ACHTUNG!, arte, carrusel, danza, entrevistas, escena — 7 diciembre, 2021 at 20:52

Álvaro Silva: “La cosa está en cómo dejarse atravesar por toda la información que hay a nuestro alrededor, y en paralelo, escuchar qué está ocurriendo dentro de uno mismo”.

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El 27, 28 y 29 del mes pasado estuve recibiendo clases de Flying Low & Passing Through con el bailarín, docente y creador andaluz Álvaro Silva. Quien por diversos avatares de la vida, lleva unos cuantos meses en Sevilla impartiendo clases dos veces por semana en sala ZM, o bien planteando cursos intensivo en dicha ciudad y otras partes de España.

Una de la cosas que hacen especial hablar con Álvaro Silva, es que no sólo es un profesional que tiene una amplia formación en Flying Low & Passing Through; sino que además, es alumno directo de quien creó este lenguaje, David Zambrano (bailarín, creador y docente venezolano que ha estado desarrollando este lenguaje a lo largo de décadas). De esta manera, Álvaro Silva se convierte en una fuente fiable para introducirse en este lenguaje a la hora de recibir una clase con él, y tratar de entenderlo teóricamente.

Por si queda alguna duda, esta entrevista no debería ser concebida como algo que pueda sustituir lo que nos puede aportar una clase en lo teórico. Considero que como mucho, nos valdría para llamar la atención de los que desconozcan el Flying Low & Passing Through, o quizás aportar un rato de meditación y reposo, a los que ya hayan recibido clases de este lenguaje con Álvaro Silva u otro maestro.

Sin más que añadir, les derivo con lo que fue mi conversación con Álvaro Silva:

-Me llama mucho la atención que lleves en Sevilla alrededor de un año, siendo que podrías estar en cualquier otro sitio ¿Por qué has escogido Sevilla?

Creo que llevo aquí algo así como siete meses.

Después del confinamiento del 2020 (que fue la pieza clave en todo esto del por qué estoy en Sevilla), determiné que esta ciudad era lo que tenía más cerca de mi lugar de nacimiento, Sanlúcar de Barrameda (provincia de Cádiz). Y encima llevaba mucho tiempo fuera, pasó todo esto que nadie sabía cómo iba a evolucionar; así que se fueron cancelando todos mis proyectos. Es decir: estaba Bruselas con David Zambrano, como en Ámsterdam con una compañía. Así que estaba con estos dos proyectos a la vez.

Yo llegué a Sevilla porque estaba trabajando en un dúo con la bailarina Laura Morales, tras hacer una residencia en Pamplona, bailamos aquí los “Encuentros Concentrados” (un festival de piezas cortas de artes escénicas que se hace en Sevilla). Ello de algún modo derivó a que hiciese acá un primer curso en la Asociación Artística Puerta de Córdoba (Manuela Nogales fue de las pocas personas que me abrió sus puertas para llevarlo a cabo. De hecho, he sido alumno de ella). Hice el curso, bailé con Laura y dije: me voy. Pero al poco tiempo de decidirme fue cuando empezó el confinamiento del año pasado.

-Entonces ¿Tuviste que pasar en Sevilla todo el confinamiento?

Estaba en Sevilla pero el confinamiento lo pase en Sanlúcar de Barrameda. Mientras mantenía el piso y mis cosas en Bruselas.

En resumen, estoy en Sevilla un poco de rebote. Pero es verdad que estoy cerca de mi familia, y además esta ciudad me gusta mucho por el clima y su gente.

Foto: Álvaro Silva
Foto: Álvaro Silva

 

-¿Cómo pasaste de estar apuntándote a cursos de Flying Low & Passing Through, a decantarte por especializarte en este lenguaje?

Nunca me he planteado especializarme como tal, pero cuando conocí a David Zambrano, venido ello de un consejo de mí hermano que también es bailarín.

Si no me equivoco en las fechas, fue hace ocho años cuando recibí mi primer curso con David.

