crónica conciertos, festivales de música, música — 1 agosto, 2017 at 12:30

Empieza la primera jornada de Nos Alive con Royal Blood, Phoenix y Alt-J

por
Phoenix. Thomas Mars. Foto: Juan Antonio Gamez

Volvemos un año más a Nos Alive y desde el primer momento sólo podemos seguir felicitando a la organización por su buen hacer. Para esta primera jornada destacan Royal Blood, Phoenix y Alt-J.

Como ocurrió en la pasada edición, donde agotaron todas las entradas, este año repiten éxito consiguiendo nuevamente vender con meses de antelación la totalidad de abonos. Como se adelantó en la última rueda de prensa, se va a tener un cuidado especial en la seguridad, y a ciencia cierto que lo vivimos, con registros exhaustivos o seguridad privada palpable dentro del recinto.

Nada más pisar el manto verde, perfectamente preparado del escenario principal, nos impregnamos de buenas sensaciones al comprobar el ambiente festivo reflejado en el rostro del público. Aprovechando el buen tiempo, la gente se tumba a disfrutar del inicio del festival con la folkitrónica de Alt-J y su sonido relajante incitando a mantener una buena conversación brindando con cerveza como entremés de lo que se viene encima hasta final de semana. La banda de Leeds deja para el fin de fiesta dos pelotazos clásicos Left Hand Free y Breezeblocks subiendo cada vez la velocidad y terminando por todo lo alto

Sin tiempo a darnos cuentas, se forma una marabunta de gente abandonando el escenario principal generando un pequeño caos y atascos interminables, con los que tendremos que aprender a sobrellevarlo lo mejor posible durante los próximos días.

Llega uno de los platos fuertes que arranca con Thomas Hedlund y sus poderosos ritmos de batería cumplimentado por Deck D’Arcy haciendo líneas de bajo con su teclado mientras la exquisita voz de Thomas Mars entona

no me digas, no me digas no,

te diré Ti Amo hasta que nos llevemos bien,

no es amor, pero espera …

Phoenix tomaron La Bastilla y ahora toca el turno de Lisboa teniendo muy claro su concierto, aquí ellos ponen la diversión con arrebatos de Thomas Hedlund en Lasso que le hace saltar de su batería, bombazos como Entertainment con ThomasDeck dupla de voces majestuosas, a los que se une todo el público con un coro celestial.

Phoenix. Deck D’Arcy y Thomas Hedlund. Foto: Juan Antonio Gamez

No hay respiro, arremeten con Lisztomania donde Thomas Mars mueve sus manos cual director de orquesta para que todo el mundo se encargue del estribillo

frenesí

piensa menos para verlo crecer

como una trifulca, como un disturbio, oh !!!

no soy fácil de ofender

es difícil dejar que se vaya

de mal a peor

Hasta este momento el escenario era monocromático, inundándose de azules, amarillos, magentas … cuando de pronto emerge un enorme abanico arcoíris de grandes bombillas, en cuyo extremo superior se lee P H O E N I X, Christian Mazzalai gira sobre sí mismo lanceando al aire con su guitarra en todas direcciones y el público enloquece.

Llega un instante de tranquilidad con Fior Di Latte, de Ti Amo, su álbum más reciente hedonista, sexy y amoroso, dejando para el final dos bombazos 1901 y Ti Amo Di Piu, tema instrumental que Thomas Mars aprovecha para bajar del escenario, saludar a todo el público a lo largo de la valla, saltar sobre ella, dejarse llevar en volandas por el público, ponerse completamente de pie, saludar a la multitud y volverse surfeando con el resto de la banda. !!!! Apoteósico !!!!

Ryan Adams no merecería una línea de esta crónica, pero haremos una excepción para visibilizar lo que algunas bandas están haciendo y tiene visos de generalizarse. Presentar primero un preacuerdo para la explotación de las imágenes captadas, a todas luces abusivo e innecesario, para luego relegar a los medios al fondo del palco, junto a la mesa de sonido y rodeado por las cabezas del público. Desde ACHTUNG! nos negamos a cubrir un concierto donde los impedimentos son continuados y no hay un mínimo de garantías para realizar un trabajo de calidad, que finalmente repercute en la promoción de la banda.

Royal Blood, Ben Thatcher: Foto: Juan Antonio Gamez

Y llega el momento más esperado de la jornada. Desde que la BBC nos puso sobre la pista de Royal Blood, hemos seguido la evolución del dúo y su ascensión como cabezas de cartel en los festivales más prestigiosos. Una vez más Nos Alive revela uno de sus puntos fuertes: la programación de la carpa, con bandas tal vez menos mediáticas, capaces de sonrojar en potencia y calidad a muchas de las que ocuparán el escenario principal.

Ahora le toca el turno a Mike KerrBen Thatcher, que armados con bajo y batería se sobran para confeccionar un rock contundente, basado en un sonido propio generado a partir de pedaleras, diversificando y tratando los tonos sobre tres amplificadores diferentes.

Con dos álbumes en su haber, el homónimo de 2014 y How Did We Get So Dark? que presentan para la ocasión con Mike Kerr punteando a lo Jimi Hendrix, mientras Ben Thatcher tras baquetear ferozmente, alza los brazos para volver a golpear los parches implacable, recibiendo el jadeo del público que corea incansable el nombre de la banda.

A mitad del concierto Ben Thatcher se marca un discurso desde el centro del escenario:

«nunca en mi vida había visto tanta gente guapa, en el mismo lugar y al mismo tiempo»

Royal Blood, Mike Kerr: Foto: Juan Antonio Gamez

Tras ir alternando Jaguar y Starcaster, la sorpresa llega con Hole in Your Heart, donde Mike Kerr se pone a los mandos de un piano Rhodes y todo fluye de manera perfecta, junto al magnífico Ben Thatcher. Bajista y batería se ponen espalda con espalda como Lobezno y Víctor a machacar sus instrumentos. Mike da zarpazos a lo Pete Townshend, y luego comparte baquetas con Ben mientras su mano izquierda sigue digitando su Starcaster.

Entretanto el público más adulto y rockero disfruta de Royal Blood, la muchachada adolescente se agolpa en el escenario principal para The Weeknd, una pena esta concesión al mainstream que tanto daño hace al R&B. Estamos ante un producto masivo, superventas de usar y tirar.

Finaliza la primera jornada con 55.000 personas, y la Organización asimila el éxito con la cabeza fría y prefieren  no seguir creciendo y mantener los pies en el suelo, para ofrecer la máxima calidad al público. Enhorabuena.

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