Blogcinillas

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Por Jose Sanz Mora

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Desde Julia Child hasta nuestros días, el ser humano viene experimentando una curiosa compulsión por mostrarle al mundo las proezas que es capaz de realizar cuando entra en una cocina. Es que no falla; a nada que te guste lo de meterte en harina, te falta tiempo para pasarle recetas a la vecina, o contarle a tu cuñado lo bien que te sale el hummus, sin pararte a pensar si le importa lo más mínimo o tan siquiera si sabe lo que es. La Child encendió la mecha en los primeros sesenta (para quienes no os suene, echad un vistazo aquí. Merece la pena conocer su historia), y detrás de ella vinieron todos los demás, en los soportes más variados: televisión, consultorios de revistas de toda calaña, colaboraciones en radio… Así, hasta que apareció Internet.

Y es que con la llegada de Internet –o más bien con su consolidación- aparecieron como setas los llamados gastrobloguers; anónimos apasionados de la cocina, que abrían blogs con la misma facilidad con la que un hipster de Barcelona se deja bigote. Algunas de aquellas bitácoras no eran más que ejercicios de narcisismo, o de afán de expresión, o vaya usted a saber, tan amateurs como innecesarias. Sin embargo, había otras que por la claridad de sus contenidos, la calidad de sus imágenes o la originalidad de sus planteamientos acababan por convertirse en lugares de consulta recurrentes para cualquier aficionado a las recetas con una buena conexión. La selección natural hizo que fuesen estos blogs, y no los otros, los que sobrevivieran. Algunos incluso en lo económico, con el prestigio y las perricas que otorgan los banners publicitarios.

Hoy, con el siglo XXI bien encarrilado, los gastrobloguers han venido a sustituir a la figura, rancia y apolillada en muchas ocasiones, del crítico gastronómico. Su criterio y sus puntos de vista son valorados por los internautas. Sus recetas son copiadas y compartidas. Y, en los peores casos, sus imágenes son usurpadas y utilizadas en la Red, sin siquiera reconocer la autoría original. Están ahí, a un click de distancia. Los hay humildes. Los hay creativos. Los hay discretos y también los hay que se creen estrellas del rock. Sin embargo, todos ellos realizan un trabajo digno, interesante y, en la mayoría de los casos, gratuito. Por pura pasión. Por amor a la cocina. A nuestro juicio, estos son los diez con más repercusión de nuestro país. Quédense con sus nombres.

Alejandra Feldman (@alefeldman)

Alejandra es uno de esos ejemplos de persona que ha hecho de su afición un oficio. Todo lo que gira a su alrededor está relacionado con la comunicación en gastronomía. Hace siete años tuvo la feliz idea de abrir el blog Cocina con Encanto, y desde entonces no ha parado: ha realizado tutoriales en vídeo; ha creado una consultora de comunicación para empresas gastronómicas; cuenta con un programa en la primera emisora de radio gastronómica on line, Gastroradio; es la community manager de la Cátedra Ferrán Adriá en la Universidad Camilo José Cela; y desde hace unas semanas es la responsable de #CocinaFácil, un canal de comunicación en gastronomía para Google+ Londres. Lo difícil, en su caso, es perderle la pista.

Alfonso López (@derechupete)

En su blog, Recetas de Rechupete, Alfonso se define como “gallego y orgulloso de ello”. Por eso, la mayoría de recetas que recrea tienen su denominación de origen en el noroeste de nuestra geografía. Además de dividir sus recetarios por categorías (arroces, carnes, pescados, ocasiones especiales…), Alfonso se ha montado en el blog una tienda on line desde donde vende camisetas, delantales y demás parafernalia cocinera con el logo de su blog. Será por formas de rentabilizar el asunto…

Daniel Martínez (@pintxo)

Pintxo es otro “gastrónomo renacentista” que no deja un hueco de su tiempo libre si no es para dedicarlo a su mayor afición. Comenzó en 2007 publicando en Directo al Paladar, uno de los primeros blogs de los que hablábamos en las primeras líneas de este artículo, y que hoy se ha convertido en toda una revista en la Red sobre el tema. Desde entonces, este politólogo y graduado en Hostelería ha seguido escribiendo en las bitácoras más diversas, ya fueran corporativas, para grandes supermercados o marcas relacionadas con la cosmética, o especializadas en cocina, además de coordinar la comunidad Sabrosía, con sedes en Chile y en España. Pueden leerle en El Monstruo de las Galletas.

