos el movimiento y el impulso en ese lenguaje universal. Invito a todos a bailar al ritmo de su corazón, a su verdad interna porque es desde estos movimientos internos, los que llevan a las revoluciones internas, donde ocurre el cambio real”.

Karima Mansour bailarina y coreógrafa El Cairo Contemporary Dance Center

Traducción al español: Patricia Aulestia, Presidenta de Honor del IDC ITI

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