Normalmente, David Zambrano imparte cursos de una semana, dos semanas, tres, cuatro o un mes, dos meses hasta 3 meses… Después de ese primer curso, él me invitó a uno de los cursos que él hacía más intensivos, los cuales sólo están compuestos por personas en las que a él les resulta atractivas en lo que respecta a lo artístico, lo espiritual, lo emocional. Todo esto lo hace así porque él entiende que se enriquece de todo ese tipo de personas. Esto es: suelen ser de un mes, en cualquier lugar del mundo. Como un retiro donde todos comparten con todos, incluyendo estar bailando intensamente.

En esos días compartimos, conocemos el sitio…, le dije a David que me había encantado, y me tuve que regresar a Holanda. Después de un año le volví a tomar otro curso. Regresé a Sevilla porque estaba trabajando con Fernando Lima. Lo que formó parte de ir y volver a España para hacer unos bolos.

Justo en esa época fue cuando empecé a entender el mundo de la danza. Yo vengo del mundo del break dance, así que me puse a formarme en ballet, en danza jazz, en bailes modernos. Cuando me terminé de mudarme a Sevilla, fui recibiendo clases con Manuela Nogales, y luego entre en el antiguo CAD (Centro Andaluz de Danza). Lugar donde más que bailar, aprendí el qué es la danza y el esfuerzo que supone.

Desde mi punto de vista, si yo no hubiese pasado por allí hubiera tardado un poco más. No hubiese entendido (el audicionar y empezar en compañías rápidamente por necesidad, el cual hizo imposible que pudiera terminar de estudiar o incluso seguir en el Conservatorio Superior, por ejemplo) el valor que tiene trabajar por necesidad, dado que siempre he tenido muy pocos recursos. Así que en cuanto ahorraba, me apuntaba a más cursos.

Una de las cosas en las que me ha ayudado David Zambrano, es el ir recibiendo cursos a cambio de limpiar el suelo del estudio, ayudándole en las compras, etc…siempre con un intercambio, para saber que nadie regala nada y así valorarlo aún más.

-Aunque el especializarte en Flying Low &Passing Through no fuera algo premeditado, al tiempo terminaste viviendo con David Zambrano ¿Cómo fue sucediendo eso?

Eso fue dándose durante los últimos cuatro años. Una vez que había vuelto a hacer otro curso con él me invitó a ir al nuevo centro que él iba abrir en Bruselas (lo cual coincidió con un “break” de unos meses que tenía con la compañía). Así que me fui a Bruselas sin pensarlo, y estuve en medio del proceso de apertura de su espacio colocando el suelo, ayudando a montar la cantina, pintar, y demás cosas que fueron necesarias para habilitar ese lugar en el que había una antigua imprenta. Para al final, tener una sala dispuesta para bailar de unos trescientos metros cuadrados.

-O sea que ¿Al final te convertiste en una especie de “aprendiz de herrero”, o algo por el estilo?

Sí, se puede llamar así. Lo mejor de todo es que íbamos a la sala a bailar, a practicar sea con un intensivo que hubiese en esa semana, o con una charla, o viendo vídeos de él. En los mismos sale él de joven en los años ochenta y noventa, cuando él estaba en los inicios de todo esto en Nueva York.

A David le interesa todo lo manual: la pintura, la escritura, etc…, su casa es como un museo. Por tanto, estuve todos los días sumergido en medio de un aprendizaje que no sólo se trataba la danza, sino que además, de la vida.

Foto: Arnaud Beelen
Foto: Arnaud Beelen

 

-¿Sientes algún tipo de responsabilidad cuando estás impartiendo alguna clase de Flying Low & Passing Through, dado que has sido un alumno directo de David Zambrano?

En cuanto decidí quedarme un tiempo en Sevilla, le pregunté a David si le importaba que impartiese estos contenidos. Desde el principio, él estuvo de acuerdo y feliz de que lo hiciera. Por eso y más, siempre lo haré con mucho respeto y le estaré muy agradecido toda la vida, porque para mí meterme en esto de la danza ha supuesto un volver a nacer.

Creo que estaba equivocado sobre cómo entendía la danza y la vida en general, y él realmente me redirigió.

