carrusel, música — 22 agosto, 2012 at 10:00

Cuando se habla de The Beach Boys…en concierto (III)

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Por Antonio Jesús Reyes | Fotos Mónica Do-allo.

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La expectación en la Ciudad Condal era grande, y no era para menos. Los miembros fundadores de The Beach Boys juntos por primera vez en casi veinte años, a cincuenta de su firma con Capitol Records estaban a punto de tocar el escenario. Dos días antes, habían tocado en Hoyos del Espino (Ávila), y ahora el lugar fue el museo al aire libre del Poble Espanyol, en la montaña de Montjuïc, donde un julio de 2005 ya había tocado Brian Wilson. Las colas enormes ya eran enormes antes de una hora del concierto. Las reseñas de anteriores conciertos buenísimas, y así fue en Barcelona también. Con un repertorio de cuarenta y cinco temas (grandes éxitos en su mayoría, y grandes ignorados también), poco lugar tuvieron los asistentes al concierto que llenaron totalmente el lugar para echar de menos algunos temas del repertorio cambiante de esta gira.

La media hora de retraso del comienzo del espectáculo estuvo aderezada con un hilo musical de clásicos, casi todos de los sesenta, como The Ronettes, Glen Campbell o The Turtles. Buena manera de ir calentado el ambiente de la tarde, en la que el calor no fue un problema. Tras algún escarceo, la banda que hizo y hace historia en la música pop apareció por fin con el descriptivo “Do It Again”, aquel single que les debió haber vuelto a su fama cuando ésta empezaba a decaer, cuando los tiempos musicales estaban cambiando para ellos. Un total de trece músicos pobló el escenario, armados de todos los instrumentos que eran necesarios para presentar en vivo temas tan distintos como “Little Honda” y cualquiera de Pet Sounds. El arma definitiva de las dos generaciones de músicos era evidentemente las voces. No olvidemos que los Beach Boys es una banda eminentemente vocal, y en este sentido no decepcionaron. Pese a tener a un Brian Wilson ajado por el tiempo y la ausencia de sus hermanos fallecidos, las harmonías clásicas estuvieron presentes y Brian tuvo, como era de esperar, sus momentos de gloria, siempre parapetado tras un piano blanco, y un gesto hierático en su rostro la mayoría del tiempo. En general, sin muchos arreglos diferentes a los originales, los trece músicos supieron actualizar el sonido y darle más vigor, el necesario para presentarlos en vivo y responder a la energía que el público entregado totalmente emitía.

El repertorio no tenía desperdicio. Sus primeros ocho temas fueron sus himnos tan coreados desde siempre dedicados al surf, que acabaron con “It’s OK”, single aún por descubrir por la mayoría del público medio, con Brian cantando su glorioso ‘find a ride, find a ride’ que cerraba la canción y así, la primera parte, que sin pausa dio paso a otros superclásicos como “You’re So Good To Me”, que fue bien recibida por el público nada más empezar. “Getcha Back” un tema de los ochenta también fue bien recibido, pese a ser de sus últimos discos, aquellos que nos dejaron con ganas de más o de mejor.

Alan Jardine mantiene intacta la energía vocal de antaño, al igual que Bruce Johnston, que no cesó de animar al público. David Marks, que fue expulsado del grupo surrealistamente en 1964 por el primer manager de la banda, el padre de los Wilson, manejó la guitarra sacando nuevos solos, muy diferentes en estilo a los de antaño. Mike Love fue el protagonista de la noche, aceptémoslo, el tan polémico y guasón cantante de la voz nasal, pese haber protagonizado episodios que no deberían pertenecer al mundo de la música en múltiples tribunales, no ha parado de llevar el nombre de la banda con más popularidad que prestigio. Mike saludaba y hacía gestos a los que ocupaban las primeras filas. También dirigió unas palabras al público poniendo a prueba con Alan su pronunciación de ‘bona nit’, saludando a su sobrino Kevin Love, de los Minnesota Timberwolves, que asistía al recital. También unas palabras dedicadas a la soberanía del pueblo catalán. Así es Mike. Los fans odian amarle o aman odiarle. El caso es que se metió al público en el bolsillo con tal comentario, y una gran ovación llenó el lugar.

El repertorio siguió corriendo. Alan animó al público a que ayudaran con las harmonías de “Come Go With Me” y “Why Do Fools Fall In Love”, para deleite de todos los presentes. Era un hecho consumado, ya en este momento, la unión de público y grupo.

