ACHTUNG!, carrusel, libros, literatura, Odradek, opinión — 27 octubre, 2017 at 15:56

Bestiario de Halloween (al estilo de H. P. Lovecraft)

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Independientemente de que me parezca una mamarrachada o no (que sí, me lo parece), y de las consideraciones sobre el enanismo mental, el colonialismo cultural y la imbecilidad imperante, un año más regresa la fiesta de Halloween. Siempre nos trae una cosa buenísima, y es la oportunidad de poder recordar algunas páginas de la mejor literatura de horror y espanto, recuperando las novelas más habituales del género. Sin embargo, esta vez me voy a distanciar de licántropos y chupasangres, para proponer una serie de monstruos que han surgido de la pluma de H. P. Lovecraft. Quién sabe si alguno de ellos puede inspirar una renovación en los disfraces este año, y en lugar del consabido atrezo de momia, alguien se presente en la fiesta vestido de Primordial, Cthulhu o Dagón.

En este año de 2017 se ha cumplido el 70 aniversario del fallecimiento del gran genio de Providence, que abandonó este mundo a la temprana edad de 46 años, devorado por un cáncer en el aparato digestivo. Para fortuna nuestra, dejó tras de sí una abundante y brillante obra, que lo convirtió en uno de los maestros absolutos del género de terror.

De su cabeza brotaron seres espantosos. Aquí os traigo unos cuantos especímenes:

1-Cthulhu:

Para mí es una de las más grandes creaciones de Lovecraft, una especie de aglutinante de toda la maldad enfermiza que era posible transmitir al papel. Se trata de un ser extraterrestre que existió antes del tiempo y que permanece en estado de hibernación en la ciudad sumergida de R´lye. Los seguidores de algunas religiones ancestrales ansían el retorno del monstruo a la tierra, que dominará trayendo el caos y la locura.

Cthulhu según boceto realizado por el propio Lovecraft.

Lovecraft lo describe como:

Un monstruo de perfil vagamente humano, pero con una cabeza a modo de pulpo cuyo rostro era una masa de tentáculos, un cuerpo cubierto de escamas y de aspecto gomoso, unas prodigiosas garras tanto en extremidades anteriores como posteriores y unas largas y estrechas alas en la espalda”.

La primera aparición de este engendro se produce en una historia corta fechada en 1928, titulada La llamada de Cthulhu.

2-El Intruso:

Le tengo mucha simpatía a este espantajo. Protagonista del relato al que da nombre (The Outsider, 1926), lleva una existencia de completa soledad y abandono en el interior de un castillo. Narrado en primera persona, el personaje apenas recuerda nada de su vida, y todo lo que sabe lo ha leído en los libros. Incluso desconoce cuál es su aspecto, puesto que no hay espejos en donde contemplarse.

Harto de su encierro, consigue escapar por un techo enrejado, para descubrir que acaba de acceder al suelo del mundo de arriba, es decir, los habitantes de ese mundo lo mantenían oculto como una aberración. Llega hasta una nueva fortaleza, siguiendo el sonido que le llega de una fiesta. Cuando se presenta allí todos huyen despavoridos.

Entonces, el Intruso se topa con una figura repulsiva y horrorosa: su imagen reflejada en un espejo. Aunque intenta retornar a su reclusión no lo consigue, y queda condenado a vagar fantasmalmente. Posiblemente, se trata de un vampiro o de un muerto viviente.

3-Dagón y los Profundos:

Originalmente, es el dios asirio de la fertilidad, protector de las cosechas, pero sufre a manos de Lovecraft una transformación cuando lo convierte en padre de los Profundos. Estos Profundos son unos seres caracterizados de la siguiente manera en el relato largo La sombra sobre Innsmouth (1936):

Creo que su color predominante era un verde grisáceo, aunque tenían un abdomen blanquecino. Eran brillantes y resbaladizos, pero su espina dorsal era escamosa. Sus formas eran vagamente antropoides, mientras que su cabeza era de pez, con prodigiosos ojos grandes y saltones que nunca cerraban. Al lado del cuello tenían agallas palpitantes y sus largas zarpas poseían membranas interdigitales. Andaban de forma irregular, a veces erguidos y a veces en cuatro patas. Estaba de alguna forma alegre de que no tuvieran más de cuatro extremidades. Sus voces croantes, aullantes, claramente usadas para articular el habla, poseían todos los matices de expresión que le faltaba a sus caras”.