Lo que yo hago en las clases que imparto, es llevar mi propio entrenamiento intentando ser preciso, técnico, fiel a la técnica como David lo imparte, pero sin copiar a David…, eso sí, siempre pasando por Álvaro. De todas formas, las clases las concibo como un compartir tal y como él lo hace.

-Hace unos años estuvo aquí en Sevilla, impartiendo varios cursos con relativa frecuencia de Flying Low el coreógrafo, docente y bailarín Mozambiqueño, Horacio Macuacua ¿En qué lugar señalarías las diferencias que hay entre la forma que tiene este profesional de la tuya, a la hora de transmitir estos contenidos?

Con Horacio he compartido mucho tiempo en Bruselas, también he recibido muchísimos cursos con él en Bruselas sobre todo y alguna vez en Granada…

-O sea ¿También has sido alumno de Horacio Macuacua?

Sí. Como otros, que él llama sus “hijos” porque los coge desde muy pequeños hasta incluso llevar a algunos a una puesta en escena, donde demuestran que son unas auténticas fieras. También hay mujeres, todo hay que decirlo, como la venezolana Sofía Rodríguez.

-¿Y las diferencias?

Ok. Cada uno tiene su personalidad, aunque la esencia es la misma. Al mismo tiempo, el Flying Low no para de evolucionar. Es decir: coincidiendo con un curso intensivo en celebración con el cincuenta cumpleaños de David Zambrano (en el que yo no estuve) estuvieron cincuenta días practicando la técnica, momento en que dio un salto muy grande. Soy partidario de que si uno no ha tomado un curso con David recientemente, puede que uno se termine quedando un poco atrás.

-En el Flying Low & Passing Through hay cosas como “ir a tierra, volver a tierra”, que Horacio Macuacua explica con “yo, tú”…

Exacto. Está el “yo, tú” como el “aquí, allá”…, hay muchas formas.

-Te he oído hablar sobre que esta técnica no está registrada en derechos de autor ¿Cuál es el motivo?

Hay mucha gente que se lo ha preguntado a David Zambrano. Él suele responder que él fue quien desarrolló esta técnica, y si alguien quiere tomar esa técnica conviene que reciba clases directamente con él. En esto estoy totalmente de acuerdo, porque si no es así uno no llega a estar completo del todo. Aún con todo, él no tiene miedo de que la técnica se expanda, tampoco quiere que la gente se pelee entre sí por ella. Más bien él desea que la técnica se comparta con todo el mundo, y todos la puedan llevar más lejos.

-Me imagino que a David Zambrano le gustaría que la gente sea sincera a la hora de compartir esta técnica: “Mira yo conozco hasta aquí, y hasta aquí llegaremos”.

Claro. Por eso mismo le consulté si podía impartir clases de Flying Low &Passing Through, sabiendo que ha habido personas que no lo han hecho.

Él está encantado de que con la información suficiente lleves esto a tu pueblo de origen, desde la humildad.

-Hay profesionales como la bailarina catalana Roser López de Espinosa, que han sacado recursos de Flying Low & Passing Through para el montaje de sus coreografías ¿Qué más se puede extraer de esta técnica más allá de llegar a incorporar estos recursos que nos proporciona?

En mi caso, esta técnica me ayuda a practicar el cómo estar en el presente todo el rato, para luego trasladarlo a mi propio trabajo. Creo que esto es infinito. Es decir: esto me ayuda a ser consciente de mi cuerpo, de mi esqueleto, me ayuda a saber cómo estar en constante espiral, cómo ir cambiando de frente de forma permanente, cómo permitir que todo me atraviese, cómo llevarlo todo muy lejos, etc…

Para David es un modo de entrenamiento para saber usar el cuerpo ( voz y movimiento ), conduciendo a este a ser entendido como una herramienta de transmisión.

Foto: Álvaro Silva
Foto: Álvaro Silva

 

-Me imagino que David Zambrano usa estos recursos para los montajes que habrá hecho.

Es verdad. Pero él no ha creado una pieza específicamente con cosas de Flying Low. Por tanto, esta técnica le ha dotado de un modo determinado de entrar y salir del suelo, o una forma de estar conectado con toda la sala, lo que le condujo al Passing Through.

