ACHTUNG!, artes | letras, libros, literatura, miradas, ocio — 7 enero, 2020 at 1:08

Cómo Ser Una Máquina de Mark O’Connell: un examen apasionado del Transhumanismo.

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Con un título que suena a libro de autoayuda más que a un exhaustivo ensayo sobre el Transhumanismo, el excelente escritor y periodista Mark O’Connell, ganador del premio Wellcome BookPrize 2018, nos adentra en este tema tan quimérico como universal: la búsqueda de la inmortalidad.

O quizá ya no es tan utópica esa búsqueda, según se desprende de las investigaciones realizadas por O’Connell, que nos invita a un fascinante viaje desde los lejanos comienzos  de la utopía transhumanista a el desarrollo tecnológico que en la actualidad brinda la posibilidad de creer más que nunca en ella.

Precisamente, en el mundo tecnológico, en esta  era digital que encabeza la globalización y en el centro neurálgico de los más importantes avances computacionales, Silicon Valley, es donde se persigue con mayor vehemencia la posibilidad de ser inmortal o de alargar la vida más allá de lo imaginable.

Y es que grandes gurús de la tecnología, como Elon Musk, Peter Thiel o Ray Kurzweill, están detrás de ilusionantes proyectos que buscan no sólo alargar la vida al máximo, sino explorar la posibilidad de traspasar una mente humana a una máquina para conseguir una emulación cerebral completa, con el trasfondo filosófico y existencial que conlleva tamaña proeza.

Portada original
Portada original editada por Granta Books en inglés.

 

Según O’Connell, el Transhumanismo es “un movimiento basado en la convicción de que podemos y debemos utilizar la tecnología para controlar la futura evolución de nuestra especie”, y que defiende una “emancipación total de la propia biología”, partiendo de una premisa fundamental: la existencia humana constituye un sistema subóptimo.

En su viaje  hacia el fondo del movimiento transhumanista, el autor nos señala que la declaración más clara y provocativa de los principios humanistas que ha encontrado es la de la Carta a la Madre Naturaleza, de Max More, un filósofo educado en Oxford que resultaría ser una de las figuras centrales del movimiento transhumanista. La carta comienza agradeciendo a la Madre Naturaleza por su labor en el proyecto de la humanidad, pero va derivando poco a poco en un alegato a favor del Transhumanismo, señalando las chapuzas más evidentes del homo sapiens.

De Max More, que además de destacado filósofo transhumanista es CEO de Alcor, empresa pionera en criónica, nos cuenta que en realidad su especialidad no es más que una extensión de la medicina de urgencia y que “por cada año que pasa el progreso de la investigación sobre la longevidad es tal que la esperanza de vida humana media aumenta un año”. Palabras esperanzadoras, sin duda, aunque circunscritas al primer mundo.

Portada de la edición en castellano, con traducción de Francisco J. Ramos Mena
Portada de la edición en castellano editada por Capitan Swing, con traducción de Francisco J. Ramos Mena

 

Nos habla también de singularidad tecnológica, termino acuñado por el empresario y director de tecnología de Google, Ray Kurzweill, que establece “una profecía escatológica que sostiene que el advenimiento de la inteligencia artificial marcará el comienzo de una nueva versión humana, una fusión de personas y máquinas, y la erradicación definitiva de la muerte”

No deja, tampoco, de referirnos los peligros colaterales que conllevan todas estas prácticas en manos de mafias y ciberdelincuentes, explicando cómo se han creado institutos de investigación que sensibilizan a la población de lo que denominan riesgo existencial, el riesgo de la aniquilación absoluta de la especie. Entre estos centro de investigación destacan el Instituto para el Futuro de la Humanidad en Oxford, el Centro para el Estudio del Riesgo Existencial en la Universidad de Cambridge, el Instituto de Investigación de la Inteligencia de las Máquinas en Berkeley y el Instituto para el Futuro de la Vida en Boston.

En definitiva, O’Connell, nos lleva por un universo que hace pocas décadas encuadraríamos en la ciencia ficción, pero que a través de complicadísimos desarrollos de modernas disciplinas como son la neurociencia, la criónica o la Inteligencia Artificial, persiguen el anhelo universal de la inmortalidad o (en el peor de los caos) la prolongación de la vida más allá de lo imaginable.

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