ACHTUNG!, achtungrafías, arte, carrusel, danza, escena, internacional — 29 abril, 2018 at 9:00

Mensaje del Día Internacional de la Danza 2018 por Salia Sanou de Burkina Faso

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El 29 de abril se celebra el Día Internacional de la Danza, y para este año el mensaje lo realizan Salia Sanou, bailarín y coreógrafo de Burkina Faso, Georgette Gebara, bailarína, coreógrafa, profesora de danza y fundadora de la “ÉcoleLibanaise de Ballet” de Líbano, Willy Tsao de Hong Kong, Fundador y director artístico del City Contemporary Dance Company y el BeijingDance, Ohad Naharin, coreógrafo y director artístico del Batsheva Dance Company de Israel, y Marianela Boán, coreógrafa, bailarina y maestra de Cuba.

Traducción: Iván Díaz C.

Danza o sentido del futuro.

¿Cómo transmitir este mensaje a toda la comunidad de humanos sin pensar en todos esos cuerpos migratorios, obligados a viajar y a exiliarse en todo el mundo?

Como coreógrafo y bailarín, habiendo viajado por todos los continentes para presentar mi trabajo y tener experiencias enriquecedoras en contacto con otros, ¿Puedo apartar la vista del caos que sacude al mundo, y en particular, el peligro migratorio? No, lo miro con la oscuridad, la brutalidad, pero también con todas las oportunidades; las oportunidades que la danza contemporánea me ha permitido descubrir para ser parte de una era.

La cuestión que la migración convoca, más allá de su conexión política, la cuestión de mirarse así mismo en el otro. Una mirada alimentada por un imaginario que drena una idea sesgada, condescendiente, estereotipada, del exterior, es decir, un cuerpo intrusivo del tejido social.

Ahora, nos guste o no, ya sea que lo reconozcamos o no, todos compartimos, cualquiera que sea el color de nuestra piel, cualesquiera que sean nuestros orígenes, donde sea que vivamos, una base común: la humanidad. Este es el paradigma que guía y nutre mi proceso creativo.

Si en mi trabajo como coreógrafo la cuestión de las fronteras, territoriales, culturales, y la evidencia de las humanidades, está siempre presente o incluso recurrente de una manera segura o más difusa, invariablemente mantengo una curiosa relación con el tiempo, los espacios, los desplazamientos, una relación sensible, y a veces frágil, constituida entonces indudablemente probada en mi doble pertenencia a África y Europa.

Con el espectáculo Desired’horizon, cuyo vocabulario coreográfico como dramaturgia, proviene de la experiencia de mi trabajo en talleres de danza con refugiados en los campos de Burkina Faso y Burundi, traté de trascender las imágenes producidas, traté de trascender la increíble violencia observada en estos lugares, estos no-lugares, donde cada uno trata de vivir o al menos trata de reinventar un poco de uno mismo.

Bailar para ganarse la vida es el mensaje que vengo a traer con la firme convicción de que un artista debe encontrar la fuerza, el impulso y la energía para seguir la estela de la vida. Esta experiencia de extrañeza, donde sentí en mi carne el profundo sangrado del miedo, miseriaindignidad, me dio coraje y una difícil fuerza aún por definir hoy. Esta inter-zona donde nada humano, lógico, o ético es tomado en cuenta, este espacio fuera del derecho común, en los confines de la nada, donde la vacilación, el absurdo, la violencia incesante; cuando viví allí, mi miedo se convirtió en la máxima de mi coraje, sí, lo admito, este estado hasta ahora desconocido me dio la voluntad de reconquistar, con la danza, un futuro pequeño y un presente, ciertamente incierto pero estrellado con esperanza.

¡Sí, lo expreso en voz alta, la danza puede inventarse y reinventarse a sí misma, aquí, ahora y en cualquier otro lugar! Sí, el movimiento a veces tiene sus destellos, sus armonías en lugares inusuales como en un campo de refugiados, toda una historia que puede, gestos contra gestos, cuerpo contra cuerpo, fantasmas contra espectros comienzan a danzar. Danzar para engañar a la soledad, la espera, el dolor, danzar para dar luz a una mirada, danzar para protegerse del miedo, danzar y danzar nuevamente.

Esta experiencia única ha dado forma a un enfoque de movimiento sin precedentes en mi trabajo coreográfico, me ha revelado nuevas percepciones, sin duda me ha guiado a lo esencial de saber que la danza es un arte importante, que oculta un conocimiento universal que ha sobrevivido todo el tiempo, es un reflejo de las culturas y tradiciones que son tantas y variadas como las líneas de unión entre los pueblos. Es una fuente de significado. Para mí, es el arte de la vida, la poesía y la esperanza, es el coraje y el principio para

luchar contra el destino, para sorprender el desastre con el poco miedo que nos produce, a veces para enfrentar el poder injusto, a veces para insultar la victoria del borracho, para aferrarse, ponerse de pie; este es el ejemplo que la gente necesita, y la luz que los electriza,

una magnifica cita de Víctor Hugo extraída de Los Miserables que les entrego como conclusión y les comparto.