¿Cómo conservar el control del foco al cual te diriges, mientras uno está totalmente al tanto de lo que está sucediendo al alrededor de uno? O ¿Será que esto se consigue con un entrenamiento determinado?

Práctica.

-En todas las artes escénicas se insiste mucho, en que cada intérprete ha de tener claro a cuál foco uno se dirige.

Claro. En ese momento en que uno fija el foco quizás puede venir alguien, y esa persona te termina atropellando por accidente. Y al final, uno no alcanza a llegar a su punto.

Por ejemplo: cuando uno cruza una carretera conviene estar atento por si vienen coches, por más que uno tenga muy claro el propio foco.

La cosa está en cómo dejarse atravesar por toda la información que hay alrededor de uno mismo, y en paralelo, escuchar qué está ocurriendo dentro de uno mismo. Con el fin de compartirlo.

-En una clase de Flying Low & Passing Through están circulando a la vez muchas personas, no hay un lugar fijo donde se situará cada uno de los presentes ¿Cómo conseguir estar en plena consciencia sobre dónde están cada uno de tus compañeros, y al mismo tiempo, hacer una correcta ejecución del movimiento que ha marcado quien está impartiendo la clase? Lo digo porque encomendarse a hacer cada vez mejor el ejercicio en cuestión, ya es un trabajo que exige mucho esfuerzo.

Es un trabajo muy exigente en lo mental como en lo físico. Por eso se requiere mucha práctica.

Los hay que llevan más de veinte años practicando esta técnica.

Pero esta práctica siempre se ha de llevar desde la improvisación, para conseguir alcanzar hacer algo distinto cada vez. La cosa no está en hacer lo mismo siempre como si uno estuviese reproduciendo una coreografía.

-Entonces ¿No hay coreografías fijas en esta técnica?

Cada vez que nos levantamos y caminamos, nuestros pasos son diferentes. Incluso cuando vamos al baño damos unos pasos más grandes o más pequeño, dependiendo de la prisa que tengamos.

Hacer todo el rato lo mismo es una posibilidad, pero considero que eso me cierra más caminos. Por ello lo que más me interesa es experimentar, para así sentirme distinto, bailar distinto. Además, según quien me rodee ello me puede afectar de algún modo u otro.

¿Cómo siguiendo esa pauta de entrar y salir a través de tu cuerpo, buscar esa libertad?…

-¿De qué manera inciden cosas como la dosificación adecuada del uso de la energía, el conocimiento de la superficie del suelo, la respiración, el lugar en el espacio del bailarín… Cuando se práctica esta técnica?

Es una buena pregunta. Hace poco estuve dirigiendo en Madrid un curso, y una chica me comentó que tras dos horas de practicar Passing Through, ella se percibía con poca fuerza para enfrentarse a las dos restantes en el suelo con Flying Low.

¿Cómo dosificarte en el uso de la energía? ¿Cómo conocer ese suelo? ¿Cómo adaptarte? ¿Cómo saber proyectarse en el espacio?… Todo eso se aprende y se desarrolla con la práctica, y observando mucho.

Foto: Álvaro Silva
Foto: Álvaro Silva

 

-Supongo que habrán ejercicios en los que se puedan hacer mayor incidencia al adecuado uso de la respiración (por ejemplo), lo cual es básico para tener un fondo suficiente para saber estar en una de esas clases donde se va a un ritmo tan frenético.

En esa línea, el alumno está dentro de esa vorágine de ese ejercicio de suelo, y el profesor tiene margen a decir “otra vez”. He allí que concluya, que saber sacarle partido a estas clase se precisa tener un grado de madurez importante para mí también es interesante las personas sin ningún tipo de conocimiento las cuales vienen sin PREJUICIOS.

Invito a experimentar “la caída libre” para que cada uno perciba su propia altura, y justo en eso se basa el Flying Low. Lo cual no es lo mismo a decir, que se obliga a ir igual de rápido que quien esté impartiendo la clase: Cada uno es dueño o dueña, de su cuerpo.

