carrusel, crónica conciertos, música — 6 noviembre, 2017 at 1:30

Los Bengala arrasan en la Sala El Sol, superando todas las expectativas

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El jueves 2 de noviembre Los Bengala presentaron Año Selvático (Wild Lion Records, 2017) en la Sala el Sol de Madrid. Arrasaron, superaron cualquier expectativa. Cuando se marcharon dejaron tras de sí sudor, corazones a mil revoluciones y pulmones que no daban ya a basto.

Antes de que la Sala El Sol abriera, había pocas personas en la puerta. Solo un par de chicas con camisetas de estampado de tigre y un hombre en muletas eran claros asistentes al concierto de Los Bengala, pero en cuanto los porteros se atrevieron a abrir media verja varios ansiosos quisieron ya entrar y aun no se podía. Poco a poco, lo que parecían anónimos transeúntes de la Calle Jardines, por fin localizaban el número 3 y paraban después de haber pasado despistados varias veces por delante.

Después del show de los teloneros, la sala estaba ya llena, aforo completo. 400 personas congregadas para ver al par de exóticas y felinas fieras. Todas ellas exclamaron, aplaudieron y vitorearon cuando Los Bengala subieron al escenario a las 23:15.

Sin ninguna dilación, comenzaron a aporrear sus instrumentos. En la primera canción falto un poco de volumen a la guitarra, cosa en la que ellos mismos repararon y pidieron al técnico esa corrección. Una vez todo en orden, el ritmo no paro ni un momento hasta que el concierto terminó. El pogo ya comenzó en la primera interpretación y Borja (batería), desde la tercera canción ya no llevaba su camisa a rayas selváticas, sino que lucía su pecho al aire.

El repertorio se sucedió a toda caña, sin apenas pausas al principio, bien combinados los temas del primer y el segundo álbum, Incluso Festivos (Dirty Water Records, 2015) y Año Selvático (Wild Lion Records, 2017) respectivamente, y sin hacer esperar al público para escuchar algunas de sus favoritas como Se a donde voy o El guateque, con las que los asistentes enloquecieron. Potentes y enfurecidos cantaron a pleno pulmón y aporrearon sus instrumentos sin piedad. Algo que no se aprecia tan bien en el trabajo de estudio y si en el directo es la potencia de las dos voces barítono y en los trémolos de las largas notas al final de cada verso. Será influencia de las joticas que habrán oído en su Zaragoza natal. Solo les faltó el aire en Aaah. Me atrevería a recomendarles que cambiaran el lugar de este tema en el repertorio a un momento al que lleguen con más energía.

En mitad del repertorio sonó Maquina infernal, de su primera publicación, canción original de los históicos Lone Star. Una canción que el repertorio agradece por suponer un cambio en cuanto a ritmo y a la armonía propias de la banda. Siendo igualmente potente no es tan acelerada como es habitual en esta banda. Un tempo más lento que permite comprender mejor la divertida letra. Personalmente una de mis favoritas.

Entretanto paso de todo, pegaron brincos, salpicaron agua al público, uno comenzaba una canción sin el otro, quien no había recuperado el aire todavía, se les desenchufo una regleta y dejo de sonar la guitarra de Guillermo. En vez de preocuparles, se reían a carcajadas. Todo ello hizo el ambiente divertido y relajado, tocaron tan a gusto como si estuvieran ensayando y eso el público lo agradeció, que no dejo de bailar ni un momento, saltaban desde el escenario, dejaban escapar a chorros la cerveza de sus botellines y alguna chica subió a los hombros de su amigo para celebrar el concierto desde la altura. Entre canción y canción decían bromas y burradas, dedican canciones a amigos y a las madres.

En la recta final de la actuación invitaron al público a cantar 65 días con ellos, pero insistiendo en respetar los silencios, lo hicimos lo mejor que supimos. La sala alcanzo el clímax con Salvaje, canción original de Los Saicos, emblemática banda peruana y con Jodidamente loco. El pogo ya acabo siendo brutal y no me sorprendió ver allí al hombre con muletas que había observado en la puerta. Cuando por fin terminaron también ellos saltaron sobre nuestros brazos y dieron la vuelta a la sala entera por los aires. Se despidieron y marcharon, dejando tras de sí sudor, corazones a mil revoluciones y pulmones que no daban ya a basto. Los Bengala arrasaron en la Sala El Sol. No os los perdáis si tenéis ocasión en su interminable gira que apenas acaba de empezar.

Antes de terminar, cabe mencionar a los teloneros los Dinamita Brother, que no se amilanaron ante la brutalidad de los tigres ni por el exigente público y ofrecieron una gran actuación, con interpretaciones de garaje psicodélico contundentes y ejecutadas con clase y acierto.

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