Gracias.

Salia Sanou, Burkina Faso
Bailarín, y coreógrafo

 

Este & Oeste: Diálogo de danza

Amán, domingo 26 de agosto de 1979. El Rey Hussein y la Reina Noor, nacida en los Estados Unidos, entran en la caja real del Palacio de la Cultura. Ovación. Himno jordano, himno estadounidense.

Silencio.

Se abre la cortina, para revelar la realeza de otra naturaleza: una mujer de pie en lo alto en su vestido de lentejuelas y largos guantes negros, un trono de aspecto antiguo a su lado. Ella se inclina, y se alisa en el trono.

Martha Graham

En un medio susurro, habla sobre su compañía, sus ballets. Cuando llega al cuerpo, el Rey antes que ella, un buen deportista, escucha con calidez y compresión. Sus palabras me llevan a mis propias creencias: para mí, nuestro cuerpo es un templo. En el la vida comienza; en el está el alma; el corazón, ese músculo que bombea amor, su cerebro es el poder del pensamiento; el bien y el mal luchan dentro de sus profundidades. El cuerpo trae movimiento, esencia de la vida, a su forma más sublime de expresión: la danza.

Mi atención vuelve a Martha. Como si ella hubiera vivido toda su vida en nuestra parte del mundo, habla de las arenas que van y vienen, cubriendo las huellas de los invasores. “La voz de la tierra dicta quien permanece” declara.

¡Oh sí Martha! Hemos estado aquí quizás más de lo que la humanidad recuerda. Las arenas de nuestros desiertos, las olas de nuestros mares han dado a nuestras mujeres el agraciado y seductor balanceo de las caderas que han viajado a los confines más lejanos de España. Se dice un poeta una vez proclamó: “Fa la haramouna Allah menkom”– “Que Dios no nos prive de ti”, que, una vez que se abandonaron las dificultades guturales de la “h” se convirtió en “falamenko” para finalmente ser flamenco. ¿Una verdadera historia? ¡No importa, puede que sea una hermosa mentira! … Y ¿No son poesía y danza dos magnificas mentiras? Sin embargo, mentiras que reflejan la profundidad del sentimiento humano.

Mientras el desierto y el mar nos daban un movimiento ondulante, las altas montañas y una rebelión contra los invasores dieron a luz al vigoroso golpeteo masculino de los pies y brincos salvajes como el aire de la tempestad. Las danzas de espadas y la coreografía ecuestre los acompañan. Cada región en este vasto mundo árabe definió su propio estilo y colores.

La primera expresión de la danza, sin embargo, fue la oración, y las tres religiones del libro, como las llamamos, nacieron en nuestras costas. Los movimientos y gestos de la oración se consideran una forma de danza espiritual. Sus orígenes pueden viajar más allá de lo que podemos rastrear, pero sin duda son las expresiones más puras, más antiguas y más misteriosas del cuerpo humano.

Un pequeño guiño se debe aquí a las danzas faraónicas, para comprender la era del baile en nuestra región. Estaban pintados en estilo angular, pero ciertamente los propios movimientos debían haber sido tan fluidos y estupendos como las aguas del Nilo.

Con el advenimiento de los tiempos modernos y la llegada de residentes extranjeros, se abrieron estudios de ballet clásico y danza contemporánea, y la práctica de la danza se trasladó a niveles más especializados. Desde simples celebraciones rurales u ocasionales y sofisticadas formas de entretenimiento social urbano, se elevó a la profesionalidad y entró en el teatro.

Pero devuelta a Jordania. Desafiando la guerra que todavía azota el Líbano, me arriesgué a persuadir a 10 estudiantes para que viajaran conmigo a Amán para ver la Compañía de Martha Graham, pero más particularmente por el privilegio de buscar una clase magistral. El bailarín de la compañía Peter Sparling lo condujo con entusiasmo, y la experiencia fue genial. Aplausos, grandes sonrisas, abrazos abundantes, y por supuesto, como cabeza del grupo, dije algunas palabras para agradecer a Peter. Él nos miró con tal sorpresa. “¿Me estás agradeciendo? Soy yo quien debería agradecerte. Aquí vinimos, soy de los Estados Unidos, usted del Líbano, de Jordania y otros lugares. Nos sentamos en el piso, y de repente todos estábamos hablando el mismo idioma”.

De hecho, ya sea que nos sentemos en el piso, nos agarremos de una barra, volemos en el aire, pateemos nuestras botas sobre el pico de alguna montaña, si agitamos nuestras caderas lascivamente debajo de una tienda de campaña o en algún club nocturno, ¡Nuestro lenguaje nos une! Porque el baile no es solo una expresión de sentimientos, la danza es una declaración. Una declaración que habla más elocuentemente que cualquier lenguaje hablado, que somos uno.

