carrusel, crónica conciertos, música — 30 mayo, 2017 at 21:41

Compay Segundo más allá de la Leyenda

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Este año se cumple el 110 aniversario del nacimiento de Máximo Francisco Repilado Muñoz, alias Compay Segundo. No llegó a cumplir su sueño de llegar hasta los cien y pedir prórroga, como hiciera su abuela alcanzando los 115 porque falleció a los 95 años de edad en el 2003 pero ha conseguido algo aún más memorable y es que su música le sobreviva manteniendo viva la Leyenda del Chan Chan.

Los encargados de mantener con vida la memoria de Compay son el Grupo Compay Segundo lideradados por Salvador Repilado, uno de los hijos del artista. Director y contrabajo del combo acompañado por otros de los músicos que tocaron con Compay a lo largo y ancho del mundo cuando alcanzó la fama mundial en 1997 al participar en el disco Buena Vista Social Club proyecto realizado por el músico cubano Juan de Marcos González y el guitarrista estadounidense Ry Cooder. Fama que siguió en ascenso con el documental del mismo título rodado por Win Wenders en 1999.

El festival de instrumentos sobre el escenario lo completan Hugo Garzón a las maracas y voz principal, Nilso Arias segunda voz y guitarra, Félix Martínez al armónico (guitarra de siete cuerdas inventada por el propio Compay que es un híbrido entre la guitarra española y el tres cubano), Rafael Fournier en la percusión, Yoel Matos como guitarra acompañante y el trío clarinetista formado por Rafael Inciarte Rodríguez y Haskell Armenteros y Rafael Inciarte Cordero al clarinete bajo.

La noche se inaugura a ritmo del Vendedor de Agua ante un público ansioso porque empezase la fiesta sentados frente al escenario alrededor de unas mesitas bajas saboreando un buen ron cubano mientras esperaban que la banda saliese a escena. Continúan con algunos de los temas que se hicieran míticos en el Buena Vista Club Social, De Camino a la Vereda y El Carretero (A Caballo Vamos Pal  Monte) que termina de forma espectacular con Félix tocando la guitarra con la correa metálica del reloj.

Sale al escenario el invitado de la cita madrileña, Santiago Auserón. Gran admirador y amigo de Compay después de haberse conocido en la Habana cuando Auserón visitó Cuba en busca de nuevos “sones” y fruto de esa amistad surgieron los viajes que Compay haría a España en el 94 y 95 y que un año más tarde produciría el disco Antología de Compay Segundo siendo uno de los principales embajadores de la resurrección del Son cubano fuera de sus fronteras.

Acompaña al combo con la sentida Silencio y antes nos advierte que la música está por encima de la nostalgia. Le sigue Fidelidad y completa su participación hablando de influencias de la música española más allá de nuestras fronteras y en concreto del aporte de la música canaria, así llega Virgen del Pino también incluida en el álbum grabado junto a Compay.

El que fuera líder y vocalista de Radio Futura deja el frente del escenario pero sigue el concierto con la misma intensidad desde la puerta de acceso al camerino en la trasera del escenario y el Grupo Compay va aumentando el ritmo de la música mientras al público le empiezan a pesar las sillas. El frente del escenario se va llenando de gente que se va animando a bailar siguiendo la coreografía que va marcando Garzón al de La Vida Pasa. Le sigue el popular tema Quizás, Quizás, Quizás del célebre compositor también cubano Osvaldo Farré y que tantas veces ha sido versionada.  Y continúan la fiesta con un tema inédito recuperado para la gira No Hagas el Amor Borracho.

Son memorables los temas con los clarinetistas al frente del escenario así como la canción en la que Fournier deja la batería al fondo del escenario para salir al frente tocando el cajón en “la tarantela yo canto…”. El ritmazo del sonido de la banda se ha pegado a nuestras caderas y no queda nadie en la sala a quien no se le escapen siguiendo su son.

Ahora que el ambiente está muy caldeado y ya hemos vencido la timidez para animarnos a bailar empieza el curso iniciático de son dirigido desde el escenario según la receta de Compay, Para Hacer Un Son, tiene que haber pimienta y sazón acompañado de una coreografía en tres pasos: Paso 1 – mover las palmas, Paso 2 – sacudir las manos y Paso 3- alzar las palmas bien abiertas y mover pa aquí… pa allá…

La noche está llegando a su fin y hay un tema mágico que llevamos toda la velada esperando. Y es que recordar es volver a vivir. Vuelven a contar con la presencia de Santiago Auserón en escena y se despiden con una larga versión de Chan Chan mientras van presentando a todos los integrantes de la banda y Auserón cuenta una anécdota muy divertida que le pasó cuando Compay vino a grabar con él. Le preguntó – Compadre, usted no me regalaría una de esas guitarritas pequeñas que usted ha inventado (el armónico). Y Compay le puso una de las guitarritas en las manos y le dijo – Y ahora usted me regala a mi 200 dólares.

Ese es el espíritu del compadre, la simpatía y el buen humor que no se pierda nunca y eso es precisamente lo que te hacen sentir sus canciones, serenidad, ganas de vivir, alegría y felicidad. Con el buen rollo que han dejado entre el público vuelven a salir para regalarnos un bis con otro tema cubano que refleja su forma de vida y su espíritu festivo y vitalista, se despiden con Guantamera con el público feliz coreando “Guantanameraaaaaaaaaa, guajira, guantanameraaa”.

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