Coque Malla en el CAAC: un licántropo en el plenilunio

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Perfecta comunión la conseguida por Coque Malla y su entregado público, entre antiguos y nuevos adeptos, en los conciertos conmemorativos del 25 aniversario de la Expo 92 en Sevilla. Perfecta simbiosis entre un roquero cada vez más cantautor y un público expectante ante un incógnito repertorio. Y para nada decepcionó (o casi: faltó su versión del Cayetano de los Pata Negra), incluyendo temas míticos de Los Ronaldos o de otros discos anteriores en solitario.

Comienza, como se venía anunciando, dando un repaso a su excelente último disco, El Último Hombre Sobre la Tierra – 2016, quizá el más completo y trabajado disco en solitario de Coque Malla. Y lo hace con el recurrente y naif riff de Me dejó marchar, preciosa canción de desesperanza y pérdida, a la que siguen Escúchame y Lo hago por ti, otros dos temazos del citado disco.

Interrumpe el repaso introduciéndonos en Quiero volverte a ver de La Hora de los Gigantes – 2009, todo un clásico en sus directos: “Aparecen caras nuevas, pero voces demasiado extrañas…”, nos recita en medio del crescendo dinámico. Y continúa con la preciosa Berlín del mismo disco: comienza el éxtasis fanático (o continúa, llegado a su zenit).

En el siguiente tema, La Carta, de su trabajo de 2011, Termonuclear, cambia de tercio hacia el canto recitado, tras la que retoma el disco principal con Pétalos, sonrisas y desastres… y vuelve a La hora de los gigantes – 2009 con el tema homónimo.

Otro tema del Último…, Todo el mundo arde, en inspirado blues, da paso al primer remember de Los Ronaldos: Quiero que estemos pegados de Sabor Salado-1990, con ese aire a los Tequila que remueve nostalgias y entusiasma al público que se debate entre el calor y las ganas de mover el esqueleto.

En lo que se configura como un intermedio pausado, Coque Malla coge la banqueta y canta en modo íntimo: suena la intro de acordes de Termonuclear, guitarra acústica y voz y la luna llena adornando la melodía de este temazo, al que más tarde se suman la inspirada guitarra de Toni Brunet y el buen hacer de Héctor Rojo al bajo. Completa este bloque con El Último hombre, Saca la lengua y Hace tiempo, para dar paso al muy coreado y aplaudido No puedo vivir sin ti.

Tras el típico falso último tema, en este caso, Hasta el Final, llegan los bises, y la insistencia del público sumado al inspirado momento de la banda provocan un imprevisto cambio: la programada La mujer sin llave por Cachorro de León, uno de los mejores temas de El Último hombre sobre la tierra, con estribillo sincopado en perfecta coordinación con el público: sublime instante.

Y cuando todos creíamos que con Santo, Santo y La Señal darían por terminado este conciertazo, nos regalan de propina y rememorando sonidos de la Expo 92 el clásico Guárdalo, primer superventas de Los Ronaldos, redondeando una noche memorable.

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