Georgette Gebara, Líbano
Bailarína, coreógrafa, profesora de danza y fundadora de la “ÉcoleLibanaise de Ballet”

 

Estimados amigos de la comunidad internacional de la danza,

El mundo parece estar en constante disidencia y en problemas. Hemos sido testigos, especialmente en los últimos años, de incesantes conflictos entre países, etnicidades y culturas. Como prácticamente de danza, no puedo evitar preguntarme si el arte puede de algún modo convertirse en un antídoto para prevenir o contrarrestar algunos de los trastornos que amenazan la paz y la armonía mundiales.

He promovido el arte de la danza en China desde finales de la década de 1980, tratando de convencer al público en general de que la danza, especialmente la danza contemporánea, es importante para el desarrollo de un país. Creo que los tres aspectos esenciales que caracterizan a la danza contemporánea –expresiones individuales, ideas innovadoras y el estudio de las condiciones humanas-, sirven como pilares fundamentales de un sistema de valores sobre el cual la China moderna seguirá creciendo y floreciendo.

En la búsqueda de la excelencia en la danza contemporánea, valoramos las expresiones individuales; por lo tanto, aprendemos a respetar diferentes opiniones y diversidad. Valoramos la búsqueda de ideas innovadoras; por lo tanto, aceptamos cambios y estamos dispuestos a adaptarnos a las nuevas formas de vida. Valoramos la necesidad de comprender los sucesos y problemas actuales como una forma de estudiar la existencia humana; consecuentemente, nos volvemos más tolerantes y comprensivos mientras nos enfrentamos cara a cara sin importar las diferencias.

China, similar a la mayoría de los países de la región de Asia-Pacífico, disfruta de un rico patrimonio cultural. Sin embargo, el país había estado aislado del resto del mundo durante décadas y solo se abrió gracias a su reforma y su política de apertura en 1978, exactamente hace 40 años. De hecho, todavía hay un largo camino por recorrer antes de que el público en general en China pueda comprender y apreciar en mayor profundidad el valor de la danza contemporánea. Por otro lado, estoy viendo el surgimiento de un fenómeno que sugiere que los jóvenes en China están interesados en la forma del arte de la danza y la están utilizando como un medio de autoexpresión. Consecuentemente, con la creciente conexión con comunidades internacionales e intercambios de danza contemporánea más fuertes, confío en que China se acelerará para convertirse en una fuerza importante para abogar por puntos de vista individuales, defender cambios innovadores, fomentar la tolerancia y el entendimiento entre las naciones en este mundo problemático.

Gracias.

Willy Tsao, Hong Kong
Fundador y director artístico del City Contemporary Dance Company y el BeijingDance.

 

La danza se trata de estar en el momento. Se trata de escuchar el alcance de las sensaciones, permitiendo que esa escucha se convierta en el combustible de todos los sentimientos, formas y contenidos. Sin embargo, siempre debemos recordar de dónde venimos.

Cuando me preguntan de qué se trata mi trabajo, primero respondo que se trata de sí mismo. Acerca de como se reúnen todos sus elementos para crear una narrativa. Una narración de danza de volumen, delicadeza, el uso de poder explosivo. La investigación del movimiento, la organización y la estructura. Riéndonos de nosotros mismos, dinámica, exageración y subestimación, la conexión del placer y el esfuerzo, la sublimación de la locura, pasión y fantasía de cada bailarín en una forma clara.

En el mejor de los casos, la danza puede ser sublime, incluso si está lejos de ser perfecta. Tenemos que resistir el pensamiento conservador y convencional que tiene sus raíces en gran parte de la educación y la capacitación en danza, y dejar de lado las viejas ideas para obtener ideas nuevas y mejores. Y siempre debemos recordar danzar un poco todos los días…

Y siempre debemos recordar danzar todos los días… y nunca frente a un espejo

Ohad Naharin, Israel
Coreógrafo, director artístico del Batsheva Dance Company y creador del lenguaje de movimiento GAGA.

Tu cuerpo empieza antes que tú mismo y es el lugar de todos los rituales que te pertenecen.

Cuando escuchas tu cuerpo a través de la danza, escuchas también los cuerpos y los bailes de seducción y celebración de tus antepasados y tu especie.

En tu cuerpo llevas las danzas que te salvarán.

Quien baila toca al otro más allá de la piel; toca su peso y su olor, derrota las pantallas táctiles y borra las fronteras entre los cuerpos y las naciones.

He vivido en ambos lados de la historia. He visto la pobreza y la riqueza, paisajes y cuerpos alimentados y abusados por el poder. Mi obra excava buscando los cuerpos reales entre los oficialmente permitidos.

Ser coreógrafa en Cuba y República Dominicana, las islas mágicas donde habito, rodeada del mar Caribe y de gente que baila antes de nacer, es un privilegio innombrable.

Danzar es el gran antídoto para la locura de la humanidad.

A cada desplazado, refugiado y exiliado del mundo, le digo: tienes un país que va contigo y que nada ni nadie podrá arrebatarte; el país de tu cuerpo.

Marianela Boán, Cuba
Coreógrafa, bailarina y maestra

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