ACHTUNG!, achtungrafías, arte, carrusel, miradas, tendencias — 8 junio, 2021 at 1:21

Ana Barriga expone Un Día Perfecto en We Collect

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Ana Barriga expone Un Día Perfecto en la galería We Collect hasta el 12 de julio. La artista gaditana, residente en Madrid juega con el humor y la ironía, utilizando objetos cotidianos que se funden y solapan para crear mundos imaginarios al espectador.

Nuestras vidas están construidas a partir de un sinfín de ritos cotidianos, muchos de ellos asumidos de forma inconsciente como necesarios para el transcurrir de nuestros días. La liturgia de las horas de comida, la forma en la que nos levantamos de la cama, el orden de la ropa con la que nos vestimos, nuestra forma de ir al baño, el lugar donde leemos las últimas páginas de un libro antes de dormir, el primer beso en una noche de amor o la taza donde vertimos el primer café de la mañana, todo, tiene su lógico sitio en el juego compositivo inevitablemente aleatorio que sostiene nuestro estar en el mundo.

Todo acto ritual está relacionado con el hecho de la celebración. Una fantasía social que mantiene al ser humano en contacto con las fuentes de la creatividad a través del gesto. Es cierto que si hay algo que nos diferencia de los animales es el hecho de la fiesta pero Ana Barriga no ha llegado a nuestro mundo para pintarnos una realidad materialista siempre subjetiva, sino para recordarnos la posibilidad imaginativa de nuestros corazones. No deberíamos olvidar —y por eso es tan relevante y necesaria la existencia de la obra de Ana— que cuando hablamos de mirar u observar imágenes estamos hablando ineludiblemente de nuestra imaginación y su poder generador de cambio. Una abolición de nuestros poderes y de nuestra percepción.

La fascinante posibilidad de apreciar a cada minuto la risa, la canción, la caricia, la danza, en definitiva, cualquier gesto absoluto que nos cambie la vida a cada instante. Y es que no hay mejor forma para estar consigo mismo que lo imaginativo, esa ensoñación —siempre en privado— que consigue la visualización de imágenes claras y que nos invitan a esa fiesta de los sentidos.

A eso juega el gato de Ana Barriga. Un jugar como vital acto político ya que no hay mayor actitud política que la que se hace desde lo lúdico. Pero no entendamos a este gato de Ana —y desde hoy de todos nosotros— como un ser nihilista ensimismado en su experiencia desapegada. Su fantasía no pertenece al mundo de lo ilusorio sino que es capaz de generar vínculos con la razón y el mundo de los hechos por eso —y desde ahí— todo acto de fantasía debe ser incluyente, nunca excluyente. Este animal a veces humano nos muestra el legítimo exceso de festejar que no es más que abrirse al otro o a lo otro.

Ana sabe bien del abrazo sin método, ese que reconoce lo material como tacto u olor y no sólo como deslumbramiento. Ante gran parte de una sociedad conservadora que anhela una vida fija e inmutable, está la necesidad de crear una sociedad repleta de soñadores y visionarias que nos recuerden a cada momento el poder y la capacidad de fantasear más allá pero también aquí y ahora. La vida como constante acto creativo, el arte como constante acto vital, una fiesta constante con uno mismo, como el gato de Ana Barriga, ese que sabe que un día perfecto es en el que has podido apreciar el milagro diario que tiene guardado tu ángel para ti. Por eso —y como el gato de Ana— ya puedes sonreír y sentirte feliz, estás delante de él.

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