Asimismo, uno no debe ser “víctima” de quien está impartiendo la clase. Es decir: no hace falta “morir” a los diez minutos de que empezó la clase, por ello uno ha de ser consciente de sus capacidades. Con el objetivo de saber el qué se está haciendo realmente: nunca quedarse en hacer un “lo que sea”.

Todo es posible: tan interesante es el trabajo del “whatever” para soltarlo y tirarlo, como también, realizar un trabajo muy preciso.

-¿Dónde estaría el equilibrio a la hora de afrontar una clase de Flying Low & Passing Through, entre ser resolutivo y estar haciendo una correcta ejecución de las pautas que te han marcado? Sino uno está desaprovechando la oportunidad de hacer ese ejercicio rodeado de varias personas.

Contagiarte y llegar a ese éxtasis de una danza en la que está todo el mundo en su conjunto. Mientras tanto, todo el mundo entra perfecto en una sala que puede que sea chiquita sin que vaya a haber algún tipo de accidente. Donde todas las posibilidades son compartidas entre todos y todas.

Eso sí, lo más importante es bailar no “hacer aerobic”.

-¿La cosa está en saber leer cada una de las situaciones en las que uno se encuentra? Siendo que este tipo de trabajos, no tienen nada que ver en dinámica con una clase de de danza clásica, en donde digamos, todo está “ritualizado”.

Estoy de acuerdo. Lo has dicho muy bien.

-A quienes han desarrollado cierto miedo a chocarse con los compañeros de una clase de danza, ser “arrojado” a una de las dinámicas de un ejercicio de Passing Through es como si esa persona fuese “aragnofóbico”, y de repente le pones a bailar en una sala donde hay al menos una araña (aunque ella en el fondo, sea inofensiva). Todo esto proviene de que a todos nos inculcan en las clases de danza, a controlar el espacio evitando no invadir el lugar del otro, porque esa persona, evidentemente, también está trabajando. De esta manera, en los primeros minutos de ese ejercicio, uno se ve en la tesitura de tener que aprender a gestionar esos miedos. Es decir: claro que hay ejercicios para ir de forma escalonada, pero no todo el mundo tiene la versatilidad y la voluntad para evolucionar con cierta rapidez.

Creo que eso viene de que nos han enseñado sin compartir. Como también sin tocar a nadie, sin hablar, cantar, correr…

La cuestión está en cómo darle la vuelta a todo eso para transformar esa energía, en el momento en que entras en contacto con alguna persona, y además continuar con tu baile.

Nunca recibir esa energía, chocarnos y luego seguir. Esto está relacionado con lo que dice David Zambrano, en torno a la aplicación de los principios de “expansión” y “cohesión”.

Aquí hay muchas cosas: saber leer la situación, saber invitar, saber dejarse invitar, tener todo tu cuerpo preparado para ir y saber realmente lo que vas a hacer viendo alrededor tuya sin olvidarte de bailar.

Foto: Bob Karman
Foto: Bob Karman

 

-Son muchas cosas.

Esto tiene sus semejanzas con las clases de danza más convencionales. Porque aquí también trabajas las consciencia del espacio, al haber un cierto límite porque se ha de respetar el espacio de los compañeros en una sala danza de unas dimensiones determinadas. No obstante, no “encerramos” a nadie a trabajar en un cuadro.

-En lo que respecta a los diversos usos de los puntos de apoyos en el suelo ¿Calificarías que los apoyos que hacemos con las manos es tan importante como el que tenemos con los pies, en el momento que estamos de pie?

Si totalmente. La cosa está en cómo no tener miedo a usar nuestras manos, porque hay que aprender a usar todo nuestro cuerpo para entrar y salir del suelo. Inclusive no hemos de tener miedo a usar los pies de otras maneras.

Cuando se llega a cierto nivel, se alcanza cierto “virtuosismo” en Flying Low . En donde uno no le hace falta el uso de las manos, sólo hay que deslizarse a través de una parte concreta del cuerpo. Luego están las lanzadas, las cogidas, etc…

-¿Cosas para “presumir” un poco?

No. Más bien esto está relacionado con entender el cuerpo de uno, “exprimirlo” para llegar a lo más lejos posible. Nunca pensando en impresionar a nadie. En todo caso, mejor sorprenderse a uno mismo primero.

