a la intemperie, carrusel, opinión — 20 abril, 2013 at 9:00

Vacas

por

Por Diego E. Barros

vacas-achtung-revista

La vaca nos ha dado de comer a generaciones de gallegos. Durante décadas fue un signo de poder económico. Existe incluso una pregunta cargada de intención que con los años ha ido perdiendo buena parte del su significado original: e teu pai, cantas vacas ten? (¿Y tu padre, cuantas vacas tiene?) Del país del millón de vacas que escribió Manuel Rivas poco queda ya por obra y gracia de la UE y de nuestros empresarios lácteos. La vaca ha ido convirtiéndose en signo de esclavitud y precariedad, y los gallegos hemos ido desprendiéndonos de ellas hasta el punto de que (entre los que me incluyo) ya ni somos tolerantes a su leche en estado puro. Así en torno a la vaca hemos desarrollado también expresiones peyorativas. Desde el desprecio que comporta la frase «andar ao rabo da vaca», al síntoma de disfuncionalidad mental propio de los foráneos al poner un pie en el rural: «Galicia huele a vaca».

Usted, por ejemplo, puede considerar que esta semana hemos asistido a un espectáculo dantesco en el que algunos de nuestros próceres se han dejado llevar por urgencias de tipo escatológico. Abrió fuego María Dolores de Cospedal diciendo lo que supuestamente no dijo con las puertas del establo cerradas. Habida cuenta de que a Floriano lo tienen en boxes, fue Martínez Pujalte el encargado de salir rápido para tratar de disimular el olor a mierda con eso de que hay quien quiere la dación en pago para poder comprarse un piso mejor. Pujalte es, probablemente, uno de los diputados menos brillantes que han pasado por el Congreso. Y han sido muchos. Es Pujalte la encarnación de Martínez el facha, el personaje creado por Kim para retratar una época que creíamos pasada, pero no. Siempre dispuesto, por Dios y por España, su función es la de echarse a los leones de una manera casi crepuscular para después alejase mientras piensa: «ahí os queda eso». Es la suya la actitud de quien no da puntada sin hilo. Muy diferente a la de la ministra de Empleo, Fátima Báñez, que se desmorona en cuanto le ponen un micrófono delante y a duras penas alcanza a balbucear sinsentidos. No es el caso, tampoco, de Cristóbal Montoro cuya actitud perdonavidas impide cualquier tipo de empatía hacia su persona. Con un sentido del humor que no es de este mundo, más que réplicas parlamentarias, las suyas son un me saco la chorra y os meo encima a todos, mientras sus compañeros jalean desde los escaños.

Arias Cañete es caso aparte. El suyo es el rol de político de trato fácil, con el que te irías de cañas pero al que jamás le confiarías el honor de tu hija. No de otra forma podemos entender su confesión de ducha fría diaria. Enterrada la campechanía del monarca, insiste Arias Cañete en que con sus duchas de agua fría ahorra 10 litros al día y un 20% de energía. El ministro ha decidido él sólo corregir la parte que nos toca del incremento de la temperatura del planeta y no lo hemos entendido. Así empezó con lo de los yogures. Que a nadie extrañe una próxima acción gubernamental sobre nuestras duchas que como comer tres veces al día, están hoy muy por encima de nuestras posibilidades.

Lo dejó claro un periodista al que nadie pilló la ironía cuando tildó de ocurrencia que la Junta de Andalucía tratase de garantizar tres comidas diarias a los niños más desfavorecidos. No sé si toda está obsesión que le ha entrado a la derecha con que los pobres no coman antes de tener al día los pagos de la hipoteca será su manera cariñosa de decirnos que vayamos muriendo porque el sistema no está para cargas.

Dice el maestro Enric González que «identificar de lejos a un idiota puede evitar muchos problemas». Puede ser. Lo que es seguro es que alguien debería enseñarnos a los españoles a captar las señales.

Más allá de las componendas antropológicas, a mí las vacas siempre me han parecido uno de los animales más tontos del mundo: incapaces de contener su mierda en público, la van soltando por todas partes. Pero vaya, ahora veo que no.

 @diegoebarros

música cine libros series discos entrevistas | Achtung! Revista | reportajes cultura viajes tendencias arte opinión




Share on Tumblr

Deja tu comentario

One Comment

  1. Pingback: Vacas | contraportada