música — 27 febrero, 2017 at 1:13

Helena Goch, la mujer de las mil caras

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Helena es pura sensibilidad, ya nos lo demostró en Little Tiny Blue Men (Ernie Records, 2014), cuando sacó al exterior la fuerza que nos había escondido durante tantos años, descubriendo una voz sensual, pero también aniñada. Letras cargadas de una melancolía inocente, aderezadas con toques de pop-folk, que nos arrancan tímidas sonrisas sin darnos cuenta.

En su debut en castellano descubrimos a una Helena madura, que se siente libre y ha encontrado esa estabilidad que venía buscando desde que puso un pie en el mundo real. En este álbum se ha encontrado consigo misma y puede presumir de haber dado con un sonido electrónico que rompe y, para más inri, en un idioma en el que antes no se había sentido cómoda. Menos mal que ella no sale corriendo cuando las cosas se ponen difíciles. Mejor enfrentarse a ellas.

Viajando por La rama dorada iremos descubriendo la increíble habilidad de Helena para dibujar paisajes: empieza como un huracán desgarrador en Todo para mí para llegar a la calma en Tanto tiempo, dando guerra en la pegadiza Dulce Juana, convirtiéndose en la estrella del escenario en Ahora tú, pasando por la mujer luchadora en Ya no voy, de la Lolita huérfana de amor en Cómo, cuándo, dónde y por qué a la soñadora provocadora en Pequeño gran tortazo.

Helena Goch esconde muchas sorpresas en este segundo álbum, una de ellas es Tengo que salvarte, a dúo con Julio de la Rosa, dos voces que se dejan seducir y seducen. Como colofón, la canción nos deleita con unas sabias palabras del gran Cortázar en las que divaga acerca de la cruda invención del ser humano y nos arrastra a la cárcel del tiempo donde hoy todavía vivimos.

Sacra Martínez Gaos

¿Vas a poder resistirte a conocerla con semejante carta de presentación?. Yo no!

Un último apunte por si aún te faltan razones, esta última habla por si sola.

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