cine — 20 Marzo, 2015 at 6:17

Sobre James Bond y otros espectros

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Por Mr. Kropka

¿Qué es la realidad? Existencia efectiva de una cosa. Verdad, lo que ocurre verdaderamente.  Lo que tiene valor práctico en contraposición con lo ilusorio. Por ello hay que tener cuidado con la imagen.

El gobierno de México, según el portal Tax Analysts, pagó 14mdd para modificar el guion de Spectre, la nueva cinta de James Bond, esto corresponde a la existencia efectiva de un hecho; en cambio, las películas del súper agente son una mera ilusión. Esto quiere decir que los gobernantes no están de acuerdo con la representación de la realidad que se pretendía hacer con la nueva aventura del 007. Ejemplos de lo acontecido ya hemos tenido, sabemos del tema: aceptar o ficcionar la realidad. Recuerdo rápidamente Los olvidados de Luis Buñuel y más cercanamente La dictadura perfecta de otro Luis pero de apellido Estrada; ambas presentan el México de su tiempo, y ambas criticadas por el aparato gobernante argumentando que eso no ES lo que ocurre en el país. 

La realidad que ha intentado imponer el Estado desde hace muchos años siempre ha sufrido de incoherencia: se piensa una cosa, se dice otra y finalmente se hace una totalmente diferente. Si lo vemos de este modo, funciona para casi todas las formas de la realidad y también para la vida de las personas. Pero en el caso de la élite política que gobierna tendríamos que hablar además de lo costoso que es intentar construir las realidades inconsistentes que intenta dibujar no sólo al interno del país y en el extranjero. Los que gobiernan tienen una fuerza descomunal que no les permite dejar que la existencia real de los hechos emerja ante todos nosotros. Gastan energías, dinero e influencias; son capaces de silenciar a los pocos periodistas coherentes y valientes que hay, no les tiembla la voz al dar la orden de matar e incluso son capaces de alterar el escenario de un crimen para imponer una realidad monstruosa e inverosímil. Su realidad y la de nosotros se mezclan creando una nueva realidad confusa que a su vez mantiene una lucha constante y fatigosa.

El cine desde su invención se ha considerado una maquinaria para crear las ilusiones imposibles de alcanzar en la realidad. Si bien es cierto que después el cine convertido en arte también ha ayudado desenmascarar la falsedad de muchos mitos y hechos históricos, también ha servido para fines mezquinos. Poco después de su invención se descubrió que el cine tiene ese poder majestuoso de hacer creer que lo proyectado en una pantalla es más real que lo real. Recordemos la Trilogía de Neuremberg de Leni Reifenstahl y por lo que Hitler cobró más fuerza de la que tenía en verdad. Es decir, el arte ilusorio mostró una realidad que no era tal y ayudó a conformar después una realidad con lamentables consecuencias. Esto es un indicativo del poder del cine. Habría que mencionar también que en los últimos años, el cine se ha valido de la historia para recontextualizar ciertos pasajes importantes para la humanidad y que en algunos jóvenes fue causa de confusión. Por ejemplo, no faltó el estudiante que aseguró que Hitler fue asesinado en un cine mientras veía una película, esto gracias a Los malditos bastardos de Tarantino. O en otro caso podríamos  creer, si no fuimos los más atentos estudiantes en historia, que la culpa de la crisis de los misiles cubanos fue culpa de los X-Men: primera generación. Es interesante y alarmante ver aquí como se mezcla la realidad y la ficción creando una nueva realidad falsa. 

Por otro lado las películas de James Bond aunque fantasiosas en cierta medida, nunca escapan de su realidad próxima políticamente hablando. Sus contenidos político-propagandísticos a favor de occidente y su maravillosa cultura amenazada por rusos, alemanes, asiáticos, latinos o incluso por sus mismos ciudadanos occidentales que descubren la doble moral de la política de su país y deciden convertirse en los villanos. Aun así siempre gana el súper agente. El universo de James Bond es un espejismo. De lo que trata el cine es de recrear la realidad lo más fidedigna posible. Hacer pasar por real un montón de efectos especiales, historias, dirección de arte, vestuario, actores etc… Una realidad que no existe más que dentro de la pantalla. Afuera los problemas son reales y no va a venir un salvador en esmoquin a poner orden. 

Supongo que los dirigentes del gobierno, como miembros de la sociedad que integran, (si es que todavía se sienten así) y que negociaron con Sony para ficcionar el guion definitivo de Spectre, tomaron en cuenta todas estas razones expuestas. Pero la pregunta que se me ocurre es por qué mejor no amenazaron con demandar a los productores por el daño que provocarían al presentar una visión del país que no es, porque para el gobierno México funciona de maravilla; es mentira eso del Estado fallido. El asunto aquí es que un gobierno culto y civilizado, sabría que de nada sirve ficcionar ni censurar una, dos, mil películas, porque la realidad va a seguir siendo la misma. Además en estos momentos México no puede estar regalando 14mdd así nada más por ficcionar una ficción. ¿Cuál es el mensaje que nos dan los que gobiernan? ¿Qué es lo que debemos entender de toda esta estupidez? Posiblemente que la imagen vale más que lo ocurre de verdad. Que vivimos en un país en que las imágenes dictan la realidad. El tiempo lo dirá, parafraseando a Guillermo del Toro, cada que veamos Spectre recordaremos las chingaderas que no se cansan de hacer con tal de imponer una versión histórica acorde a sus delirios. 

Nota:

Al momento de la publicación de este texto el productor de la cinta de James Bond, Michael G. Wilson asegura que no recibió dinero del gobierno para hacer cambios en la película, pero que el gobierno mexicano presentó al productor un grupo de empresarios que sí invirtieron en el proyecto. ¿Verdad o ficción? 

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