música — 12 Abril, 2017 at 23:25

El Rock poliédrico de Julián Maeso conquista con Somewhere, Somehow

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Tras su disco debut, Dreams Are Gone – 2012, y el extraordinario One Way Ticket to Saturn – 2013, Julián Maeso presentaba en la Sala X su tercer trabajo en solitario: Somewhere, Somehow, un brillante ejercicio de rock sureño, aderezado con la dosis justas de soul, funky, blues, country y psicodelia. Con una estructura más minimalista que en la gira anterior, completaban el cuarteto sobre el escenario Paco Rivas a la guitarra eléctrica, Paco Bastante al bajo y Mario Carrión a la batería.

Una Intro cálida y lenta creó el ambiente necesario para comenzar el tránsito por la obra presentada: un primer No Earthly Paradise con el clásico sonido de Maese Julián al Hammond y el magnífico sólo de guitarra final de Rivas daba paso, sin pausa, a Long Winter Drama, un tema que recuerda a los sonidos primigenios de Jethro Tull, pero en cuyo directo echamos de menos los arreglos de la versión de estudio, sobre todo de flauta. Cerrando el primer bloque, Leave it in Time, uno de los temas insignia de su segundo disco en el que resaltó por encima del resto el solo de teclado del toledano al más puro estilo John Lord.

“Espabilé mucho con Charlie Molina (The Vagos) en Sevilla,

los aragoneses somos muy siesos”.

Con este agradecimiento en forma de broma abrió Julián la segunda parte de su show. Mientras Back to me Back to You nos retrotrajo a los Allman Brothers del At Fillmore East 1971 en un ejercicio de rock sureño puro, Riding the Stars Above , sobre todo en su comienzo, nos mostraba el lado más progresivo/psicodélico del cuarteto. Tras el tema de transición Before They Leave, la banda vuelve a sorprendernos con un cambio de estilo hacia el funky en I Wonder and Wander y su pegadizo estribillo coreado por toda la sala (“Así toda la noche” – bromea Maeso) para terminar con It´s Been a Hard Day, el gran himno de su primer disco con el que, por unos momentos, apareció el viejo Neil con su Les Paul en el escenario.

Continuando con la estructura in crescendo que Maeso mantiene en todas sus actuaciones, el penúltimo bloque muestra un botón de la versatilidad musical que lo caracteriza: Someday Maybe Someday, un ejercicio de hardrock desnudo que nos deja el mejor sólo guitarra de Julián de toda la velada, con I Must Have Been Dreaming volvemos a Jacksonville, suenan ecos pinkfloydianos en el inicio de Keep On Striving, para finalizar con el exquisito equilibrio de Hanging on a Wire arrancando una sincera ovación final de un público más que satisfecho.

Como no podía ser de otro modo, hubo bises. Y ¡cómo los comenzó!. Precioso homenaje a uno de sus referentes musicales recientemente desaparecido, Leon Russell, en una descarnada versión de A Song for You. De lo mejor de la noche. Tres temas más dejarían cerrada la actuación: We Can´t Keep on Waiting, un soul a lo Stevie Wonder, la relajante It Can´t Be True para finalizar cayendo sobre el público, tras interpretar You Gotta, desde un pabellón que previamente había dejado muy alto.

En definitiva, Julián Maeso nos vuelve a demostrar dos cosas con cada directo: de un lado que las maneras musicales de los 70 no sólo no se agotan, si no que aún quedan espacios interesantes por transitar mediante la fusión de estilos; del otro que, sin tópicos, es de lo mejor que tenemos en un panorama nacional que definitivamente se le empieza a quedar pequeño.

Blues Cazorla puede ser el trampolín definitivo. Allí volveremos a disfrutarlo.

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