Por su parte, Dagón no deja de ser un Profundo que ha crecido descomunalmente y que tiene millones de años de edad. Protagoniza su propio relato, Dagón (1919).

4-Nyarlathotep:

También conocido con el sugerente nombre de El caos reptante, es un dios que aparece en cuatro relatos —pero es mencionado en otros muchos— y puede adoptar distintas formas. No se limita a ser un dios destructor, además, se deleita sembrando la locura y el pavor en los humanos. A causa de las innumerables formas que puede tomar se lo conoce como El de las Mil Caras. De sus caracterizaciones, mis predilectas son la de Faraón Negro (en la novela corta de 1943, En busca de la Ciudad del Sol Poniente) y la de una especie de murciélago tentacular (El morador de las tinieblas, 1936).

Semejante horror fue producto de una pesadilla que experimentó Lovecraft.

5-Princesa Mono:

Realmente curiosa esta historia que se narra en Hechos tocantes al difunto Arthur Jermyn y su familia, de 1921. La llamada Princesa Mono es una especie de homínido del Congo. El explorador Wade Jermyn se enamora de ella; el producto de la unión es una descendencia infame y maldita. La Princesa Mono vivirá recluida en la mansión del explorador y, a su muerte, será momificada y devuelta su tribu primitiva, donde será venerada como una diosa.

6-Erich Zann:

La música del alemán Erich Zann puede escucharse a la medianoche. Es una melodía de violín o de tal vez viola, que resuena en una casa de huéspedes de París. El músico, mudo y de aspecto inquietante, tal vez un espectro, toca su instrumento para mantener a raya a una presencia que le acecha.

La música de Erich Zann es un relato de 1922.

7-Azathoth:

Es el dios más poderoso del universo Lovecraft. Se intuye que es una descomunal masa tentacular con numerosos ojos y bocas dentadas. Es el caos primigenio, la destrucción absoluta, la anti creación. Está ciego y no posee inteligencia alguna, lo que lo convierte en letal. Por ello, unos músicos cósmicos lo mantienen arrullado por la nana que interpretan con una especie de flautines.

Aparece mencionado en algunos de los 13 relatos de Lovecraft que conforman el ciclo literario conocido como Los mitos de Cthulhu.

8-Doctor Herbert West:

Protagonista de Reanimador, relato en seis capítulos, del año 1922. El doctor fue un investigador de la ficticia facultad de Medicina de la Universidad de Miskatonic especializado en la resurrección de cadáveres. Al descubrirse sus macabros experimentos fue expulsado, por lo que instaló su laboratorio en una granja abandonada que finalmente se incendió… y esto es sólo el principio de la historia.

Estos muertos, al retornar a la vida mediante la administración de un suero, se comportan de una forma brutal, es decir, se convierten en zombis.

9-Doctor Muñoz:

Mi personaje favorito de los aquí enumerados. Protagonista del relato titulado Aire frío, de 1928, y es español. El buen doctor vive en la ciudad de Nueva York, y ya está mayor. Curiosamente, necesita mantener fría su habitación, por debajo de los 11 grados, mediante una maquinaria que absorbe amoniaco gracias a una bomba de gasolina. Un fallo de una pieza hará que el sistema deje de funcionar y el anciano se descomponga a gran velocidad porque, realmente, llevaba 18 años muerto y sólo el aire frío lo mantenía en pie.

El doctor Muñoz era una especie de zombi o no muerto, que había conseguido detener la putrefacción de su propio cuerpo.

10-Primordiales:

Por último, estos seres, también conocidos como los Antiguos, primeras razas que habitaron la Tierra. Su aparición estelar es en la novela titulada En las Montañas de la Locura, de 1931. Son de aspecto ciertamente vegetal, bulbosos y con tentáculos, con una cabeza en forma de estrella de mar y que dejaron las ruinas de una antiquísima ciudad erigida entre los hielos de la Antártida.

Algunos ejemplares pudieron entrar en una especia de animación suspendida de siglos, tal vez de eras…

Esta ha sido mi propuesta para unas terroríficas lecturas de Halloween. El universo de Lovecraft es tan rico como espeluznante. Valga decir que esto que he presentado es tan solo la punta del iceberg narrativo de un autor tan genial como inquietante.

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