Poco después, llegó el momento de aquellos temas de jóvenes y sus coches de carreras, que culminaron con “I Get Around”, cerrando la temática. La intimista “In My Room” le siguió, y luego sonaron un grupo de canciones de los setenta que sin que llegaran a escalar en las listas de ventas, el tiempo las ha llenado de renombre, como “All This Is That” o “Sail On Sailor”, un himno a resistir en tiempos difíciles y seguir adelante, con Brian a la voz principal (¡Quién mejor que él!), que también interpretó la siguiente, “That’s Why God Made The Radio”, la única canción de su último álbum en el concierto. Después, dos temas inesperados, o casi, “Heroes And Villains” y el clásico de The Mammas And The Pappas,California Dreaming”, sencillo en 1986. Sin pausa alguna aún, una sección del repertorio fue directa a Pet Sounds, del que “Wouldn’t  It Be Nice” fue una de las más coreadas por los presentes en todo el concierto. Luego,  la legendaria “Good Vibrations”, y muchos más temas históricos por ver y vivir, como “California Girls” (“Catalunya Girls” para Mike). Parecía acabar todo con los inevitables “Barbara Ann” y el inevitable “Surfin’ USA”. Ni quince minutos y volvían con tres temas más, poniendo final a la velada con “Fun, Fun, Fun”. La banda se despidió de los presentes y el hilo musical sonó de nuevo. Su instrumental “Summer Means New Love” marcaba el final de un concierto para no olvidar.

beachboys-musica-discos-revista-achtungLos que seguimos las andanzas de esta gira echamos de menos la pantalla en la que en otros conciertos se han proyectado a los Wilson fallecidos, Carl y Dennis, con la voz aislada de la grabación original para que la banda interpretara con ellos “Good Vibrations”  y una de las mejores baladas del grupo, firmada por Dennis, “Forever”, un tema llamado a ser un clásico no sólo de la banda.

La veteranía, ventaja y desventaja del grupo, hizo de la actuación una lección a las generaciones presentes y venideras. Estamos hasta arriba en las radiofórmulas de grupos que nunca llegarán a cumplir los cincuenta años actuando, y sus canciones durarán poco en nuestros oídos y corazones. Todo esto está cumplido por los Beach Boys. Por si fuera poco, pertenecen a una generación que cogió la herencia del rock and roll y lo transformó a su gusto con la vista puesta en las listas de ventas y, adrede o no, para permanecer en la historia de la música, para dejar una huella permanente.

El tiempo y el directo le ha dado la razón, y lo demostraba lo heterogéneo del público, con un rango de edades que comprendían el mismísimo aniversario que el grupo trajo a Barcelona. Dos menuditas italianas de apenas diecinueve años ataviadas con camisetas amarillas con el logo de la banda, y junto a ellas, una pareja de avanzada edad de California daban fe de ello. Al igual que con su último disco, el recital fue una mezcla de añoranza y carpe diem por igual, y sin lugar a la nostalgia mal llevada.

Los que allí nos congregamos nos emocionamos, saltamos y bailamos durante dos horas y veinte minutos de actuación. La generación de hoy en día, debería tomar nota de estos chicos de la playa, no tan chicos ya ni tan playeros como muchos piensan.

Al bajar de Montjuïc, en la mente de algunos asistentes la broma fácil que tuvimos que vivir de parte de aquellos que sólo asocian al grupo con su edad y un vacuo elenco de ideas mal concebidas. Aquellos que se burlaron de nosotros cuando les anunciamos que íbamos a ver a estos pioneros se lo han perdido. Quien ríe el último, ríe mejor, y sin duda, este era nuestro gran y flamante momento.  Sus canciones que son la promesa de un lugar y un tiempo mejor nos llenaron los oídos y el corazón. Y no es de extrañar, ya que casi todas vienen de alguien que, credos a un lado, afirmó:

“Lo que me ha permitido seguir adelante es lo mismo que me hizo escribir “Surfin’” hace tantísimos años. Quería escribir música optimista que hiciera sentir bien a quien la escuchara. Música que ayude y que cure, porque creo que la música es la voz de Dios”

Y por eso Dios creó a los Beach Boys, pensamos más de uno.

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One Comment

  1. Yo estuve allí, doy fe de ello.
    Buen trabajo Antonio Jesus.