ACHTUNG!, arte, carrusel, escena, música — 4 diciembre, 2021 at 19:05

Farsa (Género Imposible) de Sílvia Pérez Cruz reconstituye la forma de hacer un concierto de música

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Se representó en el Teatro Central (Sevilla), Farsa (Género Imposible), de la mano de Sílvia Pérez Cruz. Un trabajo que escenificó de forma fiel la composición del disco que lo hizo posible, disponiéndose a través de los diversos intercambios que tuvo esta música con artistas de diferentes oficios.

 

Farsa (Género Imposible) es un trabajo que desde el principio se encomendó a sobrepasar límites que por ciertos usos y costumbres, se han terminado instaurando en nuestro imaginario colectivo. Y por más que en este caso no es que no tenga sentido plantear las cosas del modo más habitual, es un hecho que la pluralidad de géneros  musicales e idiomas con los que ha interpretado a lo largo de su carrera esta artista catalana, han facilitado que este espectáculo sea pensable y posible de llevar a escena tal y como se ha materializado.

Que quede por delante que un concierto convencional ya posee una puesta en escena. No obstante, tengo la sensación que nos hemos acostumbrados a una variedad muy concreta de versiones de puestas en escenas, y es allí cuando la de Farsa (Género Imposible) nos llama tanto la atención a la hora de haber sido anunciada como la presentación de un disco que lleva algo más de año de ser editado.  Ahora bien, ello no excluye de ningún modo a que este trabajo ha de ser considerado algo que proviene de una profunda investigación de puesta en escena, en lo actoral, la dramaturgia, en la iluminación, en lo que respecta al espacio sonoro, etc.…

 

Cosa que por otra parte, Sílvia Pérez Cruz y su equipo se lo pudieron haber  ahorrado, porque seamos sinceros, la mayoría de las personas que acudimos al Teatro Central los días 3, 4 y 5 de diciembre del presente año, nos hubiésemos ido encantados a nuestras casas tras ver una puesta en escena sin riesgos, donde la música de esta profesional se quedara con todo el protagonismo. Y no lo digo con ánimo de calificar a los que acudimos como público como un grupo de personas “conformistas”, sino en realidad a lo que quiero llegar, es que ello se adecua a la convención de que quien va a ver a un artista a su concierto, es que le gusta tanto, tanto… el mismo, que aunque se hayan escuchado numerosas veces sus canciones, o incluso se hayan visionado conciertos en vivo disponibles en las plataformas digitales de vídeo. El caso es que aún está latente el aprovechar como sea la oportunidad de ver al artista en cuestión en vivo y en directo.

En paralelo Sílvia Pérez Cruz  y su equipo, se decantaron por no limitarse a “exprimir” (por así decirlo) el que todos los que acudimos como público nos tienen ganados, y sólo vamos a celebrar el hecho de que tenemos a esa artista que nos gusta su trabajo, a pocos metros de distancia. Lo cual es un indicio de que estamos hablando de profesionales que han asumido la responsabilidad de tener a sus seguidores seducidos, y aún así les siguen ofreciendo un trabajo de calidad y susceptible de ser revisado una y otra vez, hasta que los creadores en esta producción (que lleva recorriendo toda España y que en el próximo año se esperan nuevas fechas para su representación) se sientan seguros que lo que toca es que salga a los escenarios, para que por sí misma “ande a sus anchas”.

 

Esto llegó a tales puntos, que Sílvia Pérez Cruz habitó la tarima como si nos hubiese invitado a echarnos un domingo entero en su casa, para brindarnos un concierto privado. Claro que todos nosotros los espectadores sabíamos que no era así, pero ¿Acaso no es lo que hacen las artes escénicas representando piezas ambientadas siglos atrás, en un mundo abstraído de nuestro cotidiano, o cualquier otra cosa por el estilo?

No podemos negar que el que el Teatro Central haya programado a Farsa (Género Imposible), ya nos daba una pista de que al menos la puesta en escena de este trabajo, no nos dejaría indiferentes. Lo digo porque basta conocer un poco el tipo de obras que se programan en el mismo, para saber que el haber superado el filtro de los encargados de la programación, es signo de que Farsa (Género Imposible) no debió haber sido programado en otro sitio (al menos de la ciudad de Sevilla). He allí que me atreva a defender, que Farsa (Género Imposible) es una pieza que merece ser situada a la misma altura de todo lo que se programa de los profesionales de lo escénico a nivel nacional e internacional en el Teatro Central. Lo que es lo mismo a decir, que aunque haya personas que puede que se hayan sorprendido que se haya programado un “concierto” en este teatro gestionado por la Junta de Andalucía (fuera de lo que se enmarca dentro de los festivales de música que se hacen aquí en Sevilla), es un síntoma de que estamos ante una obra de artes escénicas contemporáneas que reconstituye la forma de hacer un concierto de música.

 

Con lo anterior me gustaría transmitir, que Sílvia Pérez Cruz y su equipo necesitaban transcender los puntos de partida que están establecidos en sus respectivos oficios. De esta manera, nosotros los espectadores, pudimos ser testigos de cómo se representa que más que límites entre un oficio y otro, lo que sucede es que existe un vastísimo campo de investigación por explorar, para que se desvele de una forma más clara que todo lo que está relacionado con un escenario y poner a unos espectadores entregando su atención, no está lejos de ser visto como un bloque de mármol, antes de que el escultor empiece a vislumbrar qué escultura espera ser sacada a la luz a través del uso del mazo y el cincel (algo así comentó en su día, el artista multidisciplinar renacentista Miguel Ángel).

En fin, Farsa (Género Imposible) es un trabajo precioso, hecho con mimo, algo cuyo combustible estaba compuesto de las ganas de compartir lo que este grupo de profesionales han hecho en conjunto. Se representaron momentos de los más variados que fueron en consonancia con el partido que le sacaron al atrezzo, el esquicito trabajo de iluminación que hizo del escenario un lienzo, o la templanza que se tuvo en el uso del vídeo en el fondo del escenario. Asimismo, hubo espacio para los toques personales que no quiso contener Sílvia Pérez Cruz durante el desarrollo de esta pieza, como que su adorable amigo el girasol le hizo los coros de sus canciones desde el principio, o que probablemente, ella se fue desenvolviendo por todo el escenario de una manera similar a como estuviese en su casa. Lo que me lleva a agradecer al Teatro Central por habernos dado el regalo de programar Farsa (Género Imposible), porque al menos para mí ha sido una experiencia inolvidable, con el aliciente de que llevaba un tiempo deseando ver a Sílvia Pérez Cruz cantar en vivo sus canciones, y encima lo hacen así ¡No puedo pedir más!

 

 

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