arte, escena, teatro — 15 abril, 2021 at 23:10

El Racimo de La Lecherita, promete reactualizar muchas de las respuestas que nos mueven a diario

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Los próximos 23, 24 y 25 de abril, se estrenará en el Teatro la Fundición de Sevilla, El Racimo, de la mano de la productora andaluza La Lecherita. Una obra que me ha despertado tanto la curiosidad, que no me he resistido verla por primera vez.

Tras leer la sinopsis de El Racimo, me han venido numerosas dudas sobre qué nos encontraremos en escena, siendo que en la misma se abordan temas tan amplios como necesarios. Es un hecho que no nos hablarán de cosas novedosas, pero el cómo lo lleven a cabo es donde emerge mi curiosidad.  Lo digo porque precisamente ese es uno de los grandes valores de las artes escénicas, es decir: en estas disciplinas no se tratan cosas que nos son desconocidas, ya que al final, nos reflejan el drama humano. Siendo que estas disciplinas nos dotan de cosas que nos ayudan a  comprendernos a nivel colectivo e individual, a través de una abstracción de nuestra realidad que nos saca y nos vuelve a meter en nuestra rutina, tras un viaje. Viaje que tiene sus “rodeos”, pero ellos responden a un lenguaje artístico y una estrategia sumamente eficaz, la cual consiste en que parezca que lo que está sucediendo en escena no va con nosotros, sino es una historia de lo más peculiar sobre este personaje y el otro, que están en tal lugar, etc.

A donde quiero llegar, es que cuando veo iniciativas como esta, suelo hacer un balance sobre si lo que está programado es una obra más, y o si en realidad estoy ante nuevo descubrimiento. Investigando me encontrado esta presentación de la productora:

La lecherita producciones es una productora de nueva creación formada por Ana del Moral y Julio García Clavijo que nace del deseo de interpretar el mundo a través del teatro. Un singular ejercicio ambicioso de llevar el cántaro al nauseabundo mercado con la frescura y la sencillez de la inconsciencia.

Aparentemente, este texto respondería a una clara y sencilla declaración de intenciones ¿Las intenciones nos bastan para ir al teatro a ver una pieza concreta?

 

Siempre ir al teatro supone hacer un ejercicio de confianza y afecto a quien va actuar (lo cual se agrava si nos son desconocidos), pero también hay algo de buscar respuestas en otro sitios. Y las artes escénicas nos amplían nuestra visión del mundo, proveyéndonos de perspectivas que nos confirman que el mundo es como es, y nosotros los seres humanos, hemos de ir reconfigurando nuestras preguntas, porque hay momentos en que  las nuevas respuestas no llegan. Habitamos un mundo en el que hay un imaginario colectivo que nos deja más o menos en claro: qué es lo normal, qué es lo correcto, entre otras cosas, que nos hacen pensar que todo está por consumarse, más que replantarse. Sino ¿Por qué vamos a cuestionar lo resuelto? ¿Qué más hay que pensar?

Lo anterior ha retornado a mi mente, tras leer una sinopsis que me ha resultado de lo más sugestiva, y que promete no sólo tenernos atrapados en lo que sucede en escena, sino que nos pondrá a prueba. Así es presentada esta pieza, en la página web del Teatro La fundición:

Qui non est cum Mantum contra Mantun est.

Veintiún años, o una vida entera, consagrados a la custodia y la defensa, con todas las fuerzas y por encima de todo, de una reliquia.

El Racimo es una máquina perfecta donde todo está bajo control: la felicidad y el dolor, la resignación y la esperanza de cinco mujeres. Todo funciona cuando existe una adhesión total a las reglas. No hay espacio para la conciencia individual, sólo para la culpa ante cualquier error que pudiese poner en peligro al grupo.

¡Horror vacui! Trabajo, trabajo y trabajo. Nunca un minuto libre, nunca una opinión sincera, nunca la expresión de un deseo propio. Sacrificio. Perseverancia. Fortaleza.

Un elemento extraño al grupo podría convertirse en su Salvador en la enenésima edición de las Olimpiadas de la Caridad Cristiana. ¡Ganar la Copa Magna! Éste puede ser el año en el que queden primeras. Y La Espiga segundas. En Roma no se hace otra cosa que hablar de esto.

En tono de comedia negra El Racimo habla de nuestra sociedad, de la lealtad incondicional al grupo y del tratamiento de lo extraño, del diferente.

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