carrusel, crónica conciertos, música — 6 febrero, 2018 at 17:36

El arte flamenco de Arcángel rinde al teatro de La Zarzuela de Madrid

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Foto ©Santana de Yepes

El Teatro de la Zarzuela de Madrid se rindió al arte del cantaor de Huelva. Con las entradas vendidas semanas antes y con un programa sin definir el público madrileño acudió con plena confianza en su buen hacer. Arcángel, voz; Dani de Morón, guitarra; Agustín Diassera, percusión; Los Mellis (Antonio y Manuel Montes), coros y palmas.

Soy cantaor flamenco, esa es mi profesión, y mi devoción es cantar.

¡Viva el arte de los valientes!, valientes como el Arcángel capaz de arrancarse acompañado solo por su voz y por sus palmas, ante un teatro lleno hasta la bandera. Con el El loco de los caramelos creado por Francisco Gabriel Díaz Fernández “Macande” a finales del siglo XIX, el cantaor arranco fiel a la tradición, poniendo en valor la contribución de los vendedores ambulantes y sus proclamas en la creación del flamenco.

La poesía aporta cosas a la música, pero hay más gente del pueblo que poetas.

Tras un breve recorrido por varios de estos pregones, el primero en acompañarle en escena fue el guitarrista sevillano Dani de Morón, seguido de sus paisanos Antonio y Miguel Montes “Los Mellis” (palmeros y coros) y por Agustín Diassera considerado por muchos el mejor percusionista del momento. Una puesta en escena sobria ocupando el proscenio del teatro y arropados únicamente por el telón de boca para que nada desviase la atención del único protagonista de la velada: “el cante”.

Arcángel recorrió en algo más de dos horas clásicos del flamenco y temas de sus cinco discos. Paseo su talento por diferentes palos hilvanando temas de artistas reconocidos y reivindicando el sitio de autores que estuvieron más en la sombra. Afinado, cargado de giros pero sin entretenerse derrocho entrega desde el minuto uno. En ese recorrido paso por alegrías Un tiro al aire, tangos Al padre Santo de Roma recordando a Camarón de la Isla (Flamenco vivo 1987, Son tus ojos dos estrellas 1971); hizo un guiño a la copla No me llames Dolores (pasodoble del maestro Quiroga con letra de Xandro Valerio y Rafael León de 1940) que tan celebre hizo Conchita Piquer…, y tras unos ajustes de sonido pedidos por el público, y para cerrar un primer tramo del concierto, nos trajo a la memoria el recuerdo de Manolo Caracol con la zambra Azuzena (Quintero, León y Quiroga) incluida en su último trabajo Tablao de 2015.

Acompañado solo por Dani de Morón nos interpretó el taranco A temprano de su Ropa Vieja (2007) y la bulería Dime, dime, dime (José Manuel Flores y Manuel Molina), dejándonos a solas con el arte del guitarrista.

Cómodo en la plaza y solo con la percusión cantó el tanguillo No consigo (Quijote de los Sueños, 2011) , y tras ser piropeado por un espontáneo al que dio las gracias, se bajó al patio de butacas y a  volumen natural nos regalo Revolverás, bulerías de su Ropa Vieja (2007)  arropado simplemente por las palmas y los coros de los “Mellis” que entraban desde el fondo del pasillo central. Al Arcángel le gusta acercarse al público, romper la frontera del escenario, piensa que el espectador se merece un artista cercano y directo, y él necesita ver de primera mano en la cara de la gente, la sensación que les trasmite. Este esfuerzo se agradece y aunque el opina que es poco comunicativo en los conciertos por que habla poco, recordarle que a veces los silencios suyos y nuestros hablan todo lo que se tiene que hablar, y que aunque piensa que nos cuenta pocas cosas su manera de hacer, de cantar, de seleccionar lo que canta, los músicos de los que se rodea, su tradición, su modernidad, y sus pequeños y graciosos chascarrillos son suficientes en cada una de sus actuaciones.

De nuevo en el escenario y enlazando alegrías: Sobre la arena, Venta la Tonta de La Calle Perdía (2004), Alas y olas de su Quijote de los Sueños (2011) …, llego al final del concierto no sin antes explicarnos lo que significa para un flamenco pisar un escenario como el de la Zarzuela, el compromiso de estar a la altura y lo felices que estaban de poder compartir con nosotros su trabajo tanto, que nos decía que: “podríamos cantar todo lo que sabemos”.

El flamenco es la música que más amo en el mundo.

Tras un agradecimiento sentido a aquellos que apuestan por la cultura, paso a presentarnos a los músicos que le acompañaban en escena brindando a cada uno de ellos algún que otro piropo y dedicándole el concierto a Dani de Morón para celebrar que el guitarrista acaba de firmar un contrato con Universal para grabar su primer disco. También le agradeció su trabajo al técnico de sonido para el que pidió un aplauso “que le dejase tranquilo”.

Que viva el flamenco, el arte y la vida que es muy bonita.

Con el público en pie rendido a su arte se despidió no sin antes arrancarse por esos fandangos de su Huelva natal que también domina,

Soy del Alosno

soy alosnero

y mi fandango más quiero

Con el teatro en pie de nuevo y a golpes de palmas volvió a agradecer el cariño y nos regaló la bulería Al filo de la Alegría incluido en su último trabajo Tablao (2015).

Maestro Madrid ya te añora, vuelve pronto.

Foto ©Santana de Yepes

 

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