Esther Sánchez (@chocolatisimo)

Con sólo 27 años, esta sevillana puede presumir de ser una de las grandes pasteleras y chocolateras de nuestro país. Echándole un vistazo a su currículum, uno se queda picueto: se graduó con Matrícula de Honor en Pastelería y Panadería; ha trabajado en diversos países europeos, como Portugal, Italia o Alemania; en España, ha prestado sus servicios en restaurantes y pastelerías como Guggenheim, Bubó, La Taberna del Alabardero…; ha ganado premios; ha diseñado bombones en exclusiva para diversas marcas. En fin, una joyita. Su espacio en Internet es Chocolatísimo donde, además de ir contando su historia personal, ofrece recetas y amplia información sobre el chocolate en todas sus variedades.

Garbancita (@garbancita)

Esta “rubia natural”, como ella misma se define, es el vivo ejemplo de cómo un blog puede llevarte todo lo lejos que te propongas. Garbancita comenzó a publicar su bitácora gastronómica hace ahora siete años como punto de encuentro de recetas. Sin embargo, pronto se dio cuenta de que el cuerpo le pedía algo más. Así que se metió en otra publicación en la que englobaba noticias, arte culinario, humor… Enseguida estaba acudiendo a congresos gastronómicos, conociendo a grandes cocineros y haciendo crítica de restaurantes “desde un punto de vista más analítico”. Hoy, su blog, Garbancita, le ha llevado a colaborar en medios como la Cadena SER, Noticias de Navarra o la revista On, además de recibir varios premios, ser jurado en diversos certámenes relacionados siempre con la cocina y organizar congresos. En la actualidad, dirige una empresa de comunicación y marketing gastronómico. Ahí es na.

Javi Recetas (@JaviRecetas)

Javi representa el clásico ejemplo de quien no empieza a cocinar hasta que no se emancipa. Y eso, en estos tiempos que corren, es mucho decir. La historia tiene miga, nunca mejor dicho: un estudiante de informática empieza a trastear editando páginas web y experimentando su posicionamiento en buscadores. El objetivo, demostrar empíricamente la forma de alcanzar los primeros puestos en Google. Y en esas estaba cuando, entre todos los sitios objeto de su experimento, decidió crear uno relacionado con la cocina. Y ahí se acabó el estudio. Las recetas empezaron a robarle interés a la informática, hasta conseguir, cuatro años después, que Javi Recetas sea todo un referente en la web. Su próximo reto, según dice, es empezar a editar en vídeo su recetario, aunque todavía quedan algunos meses hacerlo realidad.

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Mikel L. Iturriaga (@mikeliturriaga)

Mikel L. Iturriaga (@mikeliturriaga)

Es, sin duda, el más conocido de toda la lista, aunque lo tenía fácil. Después de muchos años siendo crítico musical para el diario El País, imaginamos que no le costaría demasiado que el periódico le abriera un hueco para su proyecto El Comidista. No obstante, ya había hecho sus pinitos gastronómicos con un primer blog, Ondakin, que publicó durante algo más de un año. Poco se puede decir de Iturriaga que no sepa la mayoría de la gente, ya que aparece con frecuencia en diferentes tertulias de radio y televisión, además de ser el referente gastronómico en el diario que le paga la nómina, junto con el crítico José Carlos Capel, así que pasaremos página.

Susana Pérez (@webosfritos)

Estéticamente, Webos Fritos es uno de los blogs con más encanto de esta lista, y los culpables son dos principalmente: por un lado, Susana, encargada de diseñar recetas y menús, dándole una especial importancia a los ingredientes. Por otro, Jesús, su marido, responsable de todas las imágenes que aparecen en el sitio, unos más que cuidados bodegones que revelan sus conocimientos en la materia de fotografiar comida. Después de cinco años de trabajo, su bitácora es hoy una de las más conocidas. Esta fama les ha llevado incluso a publicar un libro.

Txaber Allué (@elcocinerofiel)

El gastrobloguer más audiovisual se llama Txaber Allué, aunque casi todo el mundo le conoce como El Cocinero Fiel. El secreto de su éxito reside en que fue uno de los primeros en publicar sus recetas en vídeo. Pero Txaber no iba de vanguardista; su rollo no era la cocina de diseño, sino la de andar por casa: tortilla de patata, albóndigas, pollo relleno, pescados asados… El resultado de su idea es toda una comunidad de cibernautas rendida a sus fogones, un libro en el mercado y una presencia notable en diversos medios de comunicación. Lo mejor de todo es que el tío no es cocinero, sino asesor de empresas.

Yanet Acosta (@yanetacosta)

Un caso curioso el de Yanet. Ni siquiera ella misma se define como gastrobloguer, y sin embargo su nombre es uno de los referentes de este colectivo. Yanet, en realidad, es periodista y escritora. Su vinculación con la gastronomía está relacionada con su novela El Chef ha Muerto, un relato de crímenes y gastronomía, y con el fanzine En Crudo, que todavía publica en papel. Además, colabora con el blog de la Cadena SER Tinta de Calamar, donde analiza la actualidad política y social a través de la gastronomía.

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Imagen de Txaber Allué (@elcocinerofiel)

@estofadodeanimo

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