ACHTUNG!, arte, artes | letras, carrusel, danza — 24 octubre, 2018 at 0:10

Ana Arenas y Andy G. Vidal, introducción al flamenco contemporáneo en la Galería Alarcón Criado

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Ana Arenas y Andy G. Vidal presentan en la Galería Alarcón Criado una introducción al flamenco contemporáneo, incluida en Sala de Ensayo, el nuevo proyecto/idea de Pedro G. Romero, planteando analogías entre los modos de producción del arte y el flamenco, creando nuevas sensaciones de la mano de artistas que ensayan improvisando.

Es la prestigiosa galería sevillana Alarcón Criado el espacio elegido (con excelente tino) para darnos a conocer este múltiple experimento, de la mano de Andy G. Vidal, emergente artista sonoro, y Ana Arenas, bailaora flamenca, maestra de baile y reputada artista.

Y el experimento funciona: Ana espera concentrada que el despliegue de sonidos/ruidos que desarrolla con maestría Andy le incite al baile (en este primer acto, sin tacones, sólo expresión corporal) y con trabajada parsimonia es inspirada por motores que suenan amenazantes, pleamares sincopadas, falsos sonidos de tráfico urbano, trenes en marcha, paso de túneles y, definitivamente, una sucesión de ruidos/sensaciones de una especie de libertad coartada por una dinámica caótica. Y el fruto es la fusión perfecta, de esencia flamenca, en la que Ana añade al arte transgresor de Andy una sublime demostración del suyo.

Es su tercer día de ensayo/experimento (el último) y se nota que empiezan a compenetrarse (pese a ligeros contratiempos técnicos), se miran y se reconocen en esta primera parte de su espectáculo.

En el segundo número, toman protagonismo los tacones y la música es menos caótica, incluso acompasada, manejando Andy con pericia los controles de sus máquinas (portátil con secuenciador, mesa de mezclas, controladoras, etapas de potencia) e insuflando ritmo a knobs y faders que sube y baja a compás casi flamenco, pero, definitivamente, unificándose con el excelente despliegue de técnicas de Ana a los tacones.

Ya en el tercer número rizan el rizo introduciendo nuevos elementos en su muy particular alquimia: un altavoz que Ana acerca al público para hacer sentir de cerca la fuerza que Andy G. le transmite con su arte sonoro, cubriéndolo luego con tela plástica y agua que borbotea al son de la música desordenada; o un micro de tablao con el que interactúan tanto Ana (su taconeo, entonces, toma protagonismo) como Andy, que golpea con furia y libérrimo compás, consiguiendo el unánime aplauso del ensimismado público.

Resuelta la fórmula magistral, constatamos que aquí si hay duende porque la fusión de artes funciona, manteniendo cada mundo su idiosincrasia, pero fluyendo en ambos sentidos, más allá de performances provocadoras y vacías de otros iluminados del flamenco contemporáneo, y sentando las bases (humildes, pero fundamentales) de lo que debe ser el nuevo flamenco.

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