literatura, música — 9 diciembre, 2016 at 12:06

Omega el ruido llevado al arte: Morente, Cohen, Lorca y Lagartija Nick

por
Antonio Arias, Estrella, Kiki y Soleá Morente. Foto: Javier Bragado

El pasado viernes 2 de diciembre Madrid celebró las dos décadas del emblemático OMEGA, disco que metió en un tubo de ensayo a Federico García Lorca, Leonard Cohen, Enrique Morente y Lagartija Nick. Una mezcla potente de poesía, flamenco y rock, que generó una explosión artística transgresora, valiente y eterna

Cuenta Antonio Arias lider de Lagartija Nick, “que lo que más animaba a Enrique en la apuesta por OMEGA era el apoyo incondicional por parte de su familia”. Y su familia se subió al escenario para cubrir su ausencia y recordarle, pero a pesar de su esfuerzo OMEGA ha quedado huérfano de voz sin Enrique Morente.

La Riviera aunó a un público dispar entregado al SOME ORIGINAL NOISE que rezaba la camiseta de Kiki, José Enrique Morente. El concierto se abrió con una parte más flamenca en la que interpretaron cada uno de sus hijos un par de temas. Kiki Morente fue el primero en arrancarse y con su interpretación del Solo del pastor bobo, poema de la obra El Público de García Lorca, y Sacerdotes de Cohen consiguió los primeros coros del público, a continuación apareció Estrella pero las condiciones de la sala no dejaron aflorar “el duende” que siempre la envuelve, y luego Soleá intentó convencernos, pero no lo consiguió.

Lagartija Nick subió a escena y los tres hermanos se juntaron, OMEGA sonó y la sala al completo homenajeó a Enrique Morente, todos recitábamos los versos de Lorca y el ruido de la banda nos envolvió tal y como el maestro lo concibió. El ruido trasmitía el grito de angustia, rabia y denuncia del poeta, el ruido se trasformó en arte. Le siguió Pequeño vals vienes, el tema que menos se adapta a la estructura del disco y uno de los primeros temas de Cohen sobre los que trabajó Morente, interpretado por Soleá y arropada por sus hermanos en el estribillo. Vuelta de paseo con su ¡asesinado por el cielo! en manos de José Enrique, calentó las gargantas de todos, La aurora  junto con Manhattan, dos temas en los que los versos de Cohen (First we take Manhattan) y Lorca critican al sistema,nos devolvieron el buen hacer de Estrella, y el Aleluya en la que Kiki se acompañó a la guitarra, estuvieron a la altura y nos hicieron disfrutar.

La alternancia de los hermanos en el escenario provocaba subidas y bajadas, y un cierto caos de voces y micros, pero la cohesión de la banda granadina, las guitarras, teclados y el sonido tremendo del bajo de Antonio y de la batería de Eric, junto con la entrega del público, hicieron que nada de eso importara, “no hay nada más vivo que un recuerdo” decía Lorca, y el recuerdo del insustituible Enrique Morente nos hizo sentir su OMEGA visceral, rasgado y ronco.

Estrella, Soleá y Kiki Morente. Foto: Javier Bragado
A los ojos del siglo XXI OMEGA es una obra básica para entender la revolución musical pero en 1996, año en el que vio la luz, su publicación fue extremadamente dificultosa ya que solo aposto por él un pequeño sello El Europeo Música. El disco retomaba la fusión ya iniciada por Camarón de la Isla en 1979 con La Leyenda del Tiempo dando varios pasos más allá. Su gestación es un proceso largo y complejo en el que las fuerzas de la naturaleza se alinean para unir a grandes y arriesgados artistas defensores de la libertad creativa.
Morente decía que “le aburría cantar siempre igual”, y fiel a esta premisa nunca había dejado de experimentar, acercándose al jazz, a los sonidos magrebíes, incluso uniéndose a las Voces Búlgaras, por eso es fácil de entender que cuando le proponen trabajar en un disco homenaje a Leonard Cohen que lleve la obra del canadiense a los sonidos del flamenco, decida sumergirse sin más. Morente y Cohen se ven por primera vez en el bar del Hotel Palace de Madrid, lugar frecuentado por Lorca, y se produce una alineación estelar, ambos se admiraban mutuamente y ambos se sentían muy cercanos al poeta granadino. Cohen descubrió a Federico de manera casual en una pequeña librería de segunda mano cuando era un adolescente, Encontré ahí algo que resonaba en mi corazón. Era el universo que yo habitaba, por lo que decidí convertirlo en mi hermano, y así lo hizo dando incluso a su hija el nombre de Lorca. El flamenco también le acompañó desde sus inicios como él confiesa al recoger el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2011,”El flamenco, la guitarra y Lorca son la espina dorsal de mi creación”. Esta base flamenca de seis únicos acordes aprendida en apenas tres lecciones de guitarra, es la base, como él reconoce, de todas sus composiciones, algo que identifica Morente cuando se acerca a la obra de Cohen escuchando sus primeros discos.
Enrique en su búsqueda de nuevos caminos creativos establece un paralelismo entre su necesidad de seguir avanzando y el camino emprendido por Federico de Granada a Nueva York. Lorca viaja de la tradición a la modernidad y esto produce un cambio en su manera de contar las cosas, el poeta sigue hablando de la frustración y del destino trágico pero ahora pasa del yo al nosotros, se convierte en la voz de la protesta social denunciando la situación infrahumana de la población negra y la deshumanización del hombre en las grandes ciudades modernas. Él mismo dirá que “Un acento social se incorpora a su obra”. Para plasmar este nuevo mundo acude a un nuevo lenguaje de potente capacidad simbólica. Morente quiere convertir el grito de Poeta en Nueva York en un ruido potente de guitarras eléctricas, batería y sonidos flamencos, y es en sus paisanos, Lagartija Nick, donde encuentra no solo el sonido que va buscando sino a otros lorquianos acérrimos, dispuestos a todo. Los astros vuelven a alinearse, y se empieza a fraguar Omega.
OMEGA en la Riviera. Foto: Javier Bragado

Las letras de Cohen y Lorca se dan la mano cobrando nueva vida a través del rock de guitaras eléctricas y de baterías aporreadas con furia. El proyecto se va arropando con las colaboraciones de guitarristas de la talla de Vicente Amigo, Tomatito, Cañizares, Isidro Muñoz, Montoyita, Juan Antonio Salazar y Miguel Ángel Cortés, del percusionista Tino di Geraldo, las voces de Aurora Carbonel y Estrella Morente (que con apenas 14 años ya apunta maneras) y con los coros de El Negri y Antonio Carbonel, el flamenco se abre a una nueva dimensión no entendida por unos cuantos.

OMEGA se estrena entre jaleos, aplausos y abucheos del público del Teatro Albéniz de Madrid cerrando el concierto de Morente con Tomatito celebrado el 28 de febrero de 1996. “Nos iban a matar. Tardamos varias horas en poder salir de los camerinos”, declaraba Antonio Arias.

A pesar de un comienzo tan ruidoso, OMEGA se afianzó con el transcurso del tiempo, de hecho Sonic Youth (que rechazó editar el disco) colaboró en un directo de Omega en 2005. En 2008 participan en el Primavera Sound de Barcelona, en el Festival de Benicassim y presentan su obra en México.

2016 veinte años después …

nos falta Enrique, nos falta Leonard,

¡que hemos hecho para merecer esto!.

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