ACHTUNG!, arte, carrusel, comecocos, literatura, opinión — 11 Enero, 2017 at 0:15

Es posible, con versos, revivir de entre los muertos

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Serie: Void. foto Sonia Fraga

He de admitir que siempre he sido una persona muy insensible para las muertes. Las desgracias de los vivos me atraen más que las de los muertos, sin embargo, tras leer la noticia en la que figuraba el reciente fallecimiento del admirable poeta Nacho Montoto, no he podido evitar pararme a discernir sobre el sentido de la vida.

La muerte de José Ignacio Montoto me ha hecho reflexionar porque ha sido la muerte de un poeta. Aunque para consolarnos, siempre quedará en nuestras mentes la hermosa frase que todo literato reconoce: “Escribe y serás eterno”.

Son sus palabras el mayor legado que ha podido aportar a la humanidad. Los recuerdos se acaban difuminando, mezclando entre otros. Las personas existen y desisten. Nacen y mueren de la noche a la mañana. Sufren, lloran, se reproducen, se golpean entre ellas, se rompen. Los humanos no somos de metal, aunque muchas veces parezca que no tenemos corazón. Los humanos somos horribles, tenemos defectos a reventar, todo lo que tocamos lo destruimos y lo que cuidamos, inconscientemente, lo demolemos. Somos parte de un largo círculo vicioso de controversia donde se debaten el amor y la mortalidad.

“Me dijo que ser humano es como ser un niño al que le regalan un castillo increíblemente bonito por Navidades.  En la caja aparece una fotografía perfecta del castillo que te da unas ganas tremendas de jugar con él, y con los caballeros y las princesas, porque parece el mundo ideal. El problema es que el castillo viene sin montar y tiene muchas piezas pequeñas e intrincadas y, aunque trae un manual de instrucciones, no lo entiendes; ni tampoco tus padres ni tu tía Sylvie. Así que te quedas llorando ante el castillo ideal de la caja que nadie nunca logra construir”

Matt Haig.

Este es un pequeño fragmento del libro de Matt Haig titulado Los humanos. Aquí un extraterrestre llega a la Tierra con el cuerpo de un matemático prestigioso y reconocido, poco a poco va descubriendo el mundo en el que vivimos. Al principio no tenía más que queja sobre la mortalidad o  nuestra falta de imaginación y, lo cierto es que tenía más razón que un santo, como podemos ver en el extracto anterior. Al final, entiende el verdadero sentido de ser humano, de la vida y de la muerte.

Para experimentar la belleza de la Tierra hay que padecer el dolor y conocer la mortalidad. Esa es la razón por la que muchas de las cosas bellas de este planeta están relacionadas con el paso del tiempo”.

Matt Haig -de nuevo- en Los humanos.

Jamás podría estar más de acuerdo con él. Al final la vida no es “eso que pasa mientras esperas a que ocurra algo”, la vida es un ciclo sin fin de aprendizaje práctico. Consiste en equivocarse una y otra y otra y otra y otra vez hasta que levantarse sea un logro, no una hazaña. Caerse de espaldas contra el mármol por saltar en el sofá de la abuela. Dejar que la tristeza invada el cuerpo y delirar con nuestra euforia. Porque solo por llorar de felicidad, merece la pena todo lo demás: la depresión, lo imposible, las caídas, los huesos rotos, la infertilidad, la retención, la abstinencia, el sufrimiento, el ardor… Al final la vida tiene un sentido eficaz que solo la superación personal lo puede ocasionar.

Gracias Nacho Montoto por tanto, siempre te leeremos como si estuvieras volviendo a nacer.

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