artes | letras, escena, literatura, teatro — 18 febrero, 2021 at 0:50

Andrés Lima nos conducirá a una profunda inmersión al mundo del escritor Raymond Carver

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Los próximos 27 y 28 de febrero se representará en el Teatro Central de Sevilla, Principiantes (De qué hablamos cuando hablamos del amor). Una adaptación teatral de Juan Cavestany de la obra De qué hablamos cuando hablamos del amor de Raymond Carver. Un trabajo que nos sumergirá a un ambiente tenso, realista, donde parece que no sucede nada,  entre otras cosas; que harán de esta pieza un espejo en el cual más de uno, de nosotros los espectadores, nos podamos ver reflejados en sus personajes.

Foto: Sergio Parra
Foto: Sergio Parra

 

En el blog de literatura llamado Narrativa Breve del escritor y corrector de estilo, Francisco Rodríguez Criado, podemos encontrar un artículo en el cual se nos aproxima al mundo del escritor estadounidense Raymond Carver. En este artículo que responde al nombre de El realismo pesimista de Raymond Carver, nos perfila un autor de escritura austera, que no pretende impresionar con artificios a sus lectores; siendo que éste nos representa escenarios cotidianos en los que la rutina y la falta de heroicidad de sus personajes, se mantienen latentes en sus cuentos cortos.

El caso es que nos acerca a una clase media baja estadounidense que ya no espera nada más de la vida, que en ocasiones ha sucumbido al alcoholismo, otros están divorciados, hay seres solitarios sin rumbo fijo, etc…,  síntoma de un desencanto hacia las grandes promesas que se  nos presentaban con la llegada de una vida moderna, llena de facilidades llegadas del uso de objetos y medios tecnológicos. Pero sin embargo,” los personajes de Carver: individuos que miran la televisión, evitando mirar a su propio interior y comprobar que no son más que sombras cargadas de desesperanza”.

Para continuar hablando Francisco Rodríguez Criado, de la obra de Carver éste cita unas líneas de uno los ensayos del escritor estadounidense, On writing: “Es posible, en un poema o en una historia corta, escribir sobre objetos vulgares utilizando un lenguaje coloquial, y dotar a esos objetos (una silla, unas persianas, un tenedor, una piedra, un anillo) con un inmenso, incluso asombroso, poder. Es posible escribir una línea de un aparentemente inofensivo diálogo, y transmitir un escalofrío a lo largo de la columna vertebral del lector (el origen del placer artístico, como diría Nabokov). Ésa es la clase de la literatura que me interesa”.

 

Foto: Sergio Parra
Foto: Sergio Parra

 

A continuación les voy a dar paso, a la sinopsis que tenemos disponible en la web del Teatro Central de Principiantes (De qué hablamos cuando hablamos del amor): “Principiantes es la versión sin corregir de la obra De qué hablamos, cuando hablamos de amor, el libro de relatos más famoso de Raymond Carver. Un autor del que Tim O’Brien dijo que tallaba piezas de prosa austeras y exentas de adornos, y para ello despoja a esta de todo salvo del meollo mismo de la emoción humana.

Juan Cavestany adaptador de esta obra al teatro declaraLa pieza gira precisamente en torno al tema del amor, a través de cuatro personajes que conversan en una cocina: un matrimonio “veterano” y una pareja de amigos más jóvenes cuya relación es más reciente. A lo largo de una tarde, en una atmósfera marcada por la luz cambiante, los cuatro comparten sus experiencias e ideas, grandes y pequeñas, sobre lo que significa el amor y la necesidad del otro. Romántica y desgarradora, realista y poética al mismo tiempo, la pieza no sólo es referente de una época sino que nos atrapa hoy con la fuerza de una pieza de música esencial.

Cuando el relato vio la luz por primera vez, fue recortado a la mitad por Gordon Lish, amigo y editor de Carver. Para este montaje nos hemos basado sobre todo en la versión original, que se recuperó en 2007, y también hemos recurrido a otros pasajes y fragmentos del autor americano, con lo que nuestra propuesta quiere ser una inmersión completa en los elementos recurrentes del universo Carver: las relaciones de pareja, el amor y el alcohol como refugios pero también como armas mortales, la predestinación frente al azar, y la textura literaria de la experiencia americana”.

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