-No se puede negar que cuando uno ve vídeos en You Tube u observa una clase de esta técnica, esto resulta muy atractivo. Como para decir: “yo también quiero hacer eso”.

Si claro…

-En tus clases sueles dar ejemplos de cómo podemos aprovechar cosas que hacemos en nuestra vida cotidiana, como puede ser darse la vuelta cuando alguien te llama. Siendo que ello te ayuda a trabajar la proyección de la espiral. Este ejemplo es muy recurrible ¿Qué otras cosas podemos sacarle partido de nuestro día a día a la hora de trabajar cualquier tipo de danza?

Yo diría que todo. El mismo David Zambrano me ha enseñado como todo lo que vivo en el día a día, influye en mi danza: Desde que te levantas hasta que te acuestas.

Todo es posible de performar. Cómo estar preparado en cualquier momento bajo cualquier circurstancia de hacer una perfomance. Es decir: todo te ayuda a desarrollar tu trabajo. La idea está en cómo no separar lo personal de lo artístico, guardando cierta consciencia. Pero hay que dejarse “contaminar”, incluso en esos días malos, o esos días que te levantas y no puedes caminar porque te duele esa lesión que tienes.

Hay que pensar sobre cómo agarramos una taza, como tocas a tu pareja, cómo haces el amor, cómo respiras, como montas en bicicleta, etc…

Piensa que estos niños que tenemos aquí cerca jugando al fútbol, llevan haciendo un rato un increíble Passing Through. O qué decir de un bebé que está en el suelo, está haciendo un Flying Low increíble.

Esto que te digo, me lo han enseñado y me ha abierto unas puertas… ¡Guau!

Foto: Bob Karman
Foto: Bob Karman

 

-En lo que se suele llamar “danza release” dentro de la danza contemporánea, se incide mucho en el aprovechamiento de los movimientos ondulatorios, o el uso de las espirales para bajar y subir del suelo. Ambos son recursos que no están tanto en lo estético, sino más bien, se pone el foco en conservar el equilibrio, nos mantiene en contacto permanente con el suelo, etc…

¿Hasta qué punto nos agarramos a eso, o llegaron momentos en las investigaciones de la práctica del Flying Low & Passing Through, donde esto salió de forma natural?

Tengo entendido que el Flying Low se basa en ir a lo más sencillo, lo más eficiente: “¿Cómo es la manera más orgánica de subir?”

Así es. La cosa es centrarse en lo que ayuda evitar hacerte daño, ayudarte de todo tu cuerpo para entrar y salir del suelo, en trabajar desde lo orgánico, bailar con todo tu cuerpo…

-O sea ¿Trazar esa espiral es una consecuencia, más que algo que estás buscando?

Sí, aunque las espirales ya existían. La cosa está en encontrarlas de la forma más orgánica posible, como sucede cuando seguimos a una compañera, o abrirse a lo que sucede en la sala.

La técnica Limón, el Graham, lo que hace la gente de “Última vez” (se refiere a Win Vankeybus), etc…, todos son válidos. Simplemente, el Flying Low & Passing Through es un método más: no es ni mejor o peor.

Esto lo desarrolló David Zambrano mientras él estuvo superando una lesión, y cuando la gente le observó mientras calentaba antes de una clase, y hubo quien le pidió que le enseñara hacer eso.

En Nueva York hubo una persona que le dijo al verle trabajar: “Look like, Flying Low”. Y cuando hizo su primer curso, recordó ese nombre y así lo título.

-¿Dónde está la frontera o la articulación entre el Flying Low y el Passing Through?

Son lo mismo.

Al fin al cabo, cuando uno ha desarrollado su trabajo en Passing Through. Es decir, teniendo integrados los tres niveles del Passing Through “under”, “over” and “around”.”Under”: está relacionado con el trabajo de suelo. “Around”: involucra el cómo atravesar la sala, los compañeros y a ti mismo en espiral. “Over”: Es algo que mucha gente no puede hacer, dado que tiene que ver con portés y demás.

