a la intemperie, carrusel, opinión — 7 septiembre, 2013 at 10:33

1985

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Por Diego E. Barros

1985 Madrid.- El presidente del Gobierno, Felipe González, y el ministro de Exteriores, Fernando Morán, firman el Tratado de Adhesión de España a la Comunidad Económica Europea (CEE) en presencia del Rey Juan Carlos.
Efe / Manuel Hernández de León

1985 fue el año en que nació mi hermano, el que ahora con una carrera y un máster está en Birmingham de camarero. Mi hermano nació en un país en el que se necesita saber inglés para servir mesas pero no para ser alcaldesa de su capital. Para eso como para otras muchas cosas, en España basta con estar en el lugar preciso y el momento adecuado y sobre todo no abrir mucho la boca. O casarse bien. En 1985 seguíamos desperezándonos de la larga noche de piedra y en la televisión los niños veíamos La Bola de Cristal que entonces era normal y hoy provocaría la indignación de medio país. 1985 fue otro año de plomo y heroína, salvoconducto de una generación para conocer el infierno de Dante en la punta de una aguja. En 1985 el PSOE de Felipe González llevaba tres años en el Gobierno y faltaba un año para que Barcelona consiguiera su sueño olímpico. Un caso de corrupción que afectaba a la alta sociedad y cuyo cabecilla era el ex diplomático Francisco Javier Palazón copó la mitad de titulares el cuatro de febrero de 1985. La otra mitad se dedicó a la reapertura de la verja que separaba España de Gibraltar. En 1985 Irán e Irak seguían lanzándose mutuamente todo lo que tienen a mano. Incluidas armas químicas. La URSS y EEUU vigilaban de cerca a sus chicos pero no decían nada ocupados como estaban en la no proliferación de armas atómicas. El 21 de junio de 1985, España y Portugal firman el tratado de adhesión a la Comunidad Económica Europea y por fin se sienten parte de una Europa que no tenía nada que decir porque bastante tiene con estar formándose. El 13 de julio de 1985 en el estadio Wembley de Londres y en el John F. Kennedy Stadium de Philadelphia se llevan a cabo simultáneamente los conciertos bautizados como Live Aid. El objetivo es recaudar fondos para paliar la hambruna que estaba causando la sequía en Etiopía y Somalia. Con la verja ya abierta, el 12 de noviembre de 1985, la ONU aprueba por consenso una resolución que instaba a los gobiernos de España y el Reino Unido a negociar una solución sobre Gibraltar. Pero quién hace caso a la ONU. En 1985 el salario medio era de 116.620 pesetas, unos 700 euros. El BOE del cinco de julio publicaba la Ley Orgánica 9/1985 sobre la interrupción voluntaria del embarazo lo que, eufemismos aparte, es el derecho al aborto pero con condiciones. A 1985 nos quiere llevar un ministro, según ha dicho un periódico esta semana, porque somos liberales para hacer con vuestro cuerpo lo que nos salga de los cojones. Hoy puede que nos den otros Juegos Olímpicos aunque nadie nos asegura que Madrid no acabe externalizándolos a Estambul o Tokio. Llegados a este punto, bien harían en echar un vistazo al almanaque porque bien puede servirle de hoja de ruta. Con un poco de suerte llegarán a ver 1985.

 @diegoebarros

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