Categoría: La última fila

Extraños en el paraíso

Extraños en el paraíso

Por Antonio Mérida Ordás Saltó al campo en pelotas y se desfogó huyendo al galope entre los jugadores que miraban impasibles cómo dos guardias de seguridad cubiertos por un peto amarillo le perseguían. Esto lo hemos visto mucho. En partidos importantes, en grandes finales; los hay mejores y peores streakers. Los hay de hazañas increíbles. Cuerpos desnudos cubiertos a veces de […]

Seducir Berlín

Seducir Berlín

Por Antonio Mérida Ordás Había en el cuarto vagón un trompetista con peluca y fuera llovía. Berlín esperaba con las piernas cruzadas y los codos apoyados en la barra, y lo primero que recuerdo es salir de la estación y pensar: Ya estamos. Llevábamos abrigos y mochilas y el arco de las cejas levantado; teníamos detrás una señora regañando a su […]

Vino y champán

Vino y champán

Por Antonio Mérida Ordás “Fui corriendo hacia el muro y me golpee la cabeza. Recibí una llamada y no contesté. Recibí otra llamada del mismo número y tampoco contesté. Entonces desperté, y no sabía dónde coño estaba.  Me giré y el teléfono sonaba de nuevo agitándose sobre la mesilla de noche, lo descolgué, todavía me dolía la cabeza por el golpe […]

El swing de los lunes

El swing de los lunes

Por Antonio Mérida Ordás -me gustaría una calada, que no respiro. -le anoto un cigarrillo para el próximo viernes, entonces. Así son los lunes. Te levantas y piensas en todo lo que quieres hacer y no vas a poder hacer hasta el fin de semana.  Beberte un litro de tequila, bailar desnudo, dar cien vueltas de campana a la chica que […]

De pajas y fútbol, una canción de amor

De pajas y fútbol, una canción de amor

Por Antonio Mérida Ordás ¡Dejen de hacerse pajas y jueguen, por dios!- dijo el míster. Allí estábamos todos, con trece años y las botas puestas repartidos a conciencia por el campo de fútbol, empanados como solo lo está uno un domingo a las 9 de la mañana. Allí no reaccionaba nadie. Recuerdo ver la pelota pasar a mi lado y pensar: […]

Follen con calcetines

Por Antonio Mérida Ordás Nota: Leer a ritmo de Mastretta, así se ha escrito. Tumbada desnuda sobre mí, me miró a los ojos y me dijo sonriente:  -Tú nunca has tenido novia- ¡cáspita!, pensé. Pongamos que una moto plateada traquetea avanzando por una rue de París una mañana de invierno. Que zigzaguea no muy lejos de la avenida que lleva […]