Por otra parte, está el “Passing Through ” se fórmula el camino del intérprete por sí mismo, mientras en el Flying Low es quien imparte el que marca el camino. Así, uno es en vertical y el otro es en horizontal.

De todas formas, el nivel que se suele impartir no es muy alto porque mucha gente no ha estudiado esta técnica. Por eso se plantean esos dos bloques, incluso hasta el punto de hacerse cursos de sólo Flying Low, o de sólo Passing Through. Como bien pasó en el último curso que impartió David Zambrano en Barcelona el cual pude asistirle en el trabajo (que fueron dos semanas), siendo que no había el tiempo o el espacio suficiente para practicar el Passing Through.

Yo suelo enlazarlos cuando imparto clases, porque ello en su día me ayudó a atender el uno y el otro, relacionándolos mutuamente.

Foto: Peter van Geest
Foto: Peter van Geest

 

-Me imagino que pensarás que este método pueden ser muy útil para estudiantes de conservatorio de la especialidad de danza contemporánea ¿no?

Sí. Considero importante el trabajo de la improvisación, el cómo sentirme libre. Y no estar “atado” a una coreografía en donde de pies a manos, todos está coreografiado. Esto me ayudó mucho en mi desarrollo como intérprete, en el aprender a estar conectado con toda la sala, de recoger lo que pasa fuera de mi mismo.

-De cualquier modo, los ejercicios de Flying Low se podrían plantear como si se estuviese impartiendo una clase técnica, o más convencional ¿O no?

Es cierto. Pero David Zambrano nunca enseña eso desde un enfoque tan “técnico”, más bien se inclina por “bailarlo”. No se trata de marcar cuatro pasos aquí, luego un giro de noventa grados, después das ocho pasos, lo que te lleva al frente… No.

La última persona que vi que le preguntó eso a David, él le preguntó a la misma si contaba los pasos que daba cada vez que iba al baño.

-Cambiando de tema ¿A día de hoy estás sólo focalizado en la docencia, o también estás trabajando en un montaje para representarlo pronto?

Ahora mismo estoy terminando un solo mío, el cual empecé con David en Bruselas. He allí que esté trabajando en él entre otra tantísimos cosas, incluso estoy recibiendo ayuda de Annika Havlicek (quien está afincada en Granada, y conoció en el contexto de las clases de David Zambrano).

Ello lo tengo en paralelo con mi labor docente, como mis entrenamientos diarios. Asimismo, estoy pendiente de desarrollar un proyecto con la PAD (Asociación Andaluza de Profesionales de la Danza) en el que se promueva el trabajo desde la improvisación.

Aún con todo, no sé cuánto tiempo más estaré en Sevilla.

-Lo que me comentas ¿Será en lo que estarás de aquí a junio del próximo año?

Así es. Seguiré con mis clases regulares en Sevilla, impartiendo cursos intensivos en Sevilla u otros puntos de España…

-¿Has tenido buena recepción en los conservatorios de danza a la hora de proponer tus cursos?

Conocí a una de las docentes del conservatorio de Sevilla, la cual tomó no uno, sino varios cursos. Y como ella es profesora de danza contemporánea, identificó que se trataba de un trabajo bastante necesario y rico para los chicos y chicas, así que me invitaron. Asimismo, en el conservatorio de danza de Cádiz también me invitaron, ello fue también muy bien, además fueron rápidos en responder a mi propuesta.

Mi experiencia con estos dos conservatorios ha sido muy buenas, dado que han mostrado mucho interés en conocer la técnica y a mí.

-¿Hay algo más que te gustaría añadir o quizás completar, de lo que hemos estado hablando?

Estar aprendiendo con David Zambrano me ha supuesto mucho, como por ejemplo, el haber estado con numerosos maestros y maestras de todo el mundo, para que estudiase con ellos. Gente muy importante como: Daniel Lepkoff, Yoshiko Chuma, Hisako Horikawa, Jennifer Monson, K.J Holmes, Les Slovaks, Julyen Hamilton, o Mark Thompkins.

Siempre estaré agradecido a David Zambrano y su pareja Mat Voorter y a mi familia.

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